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¿Será River bicampeón del fútbol argentino?

LO LLEVA EN LA SANGRE


15 años tenía Sergio Agüero cuando debutó con la camiseta de Independiente. Yo, a los 15 años jugaba a la Play mientras pensaba en la fiaca que me daba hacer la tarea que tendría que tener terminada para mañana y todavía no había empezado. 15 años tenía Sergio Lionel Agüero cuando Ruggeri lo hizo ingresar por Emanuel Rivas en un Independiente 0-1 San Lorenzo. En la última fecha. Cuando íbamos anteúltimos y ya estábamos clasificados a la Copa Libertadores 2004.

15 años tenía Agüero cuando tiró ese centro que terminó en nada, siendo una de las pocas pelotas que tocó en los veintipico de minutos que jugó esa noche. Sí, pocas pelotas, pero muchas más de las que cualquiera de nosotros tocó o se animaría a tocar en un estadio lleno de gente y siendo tan pibe. 

15 años tenía Agüero todavía cuando Pastoriza lo metió por el uruguayo Sebastián García en el retorno del Rey de Copas a la Libertadores, frente a Cienciano de Perú. Y tampoco se achicó. Gambeteó, como gambeteaba en los potreros de Quilmes, ciudad donde nació. Le pegaron también, como lo hacían en Quilmes, pero él se la bancaba.

16 años tenía Agüero cuando convirtió su primer gol para el club que ama, y nunca tuvo miedo de esconderlo. Fue ante Estudiantes de La Plata. Un bombazo de afuera del área se metió al ángulo del arquero "pincharrata" para desatar la locura de toda la hinchada roja. 

17 años tenía Agüero cuando se fue al Atlético de Madrid por 23 millones de Euros, cifra que permitió a la institución de Avellaneda comenzar la restauración total de su estadio, que tiempo después, y por ineficiencias dirigenciales, se estrenó solamente con el 50% terminado.

El día de su último partido para Independiente, Aguero lloró. Lo hizo porque con su quinta amarilla acumulada, no podría despedirse ante su gente en el clásico contra Boca. Como ese nene que no quiere irse de un lugar que mucho le gusta, donde se divierte, y la pasa bien. Esas lágrimas ahora son las nuestras, las de los hinchas que lo queremos ver nuevamente con la casaca roja. ¡Si ya hemos visto a cada uno!


Sergio Aguero tiene ahora 26 años. ¡Cómo pasa el tiempo! Desde acá seguimos esperando su regreso, ese que según él, se postergó hasta 2019, cuando termine su contrato con el Manchester City. Pasa el tiempo y nuestra ilusión se mantiene intacta. Te esperamos, ídolo.

Juan Ignacio Glade
@juaniglade
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QUÉ TIEMPOS AQUELLOS


En 1994, Julio Grondona tomó una de sus mejores decisiones en su extenso mandato al frente de la AFA: contrató a José Néstor Pekerman como técnico de las selecciones juveniles argentinas. A pesar del palmarés del entrerriano, tanto en Argentinos Juniors como en el chileno Colo Colo, muy pocos suponían que se estaba ante el nacimiento del mejor proyecto, deportivo y educativo que tuvo hasta el presente el fútbol juvenil argentino.

Mucho más que victorias

Con José y Hugo Tocalli como máximos responsables de los juveniles argentinos, llegaron varios títulos: los campeonatos mundiales sub-20 en Qatar 1995, Malasia 1997, Argentina 2001 y Canadá 2007 (este con Hugo Tocalli como técnico). Los campeonatos sudamericanos en 1997, 1999 y 2003, más el título logrado por el Sub-17 en 2003. A estas conquistas se deben agregar las conseguidas en los torneos Preolímpicos o en el Esperanzas de Toulon. Resumiendo, fue más de una década obteniendo campeonatos. La inercia de este fantástico trabajo siguió hasta el 2008, año en el que Argentina consiguió la medalla de Oro en Pekín.

Selección campeona del Mundo en Malasia 1997
Al hacer un racconto de una época tan ganadora, uno se tienta a rememorar tantas gestas. No obstante, más allá de todos los títulos conseguidos y de la gran cantidad de jugadores que después nutrieron a la Selección mayor (Juan Román Riquelme, Esteban Cambiasso, Javier Saviola, Pablo Aimar, Andrés D'Alessandro, Gabriel Milito, Walter Samuel, Diego Placente, Juan PabloSorín, Lionel Messi, Sergio Agüero y Fernando Gago, entre otros), el legado y los contenidos futbolísticos de este proceso trascendieron largamente el impacto mediático de cualquier vuelta olímpica. No se destacó Pekerman y su grupo de trabajo por las victorias que siempre son valiosas, sino por el fútbol que practicaron sus equipos y por el estilo que supieron mostrar.

Historia de vida

Hugo Tocalli y José Pekerman
La adversidad forjó a José Pekerman, quien siendo muy joven debió dejar el fútbol por una rotura de ligamentos, que hoy puede curarse, pero hace 40 años no. Un tío le prestó un Renault 12, que José pintó para luego salir a las calles como taxista, y así poder mantener a su familia. Por eso no extraña que nunca renuncie a sus principios y que a lo largo de su brillante ciclo, haya tomado decisiones controversiales, pero siempre demostrando quién era el que dirigía. Y sentado en ese taxi le surgió la posibilidad de volver al fútbol, pero integrando un cuerpo técnico.

José se incorporó, como espía y ayudante de Ricardo Trigili, a Estudiantes de Buenos Aires. Ricardo, viejo compañero suyo en Argentinos Juniors, le decía: “tenés que largar el taxi”, pero él le respondía que no podía dejar su medio de vida, porque el fútbol era "medio traicionero" y a veces se cobraba tarde. De Estudiantes pasaron a Chacarita Juniors y luego a Argentinos. Trigili debió irse a los pocos partidos y José, solidario, dijo que él también se iba. “Vos no te vas ¿Querés volver al taxi?”, le aconsejó Trigili. Y José, afortunadamente, le hizo caso. Su trabajo con los juveniles de Argentinos Juniors y también de Colo Colo en Chile, fueron su plataforma para llegar a los juveniles de la AFA en1994.

José Pékerman es un técnico que siempre privilegió el buen juego. Al frente de los juveniles se destacó por ser responsable, meticuloso y riguroso. Una anécdota contada por Tocalli lo pinta de cuerpo entero: cuando volvieron de ganar el Mundial de Malasia, no tuvo ni tiempo de festejar; se subió a otro avión y se puso a pensar en el sub-17 que tenía que jugar el Sudamericano de Perú. Pékerman trabajó junto a un cuerpo técnico que transformó el estilo de trabajo en las selecciones formativas. Exhibió un gran manejo de los grupos. No hubo un solo jugador juvenil que haya cuestionado o mostrado su inconformismo con Pékerman. A propósito de esto último, hace algunos años, cuando la FIFA distinguió a Messi con su primer Balón de Oro, "la Pulga" se lo dedicó a su familia y a alguien más: "A Pékerman, a quien siempre le voy a agradecer darme la oportunidad de debutar en un Mundial. Me dio muchos consejos que no los olvido". Messi juega para la Argentina gracias a un operativo relámpago entre Claudio Vivas, Hugo Tocalli y Pékerman, quien, enterado de un "enano" que hacía maravillas en las inferiores de Barcelona, fue a verlo en un partido contra el Alcorcón, en las afueras de Madrid, cuando José era el manager de Leganés. El entrenador quedó maravillado y de inmediato llamó a Tocalli para animarlo e insistirle con una urgente convocatoria. Años más tarde, el 17 de agosto de 2005, en Budapest, José sería el responsable del bautismo de Messi en la mayor.

El después

Cuesta abajo en la rodada. Así han sido los procesos en el seleccionado juvenil desde que José Pekerman -hoy técnico en la mayor de Colombia- y Hugo Tocalli dejaron el cargo de entrenadores por desavenencias con Julio Humberto Grondona. Nunca más hubo un proceso serio para continuar con el legado de José, y hasta se llegó a no clasificar a un Mundial juvenil. Con el fin de la era Pékerman/Tocalli, entre 1994-2007, se terminó el proceso de gestación, formación y ejecución de un trabajo que trajo frutos y títulos. Quizás la ¿nueva? AFA asuma seriamente el tema y la Argentina vuelva a tener el semillero que abasteció durante años a la Selección Mayor.

Luis Burgos
@chichongo
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EL PRIMER MUNDIAL DEL DIEGO


Mucho antes de la seguidilla de campeonatos juveniles ganados por Pekerman y Tocalli, hubo otro equipo sub-20 argentino que a base de buen fútbol se coronó campeón, siendo el punto de partida de extensas y brillantes carreras de muchos jugadores. Hace 35 años, un conjunto de pibes con poca experiencia y demasiada categoría deslumbró al mundo y le mostró lo que era el fútbol a los japoneses, que poco sabían del deporte más lindo de todos. Dirigidos por Cesar Luis Menotti, y comandados adentro de la cancha por la excelsa dupla Maradona-Ramón Diaz, Argentina ganó el torneo de pe a pa y se llevó la medalla dorada, la primera de una larga lista de conquistas que signan la superioridad argentina en la categoría.

Para el Mundial de 1978, que se disputó en nuestro país, Menotti hizo una lista previa en la que figuraba Maradona. El pibe que la rompía en Argentinos terminó quedando afuera del torneo porque en el plantel ya había muchos jugadores en su puesto. Quienes presenciaron el momento, aseveran que Diego nunca lloró tanto como en esa ocasión. Sólo, en un rincón, se lamentó durante varias horas hasta que su padre lo pasó a buscar por la quinta donde concentraba el equipo nacional. El entrenador, que sabía de sus capacidades y lo había utilizado en varios partidos, le iba a dar otra chance.

Al año siguiente iba a disputarse el torneo juvenil en Japón. Para eso, el "Flaco", que dirigía tanto a la mayor como al sub-20, armó un equipazo. Algunos de los integrantes de ese plantel eran Juan Simón, Osvaldo Escudero, Gabriel Calderón, Osvaldo Rinaldi y Juan Barbas. Mención aparte para Diego Armando Maradona, a quien le dieron la conducción del grupo y del equipo, y Ramón Díaz, quien resultó goleador del certamen.

En la fase de grupos los rivales sorteados fueron Indonesia, Yugoslavia y Polonia. El debut fue con una goleada demoledora por 5 a 0 ante los indonesios con 3 goles de Ramón y 2 de Diego. Aquel 11 inicial que sufrió pocas modificaciones a lo largo del torneo estuvo integrado por: Sergio García; Carabelli, Simón, Rossi, Alves; Barbas, Rinaldi, Maradona; Escudero, Díaz y Calderón. Luego, una victoria ajustada ante Yugoslavia con gol de Escudero y finalmente, otra goleada, esta vez por 4 a 1 ante Polonia, con goles de Maradona, Simón y Calderón por duplicado. Con puntaje perfecto de 6 puntos (en aquel momento se entregaban 2 por cada victoria) nos esperaba Argelia en cuartos de final. 

Ante los africanos se vio de nuevo un gran rendimiento del conjunto nacional y una excelente producción ofensiva. El resultado final fue 5 a 0, con 3 goles del delantero riojano, uno del pibe de Villa Fiorito y otro de Calderón. En semifinales el rival fue Uruguay, equipo siempre complicado. Tras un primer tiempo muy luchado, en el complemento Argentina le encontró la vuelta al partido y lo ganó 2 a 0 con goles de (¿cuándo no) Ramón Díaz y Maradona.

El 7 de septiembre se disputó la final en Tokio. Argentina y la Unión Soviética, los equipos. 
"Señores, ustedes ya son campeones, no me importa el resultado de este partido, ya han demostrado que son los mejores del mundo. Nada de patadas o locuras. Vayan, jueguen y me divierten a los 35 mil japoneses que están en las tribunas" les dijo Menotti, que entendía este torneo como una forma de preparación y formación de jugadores, sin ninguna necesidad imperiosa ni presion por ganar.
A los 12 minutos, el conjunto soviético se puso en ventaja con un gol de Ponomarev, pero luego Hugo Alves lo empató de penal. El encuentro siguió con muchas ocasiones peligrosas en ambos arcos que se veían truncadas ante la resistencia de los arqueros y las defensas, hasta que a los 30 minutos del complemento, Ramón puso el 2 a 1. A los 35, Maradona sentenció el encuentro y le aseguró la medalla a los argentinos.



Este equipo logró que todo un país se levante temprano, o directamente, no duerma para ver los partidos. Los números hablan por si solos y le escapan a cualquier análisis: 6 partidos jugados, 6 partidos ganados. 20 goles a favor, y sólo 2 en contra. Premios individuales al mejor jugador del torneo (Maradona) y al goleador (Ramón). Derecho al libro de los grandes equipos. 

Por: David Kreimer
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EL BICHITO DE TODA AMERICA



¿Vio que yo siempre ando preguntándome qué clase de animal soy? Bueno, hoy no tengo ninguna duda: soy un bicho colorado, que es un típico animal de nuestros potreros... pero capaz hoy se convierte en un bichito de toda América.
Ese texto acompañó a un divertido dibujo de Clemente publicado por Caloi la mañana anterior a la final de la Copa Libertadores de 1985, en la que iban a enfrentarse Argentinos Juniors y el poderoso América de Cali. El comediante no se equivocó, el equipo de La Paternal se consagró esa noche como un Bichito de todo América y hoy, 29 años despues, se conmemora como el "Día del Hincha de Argentinos".

Tan sólo 4 años atrás, Argentinos había estado al borde del descenso, pero terminó salvándose en el último partido, mandando a la B a San Lorenzo con el recordado penal atajado por Mario Alles. En el '85, se encontraba frente a su primera competición internacional, pero con un equipazo que ya se había consagrado en el Metropolitano del '84.

Por aquel entonces, la primera fase se jugaba en grupos de 4, integrados por 2 equipos de un país y 2 de otro. Al Bicho le tocó Ferro y 2 brasileros: Fluminense y Vasco da Gama. En su debut, cayó 1 a 0 con el Verdolaga en cancha de Vélez, pero sólo 3 días después dio una muestra de carácter y grandeza enorme, que lo plantó en la pelea. Empezó perdiendo con Vasco en Brasil, pero lo dio vuelta con tantos de Carlos Ereros y Pepe Castro: el estadio entero los terminó aplaudiendo. El capitán de ese equipo, Adrián Domenech, lo recuerda de la siguiente manera: "Nos tocó ganar jugando muy bien en Brasil, siendo fieles a nuestro estilo. Ese triunfo nos embaló". Otros 3 días más tarde venció 1 a 0 a Fluminense en el Maracaná. En la segunda vuelta empató 2 a 2 con Vasco, le ganó 3 a 1 a Ferro en su cancha y cerró la fase de grupos con una victoria más ante Fluminense.




En la segunda rueda le tocó un grupo integrado por Blooming e Independiente, equipo copero si los hay. Empató 2 a 2 con "El Rojo" de local y 1 a 1 en su visita a Bolivia. Cuando se invirtieron las localías, venció a Blooming y llegó al último partido en igualdad de puntos con los de Avellaneda. "Definir allá, tener que ganarle en el último partido al último campeón de la Copa no era nada fácil..." dijo Domenech. El Bicho iba ganando 2 a 1. Faltando poco para finalizar... penal para Independiente! Marangoni se paró frente a la pelota y su tiro abajo a la izquierda fue contenido por EnriqueVidallé, sellando así el pasaje a la final.
"Yo esa noche vi jugar a 4 jugadores en un nivel impresionante. Bochini por un lado con Marangoni y por el otro Borghi y Batista... hacía tiempo que no veía algo así. Pocos pudieron darse ese gusto". Con esas palabras recordó el partido el "Piojo" José Yudica, técnico de Argentinos.
La ida se disputó en Argentina, en una cancha de River repleta, y la victoria fue para el Bicho con un gol de cabeza de Emilio Comisso. La revancha tuvo lugar en Cali, y fue victoria para el América con tanto de Willington Ortiz. De ese modo, debió jugarse un partido desempate en Asunción del Paraguay.
"Los dos planteles tomamos un mismo avión desde Cali hasta Asunción... ya empezamos a jugar la final en el avión, je." bromeó el capitán. "
"Había una pantalla en el avión y pasaban una película de naves espaciales que explotaban en el cielo, y nuestro avión no paraba de moverse! Creo que fue la única vez en que los 2 equipos coincidimos en algo: había que sacar la película porque nos moríamos de miedo" recordó Borghi, quien tiene fobia a los viajes en avión.
El partido en Paraguay comenzó de manera favorable para el Bicho, ya que Comisso marcó el 1 a 0. Sin embargo, Ricardo Gareca empató el encuentro y mandó la definición a los tiros desde el punto del penal. Vidallé decidió tirarse en todos los tiros para el mismo lado, esperando atajar alguno, y lo hizo. Apenas "Quique" tapó su penal, y cuando todavía tenía que patear Mario Videla para definir la serie, el árbitro Silva dio por finalizado el encuentro, dando por campeón a Argentinos. El Checho se sinceró una vez: "Aprovechamos la situación y festejamos, pero sabíamos que le faltaba patear al Panza. Una final es una final, y las finales se ganan, así que aprovechamos..". Cuando se dieron cuenta del error, Videla metió el penal que adeudaba y, ahí si, gritó campeón.




"Lo mejor que hicimos fue jugar siempre bien al fútbol. Este plantel se tuvo mucha fe y creo que no estaban equivocados, sabíamos que no se nos iba a escapar" - Yudica.
Aquel 24 de octubre de 1985, Argentinos llegó a lo más alto del continente y se ganó el derecho de jugar la final de la Copa Intercontinental contra la poderosa Juventus italiana. Estuvo 2 veces en ventaja pero los de Michel Platiní se lo empataron y terminaron ganando en los penales. A pesar de la derrota, ese partido quedó en el recuerdo de todos los futboleros como uno de los mejores partidos de la historia, y es uno de los pocos casos en los que se recuerda, además del campeón, al segundo.


Por: David Kreimer
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LA REVOLUCIÓN DE BIELSA EN MARSELLA


Llegó a la cima del certamen con métodos que asombran al ambiente futbolístico francés. Sin las incorporaciones que solicitó, hizo un gran equipo y varió en el sistema táctico. La ciudad y el renovado Vélodrome restauran ilusiones con su llegada.


Agacha la cabeza y responde ante cada pregunta de los periodistas. En sus conferencias de prensa, siempre se espera una declaración que aumente el grado de impresión que poseen los medios franceses. Como si sintiera vergüenza, no mira a los ojos a quién consulta del otro lado, aunque cada una de sus respuestas cuenta con la elaboración exacta y precisa. De hecho, desde su posición frente al micrófono, vieron la luz varias sentencias que ponen de manifiesto el paso de su estadía por Marsella.

Cuando fue consultado acerca de por qué le dicen Loco, Marcelo Bielsa expresó que “algunas respuestas que elijo para resolver algunas cuestiones no coinciden con las que se eligen habitualmente”: En ese sentido, acusó al presidente del club de no cumplir con lo preestablecido. Su equipo no había comenzado bien la Liga, y el mercado de pases se cerraba. El máximo dirigente de la institución, Vincent Labrune, le prometió contratar a los jugadores que el propio DT argentino había escrito en una lista. Allí figuraban los chilenos Medel y Jara, así como también los nombres de Montoya y Tello (en cesión a Porto), salidos de la cantera del Barcelona.

Pero en medio de las acusaciones públicas, y las miles de especulaciones, Bielsa decidió continuar con su trabajo. Según sus propias palabras, nunca había analizado dejar el cargo. El club se hizo de pocos refuerzos. Ninguno de ellos había sido pedido expreso del entrenador, que sin embargo aceptó sus incorporaciones (Alessandrini y Barrada son a los que recurre con asiduidad) aunque modificó poco y nada en el once titular. De cualquier manera, sí modificaría el estilo de juego.

La última vez que Marsella logró consagrarse en Ligue 1 ocurrió en el año 2010. Reconocido como el club más popular de Francia, se encuentra en horas bajas. Hace tiempo que no consiguen elevar su figura, y aquel título fue el único desde que comenzó el presente siglo. Actualmente, bajo la conducción del ex técnico del Athletic Bilbao, las calles de la ciudad vuelven a llenarse de gente, que comienza a ilusionarse. Viven el fútbol como en pocos otros lugares, aunque se hallaban bajo la desconfianza de ya no sentirse aquel gigante.


Alcanzó la cima de Le Championnat
Mientras tanto, de ser un equipo con muy diferentes matices en etapas previas, Bielsa le ha dado una mejor impronta al conjunto. Didier Deschamps, presente Director Técnico de la Selección Francesa, dirigió tres años al Marsella, y su estilo mostraba un fútbol más elaborado y el repliegue post ventaja. Las formas de Elie Baup, predecesor del rosarino, eran similares. Pero Marcelo Alberto ha buscado instaurar, desde el inicio de un nuevo período, la presión alta, las líneas adelantadas y, como un sello distintivo, la obligación de seguir intentándolo ante cualquier condición en el marcador.

Con el fin de elevar el ritmo de competición y poder jugar del modo que lo identifica, los entrenamientos en pretemporada acabaron por subir el listón de los jugadores. Varios videos difundidos por la entidad en su página web exhibían lo exhaustos que finalizaban cada sesión. No obstante, y pese a las quejas por la intensidad, han formado una base física que les permite estar a tono con la ideología futbolística. De esa manera, Gignac nuevamente retomó su mejor forma y, al igual que Mandanda y Payet, ha retornado al combinado galo.

El cambio de esquema táctico

Son los jugadores los que hacen buenos a los sistemas. Bielsa observó los 48 partidos de la temporada anterior, con el objetivo de analizar con qué plantel se encontraría. Metódico como pocos, sacó muchísimas conclusiones y tomó decisiones que asombraron a más de uno. Sobre todo, a la prensa local. El lateral izquierdo Morel pasó a jugar de central, siendo lateral por naturaleza. Ante la consulta, mientras sus ojos miraban hacia abajo a través de sus lentes, expuso que todos los juegos vistos le arrojaron la idea de cambiar la posición del jugador, al ser quién mejor juego aéreo tenía.

Bielsa mutó en los dibujos que ha colocado, pero no ha salido de dos variantes. Alineó su segundo esquema buscando corregir las dificultades mostradas en el primero, pero muchas de las principales funciones continúan siendo las mismas. El 3-3-1-3 varió a un 4-2-3-1. Primeramente, Morel fue stopper por izquierda; cuando cambió el sistema, pasó a jugar de segundo central. De todos modos, la modificación tuvo un principio común, en la mitad del campo.
Bielsa mutó de un 3-3-3-1 a un 4-2-3-1
El mediocentro Imbula, joven y ya convocado a las categorías menores de los Blues, es un futbolista con mucha agresividad para descolgarse al ataque. Su capacidad para acoplarse al ataque le ha aportado soluciones al entrenador, pero también originó muchos espacios por el carril interior. Al ser el único volante central, dejaba un enorme espacio sin cubrir que fue aprovechado en muchas ocasiones por los rivales.

Al tener un compañero a su lado, Imbula puede desdoblarse con continuidad y convertirse en un box to box. Desde que asumió esta responsabilidad en el campo, Romao ha sido elemental. Desarrolla los relevos necesarios y permite que el equipo quede mejor parado ante la pérdida del balón y una hipotética transición ofensiva rival.

Profundidad por bandas

Los desdobles de ambos marcadores de punta son sustanciales para Bielsa. Si bien, con el cambio en la última línea de tres a cuatro efectivos, deben cubrir más campo (un central menos), y tienen más recorrido por hacer, siguen siendo armas de ataque. Tanto Dja Djedje por derecha, como Mendy por izquierda, suben al unísono. Así, Marsella dispone de la capacidad para gestionar las jugadas en un flanco y finalizar por el otro.

Generan superioridades al asociarse con Thauvin o Ayew y ensanchan el terreno en cada ataque. Por su lado, Mendy –de tan solo 20 años-  lo hace con un criterio que asombra, centra con precisión y tiene muy buena pegada. Ambos laterales han encontrado su mejor nivel conforme al paso de los partidos desde la asunción del técnico.

La funcionalidad ofensiva

Si algo no ha cambiado Bielsa con su nuevo sistema, son los cuatro nombres de gran carácter asociativo que se encargan de generar y finalizar en tres cuartos de campo. Sin embargo, el centro delantero brinda usualmente las mejores opciones a los mediapuntas, por sus movimientos. La escuadra ya ha mecanizado su juego y cada vez encuentra más espacios.

Gignac aumentó su capacidad goleadora por desplazarse y perfilarse de manera perfecta en el área. Pero sus caídas a banda crean vacíos que tanto Ayew como Payet atacan por el centro del área. La constante movilidad de las piezas no da referencias a la zaga rival. Pierre–André sale a los costados y, al tiempo que combina con uno de los laterales, origina el espacio entre centrales. Muchos goles fueron marcados bajo esa fórmula, con llegadores que comprenden el juego de su referencia ofensiva.


Los movimientos de Gignac mejoran al colectivo
Payet -preciso en sus descargas y de muy buena pegada- ha sumado algunos tantos en la presente temporada, por llegar a cubrir el área y definir con calidad. Los desmarques de arrastre de Thauvin o Djedje se tornan fundamentales en ese tipo de jugadas. Conjuntamente, el póker de hombres que deciden en los últimos metros desarrollan una primera línea de presión muy efectiva, para recuperar alto y realizar ataques cortos.

Sentado en una pequeña heladera, Bielsa observa cada partido como si nadie lo acompañase, bajo una profunda concentración y tomando café en un vaso de telgopor. Ha causado una revolución en Marsella. Cada tanto, celebra algún gol agitando sus brazos y cerrando su puño. No acepta que sus dirigidos se acerquen a festejar un gol con él, pero a fin de cuentas termina sonriendo y felicitando a los jugadores en el vestuario. Desde el primer día, vive en la ciudad deportiva del club. Ha sabido reordenar al equipo y tomar el mejor rumbo. Mientras, la ciudad de la basílica de Notre-Dame se esperanza de cara a futuro.


Nicolás Galliari
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TROFEO DEL GOL


Imaginemos la siguiente situación: Año 1940. El viejo San Mamés repleto de fanáticos del Athletic de Bilbao esperando por ver a su equipo enfrentarse al Valencia CF. La voz del estadio comunica las formaciones: “Y el Bilbao forma con Echeverria en la portería. Goiri, Oceja, Santamaria y Panizo en la defensa. Los centrocampistas serán Urra, Bergareche y Aurtenetxea, y en la delantera, Ibarzabal, Zarra y Rivas.”. Algo sonaría extraño en esa formación para los simpatizantes del equipo Vasco. Telmo Zarra haría su debut con la camiseta que vestiría durante toda su vida, nada más y nada menos que con dos goles. Los primeros de sus 252 anotaciones, las cuales lo convierten en el máximo goleador histórico de la Liga Española. Sólo uno más que Lionel Messi, quien podrá alcanzarlo el próximo fin de semana, cuando Barcelona arribe al Santiago Bernabéu para visitar al Real Madrid. ¿El escenario ideal para que Lionel entre en la historia?

Nacido el 20 de enero de 1921, en Erandio, España, Telmo Zarra disputó 17 temporadas en el Athletic Bilbao. Ya en su segundo año en el club, convirtió el gol que le permitiría a los leones adjudicarse la Copa del Rey –por ese entonces llamada “Copa del generalísimo del fútbol”- trofeo al cual luego se le sumó la obtención de la Liga. Telmo marcó 17 goles más que importantes para la coronación, siendo el 5to máximo goleador del año, por detrás de Mariano Martín (Barcelona), Edmundo Suarez (Valencia), José Juncosa (Espanyol) y Basilio Nieto (Castellón). Un año después, en la 43/44, Zarra se lesionó en la clavícula, pero un tiempo después, volvió a las canchas para abrir el marcador en la victoria de su equipo, 2-0 ante Valencia, otra vez en una final de la Copa del Generalísimo. En esta ocasión, 11 goles convertidos lo dejarían fuera del podio goleador liguero, pero los 8 convertidos en la Copa significaron el premio al máximo artillero del certámen. 

El año 1945 fue quizá el de una de las grandes curiosidades de su carrera: tras llegar por cuarta vez consecutiva a la final de la Copa Nacional (otra vez ante Valencia), Zarra vio su primera tarjeta roja, en una situación extraña y graciosa.
 “Era la final de Copa de 1945. El juego estaba parado tras un barullo. Álvaro  estaba en el suelo y un compañero me dijo en broma que lo pisase. Siguiendo la broma, yo hice ademán de hacerlo. Pero Escartín me vio y... a la caseta”
 (NdR: Álvaro era jugador del Valencia, mientras que Escartín el árbitro del encuentro)

En ese partido, Zarra había igualado las cosas y Athletic empataba 1-1 ante el equipo valenciano. Finalmente, su equipo venció por 3-2. Pese al disgusto por la expulsión, la temporada prosiguió de buena manera para el artillero, que se adjudicó por primera vez el Trofeo de Pichichi tras convertir 20 goles en la Liga. Como si fuese poco, éste logro lo repitió hasta conseguirlo cuatro veces consecutivas, y el llamado a la Selección Nacional no tardó en llegar.

Para referirnos al mejor año personal para Telmo Zarra, debemos hablar de 1950. Tras ganar la Copa del Generalísimo por 4ta vez, el Athletic se ganó el derecho a participar en la Copa Eva Duarte (luego Supercopa Española) frente al campeón de la Liga de ese año, Atlético Madrid. Con un impresionante 5 a 5 en la ida (encuentro en el que Zarra metió 1 gol) ambos equipos debían enfrentarse en un partido revancha para ver quién se llevaba el trofeo. Una sublime actuación del goleador bilbaíno permitió que su equipo venciera por 2 a 0 con un doblete suyo. Ese mismo año, España disputaba el Mundial de Brasil. Como no podía ser de otra manera, Zarra estaba entre los convocados, y marcaría en total 4 goles, el último de ellos, en el desempate por el tercer y cuarto puesto que enfrentó a “La Furia Roja” con Suecia. Días antes, un aplastante 6 a 1 por parte de Brasil los había dejado afuera en semifinales.

La temporada 54/55 fue su última como profesional, ya que a partir de ese año decidió abandonar el Athletic para disputar sus últimos años en una Liga menos competitiva: la Segunda División Española. Allí formó parte de 2 equipos, S.D Indautxu y Baracaldo AHV. En ambos lo hizo por gusto, es decir, sin cobrar ni un centavo. Finalmente, en 1957 puso fin a su gloriosa carrera, en la cual convirtió un total de 333 goles en 352 partidos, teniendo en cuenta Liga y Copa de España. Tras su desaparición física, en 2006, el popular diario Marca otorga el “Trofeo Zarra” al máximo goleador de la 1ra y 2da división española.


Juan Ignacio Glade
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CLÁSICO ROSARINO: CAPÍTULO 163




 El próximo 19 de Octubre la ciudad de Rosario quedará, como de costumbre, paralizada por un evento de gran envergadura para la ciudad: El clásico rosarino. Desde las 15, en el Gigante de Arroyito, Rosario Central y Newell's Old Boys convergerán por la fecha 12 del Torneo Trancisión 2014 para disputar el enfrentamiento número 163 entre ambos en la historia de la Primera División. El duelo, por las características de ambos clubes y del clásico a lo largo de la historia, será disputado y luchado. Con escaso juego en las áreas y mucha fricción en la mitad de cancha. Ahora bien, la pelota todavía no rodó, el árbitro aún no pito el inicio y todo puede suceder.

La realidad de ambos equipos no es la mejor. De la mano de Miguel Ángel Russo, el canalla llega al clásico con altibajos: semifinalista de la Copa Argentina y acarreando tres derrotas consecutivas en el corriente Torneo Transición. Además, con la reciente asunción de Raúl Broglia como nuevo presidente, tras la salida de Norberto SpecialeSin embargo, cuenta con el historial a su favor y con los frescos antecedentes de sus triunfos en los dos últimos clásicos: 2-1 en el Inicial 2013 y 1-0 en el Final 2014.

La lepra, por su parte, tiene un presente un tanto desalentador. Arrancó bien el campeonato pero, debido a magros resultados y una larga lista de lesionados, quedó lejos de la lucha por el campeonato y hace 4 partidos que no gana. Gustavo Raggio, quien asumió en el receso y comienza a ser cuestionado, tendrá una prueba de fuego el domingo a la vera del Paraná. Sin embargo, el rojinegro tiene mil batallas y mas de una vez ha dado batacazos en rodeo ajeno.

5 CLÁSICOS PARA EL RECUERDO EN EL ARROYITO

¨El Pirulazo¨. 29 de agosto de 2005. Rosario Central 1 - Newell's Old Boys 0.


Noche histórica para todo el pueblo centralista. Por la primera fase de la joven Copa Sudamericana, canallas y leprosos habían empatado 0-0 en el Parque Independencia y definían la contienda en el mítico Gigante de Arroyito. Por ese entonces, no era una época cualquiera para el fútbol rosarino. El conjunto rojinegro se había coronado campeón un año atrás y los locales llegaban con la presión de volver a eliminar a su rival de toda la vida, emulando aquel enfrentamiento por Copa Libertadores en 1975. El único grito del partido y de la serie llegó los 44 minutos del primer tiempo, cuando Germán Rivarola durmió a todos y marcó el tanto decisivo. En el segundo tiempo, Newell's se quedó sin ideas y así, los dirigidos por Ariel Cuffaro Russo pasaron de ronda y volvieron a vencer a su rival de toda la vida en el plano internacional. La fiesta en Rosario fue, por un largo tiempo, azul y amarilla.

¨Una locura nocturna¨. 8 de octubre de 1990. Rosario Central 3 - Newell's Old Boys 4.



De la mano de Marcelo Bielsa, Newell's transitó la etapa más gloriosa de su historia. Al comienzo de la misma, los dirigidos por ¨el Loco¨ debían enfrentar a su eterno rival en condición de visitante, por el torneo Apertura donde tiempo después se consagrarían campeones. Debido a problemas climáticos, el cotejo se disputó un Lunes a la noche, en lo que fue una exhibición de fútbol de los leprosos, quienes vencieron al conjunto auriazul en Arroyito tras 10 años de sequía. Con los relevos, la potencia ofensiva y la movilidad característica de los equipos bielsísticos, el rojinegro venció gracias a los goles de Fernando Gamboa, Julio Alberto Zamora, Cristian Ruffini y Lorenzo Sáez. Para el canaya había descontado mediante un hat-trick de David Bisconti. 10 años después, los del Parque Independencia pisaban fuerte y anticipaban lo que se vendría después.

¨El penal nunca pateado¨. 24 de junio de 1996. Rosario Central 0 - Newell's Old Boys 2.


Promediaba el Clausura de aquel año y el fixture marcaba una particularidad. Newell's debería ser local en el Gigante de Arroyito por las reformas que sufría su estadio. No obstante, los de Mario Zanabria -que acarreaban una mala racha- se jugaron el todo por el todo e hicieron un partido perfecto. Con la picardía del joven Damián Manso -por entonces 16 años-, la lepra encontró en Gabrich y en la cabeza de Marioni los dos tantos del partido. Sin embargo, los del Parque no se conformaron y tras un contraataque, el mismo Gabrich fue derribado y el árbitro se vio obligado a sancionar un penal que Gustavo Raggio todavía está esperando ejecutar. ¿Qué pasó? La hinchada auriazul comenzó a arrojar bombas de estruendo hacia el arco canalla y el cotejo quedó suspendido. Gracias a los inadaptados de siempre, el rojinegro festejó por adelantado un triunfo con mucha autoridad.


¨La última gran goleada¨. 29 de octubre de 2006. Rosario Central 4 - Newell's Old Boys 1.

No tan lejos en el tiempo, ambos equipos llegaban a la fecha 13 del Apertura con realidades disparejas. Central estaba transitando un buen torneo desde el rendimiento y los números, mientras que Newell's se hundía en los puestos bajos de la tabla. Dentro de la cancha, quedó reflejada esa diferencia. Con un gran juego de mitad de cancha hacia arriba, el auriazul aplastó a su archirrival con tantos de Eduardo Coudet, Paulo César Wanchope y Marco Ruben en el primer tiempo, y una conversión de penal de Cristian ¨el Kily¨ González en el complemento. Los dirigidos por Nery Pumpido, que navegaron en la cancha y no pudieron salir del asedio, pudieron descontar recién al inicio de la segunda parte por intermedio de Carlos Araujo. Por consiguiente, el canalla ganó, goleó y gustó de la mano de Nestor Gorosito desató, una vez mas, el carnaval a la vera del Paraná.

¨Empate y pausa¨. 18 de abril de 2010. Rosario Central 1 - Newell's Old Boys 1.  



El torneo Clausura 2010 fue un certamen con sabores completamente distintos para los equipos rosarinos. Newell's logró puntos importantes y culminó la temporada como uno de los mejores equipos de la misma. Por su parte, Central debió jugar la promoción y cayó derrotado ante All Boys, decretándose así el cuarto descenso de su historia al Nacional B. Por eso mismo, el clásico jugado en la fecha 15 de aquel torneo marcó el cierre de una época y el último cotejo entre ambos tras 24 años disputándose de manera ininterrumpida. Diego Braghieri abrió la cuenta para el canalla, y Rolando Schiavi igualó las acciones por medio de un penal inexistente. Con cuatro expulsados -dos por lado- y un segundo tiempo bastante mal jugado, canallas y leprosos cerraban una de las tantas etapas del clásico rosarino, que se reaunudaría en la temporada 2013/14 con la vuelta de los de Arroyito a la máxima categoría.

Estos antecedentes no hacen mas que poner de manifiesto todo lo que representa el clásico rosarino y la repercursión que tiene el mismo en toda la ciudad. Esperemos que, cuando Patricio Loustau pite el comienzo, sea un partido entretenido, con mucho fútbol y sobre todo, que la violencia no aparezca por Arroyito. Por un clásico sin violencia.



Escrito por: @FacuRivera_











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ESTUDIANTES DEL MUNDO




"Una convicción que se hizo Copa del Mundo. Ambiente. Clima. Piso. Hostilidad. Intriga. Estudiantes le ganó a todo. ¿Si hubo fútbol en Manchester? Tal vez no. Pero de todos modos, en Manchester preocupaba poco. Lo que importaba realmente era esto: llegar a la vuelta triunfal frente a tribunas que seguían gritando: "Animals...animals..."
Como una convicción. Así definió el periodista de El Gráfico, Osvaldo Ardizzone, a la hazaña de Estudiantes en la Copa Intercontinental de 1968, ante el Manchester United y en el mismísimo Old Trafford. Puede ser, claro, aunque si lo que necesitáramos fuese una oración, también podría ser algo así como "la consecuencia de un trabajo incesante", o hasta podría enmarcarse dentro de la teoría de Dante Panzeri: "Fútbol, dinámica de lo impensado".

Y es que, por aquel entonces, no había rastros de que un equipo de los denominados "chicos", pudiera coronarse. River, Boca, Independiente, San Lorenzo y Racing eran los únicos equipos que se habían dado el lujo de gritar campeón en el profesionalismo. Estudiantes fue el club que rompió con esa hegemonía. Para eso se preparó. O mejor dicho, para eso lo preparó Osvaldo Zubeldía cuando asumió como entrenador del "Pincha" en 1965. "El Zorro" -así lo apodaban- ya había mostrado su ingenio como director técnico de Atlanta, donde potenció a jugadores de la talla de Hugo Gatti, Luis Artime, y quien sería a la larga, uno de sus máximos discípulos y referente de Gimnasia: Carlos Timoteo Griguol.

Retomando a Ardizzone, la convicción fue una de las tantas armas de Zubeldía. Sus jugadores, jóvenes pero con hambre de gloria, siguieron al pie de la letra las indicaciones de un obsesivo del fútbol. Obsesivo porque Zubeldía vivía para el fútbol. Su mente parecía girar solo en torno a eso. Carlos Bilardo, el heredero esta ideología de fútbol, declaró haberse sentido "analfabeto futbolísticamente" hasta la llegada del entrenador. "Zubeldía no dejaba nada ligado a la improvisación. Estudiantes era un equipo trabajado, y eso molestaba. Por eso lo tildaban de antifútbol", declaró Oscar Malbernat, el capitán de aquel histórico equipo.

Dentro de un llamativo -para aquella época- rigor táctico, había un jugador que sobresalía. El reconocido periodista Enrique Macaya Márquez, expresó que: "Juan Ramón Verón era el único al que no le decían nada. Era indisciplinado y tenía libertades". Zubeldía era también, un detector de cualidades. Por eso "La Bruja" se transformó en un pilar de aquel equipo, y hasta se dio el lujo de hacer un "gol maradoniano", vital para que Estudiantes termine consiguiendo la Copa Libertadores de 1968. El padre de "La Brujita" también supo reconocer el mérito del entrenador: "Estuve un año sin hacer un gol. Osvaldo me bancó, y después no salí más".

Si el título nacional para Estudiantes llamó la atención, la conquista de América se vivió como una completa hazaña. El equipo platense era, entre otras cosas, un equipo trabajador, con mucho sacrificio y amor propio. Zubeldía además de inculcarle identidad al equipo, los llevó a que conozcan el reglamento del fútbol. Estudiantes sabía cómo y dónde podía sacar ventajas. Principalmente, se destacó por un riguroso trabajo en las pelotas paradas, algo que por aquellos años era subestimado por mayoría de equipos y entrenadores.

Pero la película feliz ya había terminado. Llegaba el momento de dejarle lugar a la de suspenso y drama. Una misión difícil pero no imposible. David enfrentaba a Goliat. Manchester United era el mejor equipo de Europa. Lo había demostrado ganando la Premier League, y también la Copa de Campeones ante el poderoso Benfica de Eusebio. Solo le faltaba la Intercontinental, y en frente tenía a un equipo que estaba algunos escalones abajo técnicamente. Ya habían pasado 10 años de la tragedia áerea en Munich. Bobby Chartlon lideraba dentro de la cancha a una nueva camada de cracks, encabezada por un personaje como George Best, e integrada también por otros 5 jugadores titulares que habían formado parte del título mundial de Inglaterra en 1966. Pero el fútbol es fútbol, y aquellas estrellas no pudieron demostrar su talento cuando pisaron suelo argentino. Con el apoyo de un país entero y haciendo de local en La Bombonera, Estudiantes incomodó al Manchester y le ganó con su plato favorito: la pelota parada. Marcos Conigliaro aprovechó el buen trabajo en las cortinas y se anticipó al arquero inglés para que el partido de Ida se quede en Argentina. La diferencia de sólo un gol sonaba a poco para viajar a Old Trafford. "Saltaban de contentos por haber perdido 1 a 0. Se abrazaban", contó Bilardo. El mismo que, cuando veía a sus compañeros dubitativos por la estrecha ventaja, les decía: "Ganamos. Ya está. Estos no nos ganan más. Se terminó acá". La confianza no sorprende viniendo de un alumno ejemplar de Zubeldía. A Osvaldo, Carlos Pachamé lo definía como un psicólogo. Pero uno raro: porque miraba videos hasta el cansancio, y se los mostraba a sus dirigidos para ver como jugaba el Manchester de local y de visitante.

El 16 de Octubre de 1968 fue el día cúlmine. El país, expectante. Solo Racing había conquistado el título mundial -un año antes-, mientras que el copero Independiente contabilizaba dos derrotas. Estudiantes era el tercer club argentino en ir por la hazaña. Al llegar a Inglaterra, se encontraron con un clima hostil generado por los medios británicos. La final era presentada publicitariamente como "guerra o muerte". Pero como expresó Ardizzone, Estudiantes le ganó a todo. Porque estaba preparado para eso. Inquebrantables moralmente y sabiendo a lo que jugaban, comenzaron a ser campeones cuando su figura, Juan Ramón Verón, conectó de cabeza apenas iniciado el partido para abrir el marcador. De pronto, el ensordecedor griterío se transformó en silencio, y el "trámite" de remontar el partido se tornaba cada vez más complicado. Alberto Poletti se erigió como figura bajo los tres palos mientras el resto de los presentes vivían la final de distintas maneras. Unos, los demás jugadores pincharratas, se hacían cada vez más inmortales. Otros, las figuras del Manchester, se derrumbaban minuto a minuto y solo se esperanzaban con el descuento a poco del final. Los demás, los 65.000 espectadores que no podían creer lo que veían, mostraban impotencia y se excusaban en el juego brusco visitante. "Animals, Animals", gritaron antes, durante y después del encuentro. Estudiantes prefirió ignorar y disfrutar de su epopeya. El nombre de Estudiantes de La Plata, sonaba bien fuerte en cada rincón del mundo.



@AlanAlberdi

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EL LABERINTO DE ÖZIL ¿TERMINA EN EL BAYERN?


Luego de la consagración con Alemania en el Mundial de Brasil 2014, sus cosas comenzaron a complicarse. Su cumpleaños número 26 no lo encuentra en la mejor de sus épocas. Mezut Özil, el talentoso mediapunta alemán, está lesionado en su rodilla izquierda y su recuperación le llevará entre 10 y 12 semanas. Todo ha sido cuesta arriba desde su salida del Real Madrid. Bueno, no todo. En lo económico le fue brillante. Y no solo a él, también a su padre y representante. Pero primero un poco de la historia del talentoso alemán.

Özil nació en Gelsenkirchen, Alemania, hijo de inmigrantes turcos, se inició en las categorías formativas del Rot-Weiss Essen y comenzó su carrera profesional en el FC Schalke 04. Desde su debut se mostró como mediapunta zurdo, muy habilidoso con el balón y una gran visión de juego. En enero de 2008 fichó por el Werder Bremen, a cambio de 4.3 millones de euros, y la participación del equipo en copas europeas lo expuso en la gran vidriera. Además, ya había sobresalido en la Eurocopa Sub-21 en 2009. Poco tiempo después apareció el Real Madrid y por 15 millones de euros, Mesut mudó su calidad a la capital española.

Señalado por la prensa como uno de los futbolistas más prometedores, Özil se convirtió en la brújula del ataque del Real Madrid de Mourinho y también lo fue en la selección alemana, cumpliendo un muy buen mundial en Sudáfrica 2010. Fue un jugador clave en la obtención del título liguero 2011-12, la llamada “Liga de los Records” ya que el conjunto merengue llegó a los 100 puntos y con record de goles. Su gran técnica y soberbia visión de juego, le permitieron al alemán ser un enorme asistidor.

En 2013 comenzaron los inconvenientes con la dirigencia del club blanco. La llegada del galés Gareth Bale al Santiago Bernabéu, incomodó a Özil, ya que la confianza del técnico Carlo Ancelotti pareció decantarse en favor de Bale. Las declaraciones del alemán, previas a su ida al Arsenal “En los últimos días me di cuenta que no tenía la confianza del entrenador”, apuntaban a éste como el principal motivo de su salida del club español. No obstante luego se supo que su padre y representante, Mustafá Özil, no logró el sustancial aumento que negociaba con Florentino Pérez, mandamás del Real Madrid, y comenzó a ofrecer los servicios de su hijo a varios equipos, principalmente de la Premier League. Fue así que el Arsenal de Arsene Wenger puso más de 50 millones de euros y se quedó con Özil. Y además de ésta cifra, en los últimos días se conoció la información sobre el dinero extra que se habría ganado Mustafá, algo así como siete millones de euros, por lograr que su hijo firme con el club de Londres. En definitiva todo esto no hace más que confirmar que la salida de Mesut del Madrid fue por dinero.

Mesut y Mustafá Özil
Desde su arribo a la Premier League no ha tenido desempeños sobresalientes y tampoco fue el  titular indiscutido que se suponía para semejante inversión. Pese a sus declaraciones, antes de arribar a Holloway, "de alguna manera algo hizo click en mí. Me di cuenta: -oye, lo que me acaba de decir (Arsene Wenger) lo he echado en falta en el Real: sinceridad, confianza y respeto-. Él me dijo exactamente cómo me ve, dónde me quiere colocar y qué espera de mí", hoy Özil se siente frustrado por la posición en la que el técnico lo hace jugar. Y en la prensa británica ya ha comenzado a circular la información del deseo del jugador de regresar a Alemania, ni bien se reponga de su lesión. Siempre según los medios ingleses, el Bayern de Pep Guardiola estaría interesado en un jugador que podría ser suyo con una oferta de 40 millones de euros. Ese es el precio por el que el Arsenal estaría dispuesto a negociar el traspaso. ¿Incluirá alguna comisión para su padre Mustafá?

Luis Burgos
@chichongo
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EL VALOR DE LA LEALTAD


En este fútbol híper competitivo y comercial, es rarísimo encontrar un jugador que, pese a contar con muchas ofertas económicas superadoras, elija permanecer en su club. Desarrollar toda su carrera con la misma camiseta y a la hora de sopesar su crecimiento económico, prefiera desechar dinero y seguir defendiendo al club que su pasión le indicó. Hablar del Southampton sin mencionar a Le Tissier es imposible. Son indivisibles gracias a la lealtad de la que hizo gala “Le God” en toda su carrera.

Southampton es una ciudad gris, muy religiosa, conocida como la ciudad de los santos. Y en cada ingreso a la ciudad, uno se encuentra con un llamativo cartel, que dice: "Bienvenido a Southampton. Está usted entrando en el país del Dios." Y en ésta ciudad, hablar de Dios es referirse a un futbolista de excepcional calidad, cuyas hazañas en el césped, forjaron una leyenda a comienzos de los años noventa. En esta ciudad, célebre por haber sido el puerto de zarpada del Titanic, Dios era un tal Matthew Le Tissier. Matt, jugador de fútbol para unos, y  mesías para otros, fue alguien capaz de llenar el estadio de los “Santos”. Los feligreses acudían cada quince días, para esperar durante una hora y media, que se produjera ese celestial chispazo, esa jugada de otro mundo, el gol que confirmara a los devotos que Dios existe, que le gusta el fútbol, que se presentaba con camiseta rojiblanca, pantalón negro, y llevaba el siete en la espalda del Southampton. Y casi siempre “Le God” les cumplía.

Nació el 14 de octubre de 1968 en Saint Peter Port, isla de Guernsey, una de las islas del Canal de La Mancha, algo que le permitiría tiempo después poder ser convocado por cualquiera de las Federaciones de Fútbol del Reino Unido (Escocia, Inglaterra, Gales o Irlanda del Norte). Llegaría a Southampton en 1986 con 18 años, para no salir nunca más y convertirse en un jugador venerado para los casi trescientos mil vecinos de la ciudad. En su primera temporada, Le Tissier marcó tantos goles espectaculares que la prensa lo bautizó como “Mister Le”, aunque la hinchada local fue mucho más allá. Después de un golazo al Aston Villa, pasó a ser conocido con el calificativo de “Le God” (El Dios).

A medida que fueron pasando las temporadas, donde Le Tissier fue máximo goleador del equipo y su mejor asistente, antes de cada partido los hinchas rojiblancos recibían la salida al campo de Matt con un grito unánime que inmortalizaron como el estribillo de una canción, cuya estrofa más repetida y coreada decía: ‘He is God, Matt Le God‘. Él siempre se tomó su condición de estrella de un simple. “Me llamaban Le God, pero podría haber sido Matt The Fat (Matt, el gordo). Bebía tanta cerveza antes de los partidos que a veces me pesaba el culo. También me pasaba con las hamburguesas y el chili”. Introvertido, reservado y hombre de pocas palabras, se sentía extraño ante tanto halago. “Cuando me llamaban Dios, no sabía qué decir, sobre todo si me cruzaba con un cura… Yo no era Dios, claro. Imagínate que Dios siguiera mi dieta de cerveza y hamburguesas”.

Volante de creación, poseedor de una exquisita técnica, cabeza erguida y el balón atado a sus pies. No le gustaba la marca y tampoco era veloz. Matt tenía precisión de cirujano en su pierna derecha, sus pases largos eran marca registrada. Gambetas, vaselinas y un pateador de tiros libres temible. “Su talento era simplemente algo fuera de la normal. Podía regatear a los últimos siete u ocho jugadores sin velocidad y acababa asistiendo o marcando como si fuera paseando. Para mí, él era sensacional“, opinó sobre él Xavi Hernández, algo a lo que el gran Matt contestaría con humor: “Cuando leí que era uno de los ídolos de Xavi, pensé en hacerme una camiseta que dijera "Xavi me ama".

Sin embargo, Matt pertenecía a esa clase de jugadores que son atemporales y siempre contemporáneos. Alguien que derrochaba calidad en un fútbol inglés rústico, áspero, físico. Aunaba en una misma figura la misma dosis de calidad que de vaguedad y dejadez. Pudo haber dejado el Southampton en innumerables ocasiones para pasar a equipos como Liverpool, Manchester United, Nottingham Forest, Chelsea, Tottenham, Arsenal, Atlético de Madrid, Juventus, Milán o Lazio, algo que sí hicieron algunos de los mejores jugadores que tuvo como compañeros de equipo: Mick Channon (el goleador histórico del club), Alan Shearer, Peter Shilton o Kevin Keegan, pero él decidió quedarse en su ciudad y hacer feliz a sus vecinos. Como el mismo diría: “Es fácil jugar en el Manchester United o en el Liverpool. Yo prefiero jugar al borde del abismo, con presión, sacando a un equipo de bajar a segunda. Jugar en los mejores clubes es un reto bonito, pero hay un reto mucho más difícil: Jugar contra los grandes y ganarles. Yo me dedico a eso”.

Matt vistió la camiseta rojiblanca en 528 ocasiones entre Liga, Copa y Copa de la Liga, anotando más de 200 goles en quince temporadas (1986-2002). Le Tissier fue único, irrepetible, un genio que pudo haber marcado una época. Sir Alex Ferguson fue explícito: “Podía ganar un partido cuando le diera la gana”. Solo que a veces, no le daba la gana, se aburría y bostezaba en pleno partido. Fue el Ricardo Bochini del fútbol inglés. Tenía un talento similar. No exagero. Basta mirar y deleitarse con los muchos videos que hay de él. Le Tissier era un deleite para la vista. “Puedes cambiar de mujer, puedes cambiar de ideas, puedes cambiar de casa, de héroes, de trabajo, puedes cambiar de división, puedes cambiar de amigos, de vida, y puedes cambiar hasta de corazón, pero hay algo de lo nunca podrás cambiar, de camiseta.” No se sabe a ciencia cierta, si alguna vez Le God escuchó esta cita, pero a nadie puede extrañarle si hubiese sido suya, ya que lo describe de cuerpo entero.

Luis Burgos
@chichongo
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