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EL VALOR DE LA LEALTAD


En este fútbol híper competitivo y comercial, es rarísimo encontrar un jugador que, pese a contar con muchas ofertas económicas superadoras, elija permanecer en su club. Desarrollar toda su carrera con la misma camiseta y a la hora de sopesar su crecimiento económico, prefiera desechar dinero y seguir defendiendo al club que su pasión le indicó. Hablar del Southampton sin mencionar a Le Tissier es imposible. Son indivisibles gracias a la lealtad de la que hizo gala “Le God” en toda su carrera.

Southampton es una ciudad gris, muy religiosa, conocida como la ciudad de los santos. Y en cada ingreso a la ciudad, uno se encuentra con un llamativo cartel, que dice: "Bienvenido a Southampton. Está usted entrando en el país del Dios." Y en ésta ciudad, hablar de Dios es referirse a un futbolista de excepcional calidad, cuyas hazañas en el césped, forjaron una leyenda a comienzos de los años noventa. En esta ciudad, célebre por haber sido el puerto de zarpada del Titanic, Dios era un tal Matthew Le Tissier. Matt, jugador de fútbol para unos, y  mesías para otros, fue alguien capaz de llenar el estadio de los “Santos”. Los feligreses acudían cada quince días, para esperar durante una hora y media, que se produjera ese celestial chispazo, esa jugada de otro mundo, el gol que confirmara a los devotos que Dios existe, que le gusta el fútbol, que se presentaba con camiseta rojiblanca, pantalón negro, y llevaba el siete en la espalda del Southampton. Y casi siempre “Le God” les cumplía.

Nació el 14 de octubre de 1968 en Saint Peter Port, isla de Guernsey, una de las islas del Canal de La Mancha, algo que le permitiría tiempo después poder ser convocado por cualquiera de las Federaciones de Fútbol del Reino Unido (Escocia, Inglaterra, Gales o Irlanda del Norte). Llegaría a Southampton en 1986 con 18 años, para no salir nunca más y convertirse en un jugador venerado para los casi trescientos mil vecinos de la ciudad. En su primera temporada, Le Tissier marcó tantos goles espectaculares que la prensa lo bautizó como “Mister Le”, aunque la hinchada local fue mucho más allá. Después de un golazo al Aston Villa, pasó a ser conocido con el calificativo de “Le God” (El Dios).

A medida que fueron pasando las temporadas, donde Le Tissier fue máximo goleador del equipo y su mejor asistente, antes de cada partido los hinchas rojiblancos recibían la salida al campo de Matt con un grito unánime que inmortalizaron como el estribillo de una canción, cuya estrofa más repetida y coreada decía: ‘He is God, Matt Le God‘. Él siempre se tomó su condición de estrella de un simple. “Me llamaban Le God, pero podría haber sido Matt The Fat (Matt, el gordo). Bebía tanta cerveza antes de los partidos que a veces me pesaba el culo. También me pasaba con las hamburguesas y el chili”. Introvertido, reservado y hombre de pocas palabras, se sentía extraño ante tanto halago. “Cuando me llamaban Dios, no sabía qué decir, sobre todo si me cruzaba con un cura… Yo no era Dios, claro. Imagínate que Dios siguiera mi dieta de cerveza y hamburguesas”.

Volante de creación, poseedor de una exquisita técnica, cabeza erguida y el balón atado a sus pies. No le gustaba la marca y tampoco era veloz. Matt tenía precisión de cirujano en su pierna derecha, sus pases largos eran marca registrada. Gambetas, vaselinas y un pateador de tiros libres temible. “Su talento era simplemente algo fuera de la normal. Podía regatear a los últimos siete u ocho jugadores sin velocidad y acababa asistiendo o marcando como si fuera paseando. Para mí, él era sensacional“, opinó sobre él Xavi Hernández, algo a lo que el gran Matt contestaría con humor: “Cuando leí que era uno de los ídolos de Xavi, pensé en hacerme una camiseta que dijera "Xavi me ama".

Sin embargo, Matt pertenecía a esa clase de jugadores que son atemporales y siempre contemporáneos. Alguien que derrochaba calidad en un fútbol inglés rústico, áspero, físico. Aunaba en una misma figura la misma dosis de calidad que de vaguedad y dejadez. Pudo haber dejado el Southampton en innumerables ocasiones para pasar a equipos como Liverpool, Manchester United, Nottingham Forest, Chelsea, Tottenham, Arsenal, Atlético de Madrid, Juventus, Milán o Lazio, algo que sí hicieron algunos de los mejores jugadores que tuvo como compañeros de equipo: Mick Channon (el goleador histórico del club), Alan Shearer, Peter Shilton o Kevin Keegan, pero él decidió quedarse en su ciudad y hacer feliz a sus vecinos. Como el mismo diría: “Es fácil jugar en el Manchester United o en el Liverpool. Yo prefiero jugar al borde del abismo, con presión, sacando a un equipo de bajar a segunda. Jugar en los mejores clubes es un reto bonito, pero hay un reto mucho más difícil: Jugar contra los grandes y ganarles. Yo me dedico a eso”.

Matt vistió la camiseta rojiblanca en 528 ocasiones entre Liga, Copa y Copa de la Liga, anotando más de 200 goles en quince temporadas (1986-2002). Le Tissier fue único, irrepetible, un genio que pudo haber marcado una época. Sir Alex Ferguson fue explícito: “Podía ganar un partido cuando le diera la gana”. Solo que a veces, no le daba la gana, se aburría y bostezaba en pleno partido. Fue el Ricardo Bochini del fútbol inglés. Tenía un talento similar. No exagero. Basta mirar y deleitarse con los muchos videos que hay de él. Le Tissier era un deleite para la vista. “Puedes cambiar de mujer, puedes cambiar de ideas, puedes cambiar de casa, de héroes, de trabajo, puedes cambiar de división, puedes cambiar de amigos, de vida, y puedes cambiar hasta de corazón, pero hay algo de lo nunca podrás cambiar, de camiseta.” No se sabe a ciencia cierta, si alguna vez Le God escuchó esta cita, pero a nadie puede extrañarle si hubiese sido suya, ya que lo describe de cuerpo entero.

Luis Burgos
@chichongo
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DIDIER DROGBA: EL FUTBOLISTA DE LA PAZ

Drogba en el encuentro jugado en Bouké
En medio de los festejos por haber clasificado por primera vez a Costa de Marfil a un mundial de fútbol , Didier Drogba reunió a sus compañeros en el vestuario para concentrarse en algo más importante que el fútbol y rogar, de rodillas, que se termine la guerra civil en su país.

Costa de Marfil se independizó de Francia en 1960 fundamentalmente gracias a Félix Houphouët-Boigny. Tras su muerte en 1992 las diferencias entre las distintas etnias y religiones comenzaron a notarse cada vez más creciendo de esta forma la violencia, la intolerancia y la xenofobia. Quienes quedaron en el poder eran los cristianos, ubicados en el centro y en la costa, que implementaron medidas ultranacionalistas y eran conocidos como los Ivorité, para diferenciarse de los norteños que eran musulmanes e inmigrantes de Burkina Faso. Las tensiones fueron aumentando durante la década del 90’ pero en 2002 llegó la gota que rebalsó el vaso: se aprobó una ley que establecía que ninguna persona que no tuviera padre marfileños podría ser candidato a presidente. Buscando claramente excluir a la gran cantidad de descendientes de burkinabés que comenzaron a armar grupos rebeldes iniciando el conflicto bélico.

Mientras esto ocurría en Europa comenzaban a despuntar la mejor generación de futbolistas de ese país en la historia: Los hermanos Yayá y Kolo Touré, Didier Zokora, Arouna Koné, Emmanuel Eboue, Bonaventure Kalou, entre otros. En las eliminatorias para Alemania 2006 estuvieron emparejados en el mismo grupo que Camerún, potencia continental y candidato a quedarse con el primer lugar. En la última jornada los Elefantes derrotaban como visitante a Sudán por 3 a 1 y lograban la clasificación ya que los Leones Indomables igualaban como locales 1 a 1 ante Egipto. Pero llegó un momento que pudo cambiar todo. En tiempo agregado al adicionado, el árbitro sancionó un penal para Camerún. Samuel Eto´o, la figura, no quiso tomar la responsabilidad y quien se dispuso a lanzar fue Pierre Womé, pero su remate dio en el palo desatando el llanto de los camerunenses y la alegría de los marfileños. Así fue como en el vestuario, Drogba tomó el micrófono de un canal de su país, reunió a sus compañeros para arrodillarse y expresar las siguientes palabras: 
“Hombres y mujeres de Costa de Marfil, desde el norte, sur, este y oeste. Hoy hemos probado que todos los marfileños podemos coexistir y jugar juntos por un objetivo común, calificar a la Copa del Mundo. Les prometemos que esta celebración uniría a toda nuestra gente, por lo que hoy, todo el equipo y yo les rogamos de rodillas: perdonen, perdonen, perdonen. El único país de África con tantas riquezas, no puede caer en la guerra. Por favor bajen sus armas, celebremos elecciones, todo será mejor, todos queremos divertirnos, dejen de disparar sus armas”.

El mensaje fue escuchado por los líderes, quienes hicieron un cese al fuego y hubo un intento de realizar elecciones durante 2006, pero por distintos desacuerdos no se pudo lograr. En 2007, Drogba volvió a tomar el mando. Le pidió al presidente Laurent Gbagbo que el encuentro por la clasificación a la Copa África a jugarse el 3 de junio de ese año se desarrolle en Bouaké, la ciudad principal de los rebeldes. Lo que parecía una utopía idealista se termino concretando y fue así como aquel día musulmanes y cristianos; miembros del gobiernos y rebeldes; todos marfileños compartieron juntos en las mismas tribunas el triunfo de su selección por 5 a 0 ante Madagascar.

Las consecuencias fueron inmediatas pero no definitivas: Ambos bandos firmaron acuerdos, empezaron el proceso de desarme y compartieron el gobierno logrando que retorne la paz. Pero en 2011, Gbagbo se negó a reconocer el triunfo del norteño Alasanne Outara en las elecciones presidenciales, provocando nuevos enfrentamientos que finalizaron el 11 de abril cuando las milicias de Outara capturaron y pusieron preso a Gbagbo.

Hoy la situación está en calma. Nadie puede saber que hubiera sucedido si Womé no hubiera fallado ese penal, pero lo que sí se sabe es que la historia la escribió un futbolista como Drogba, que se fue más allá de los goles y las gambetas para convertirse en prócer de una nación.

Martín Olivé


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EL AVIÓN QUE NO DEBIÓ DESPEGAR


La historia del fútbol se nutre de leyendas, comparaciones y controversias. En sus 150 años de vida este maravilloso deporte nos ha dado una enorme cantidad de “grandes” equipos o jugadores, y por supuesto, de los análisis de éstos, surgen encendidas polémicas. Y ellas se agigantan, cuando el perfil o la crónica de turno, se refieren específicamente al “más grande”, equipo o jugador. Y ni hablar si el tema que se aborda, hace referencia a un proyecto que se truncó por la razón que sea.

Hoy el tema se llama Manchester United y el jugador Duncan Edwards, o es lo mismo decir que hablaremos de los “Busby Babes”. A mediados de la década de 1940, el United se encontraba lejos de tener el protagonismo de hoy en la Premier League y era un protagonista casi desconocido en Europa. Esto cambiaría radicalmente con la llegada de Alexander Matthew Busby, o simplemente Matt Busby. El técnico escoces, un héroe en el United, provocó una revolución en el club. Junto a su histórico ayudante James Murphy, además de provocar importantes cambios sociales en el “ManU”. Apostaron fuertemente a los juveniles de la institución.

No le llevó mucho tiempo a Matt ver resultados, ya que dos años después saldría subcampeón de la Liga inglesa y en 1948 llegó la primera y gran conquista, la FA Cup. No se durmió en los laureles el incansable y purista escoces, quién nunca descuidaba el trabajo en las divisiones formativas de la institución. En la temporada 1951-52 llegó el campeonato de la Liga. Busby llevó al United la filosofía de juego de Hungría, la de Puskas y Kocsis, que habían revolucionado el estilo de juego de esa época. Paralelamente comenzaba a descollar un adolescente de 14 años, se llamaba Duncan Edwards, de Dudley. Un ojeador del Manchester lo vio jugar en un seleccionado escolar y recomendó su incorporación. Fue así como Duncan inició una corta (en tiempo) pero fulgurante y eterna carrera en el club. Con él en primera división, debutó con 16 años, estaban en formación los fabulosos “Busby Babes”.


Paciente, intuitivo, amable con sus jugadores, predicador de un fútbol generoso, Matt Busby armó un equipo inolvidable alrededor de Duncan Edwards. La juventud de aquel plantel era ya de por sí un estilo; atacaban todo el partido; era un equipo que luchaba en toda la cancha, de frente y sin malas artes, daban espectáculo, convertían goles, mucho más no se les podía pedir. A un equipo ya de por si virtuoso, se incorporan el extremo Berry, Blanchflower, el zurdo Pegg, Foulkes, Viollet, el habilidoso Whelan y el gran Bobby Charlton. Como mencionaban los afiches de la época anunciando los partidos: “Hoy tocan los Busby Babes”, y en verdad, muchos partidos fueron grandes recitales.

Llegaron los títulos ligueros de 1955-56 y 1956-57 y la Community Shield (actual Supercopa de Inglaterra) en los mismos años. Edwards era la figura de ese equipo. Su extraordinario juego le valió ser convocado a la selección inglesa, debutando con 18 años y 183 días ante Escocia en la victoria de los ingleses por 7 - 2 en 1955. Consiguió el récord de ser el debutante más joven en la selección inglesa después de la Segunda Guerra, hasta que dicho récord fue batido muchos años después por Wayne Rooney y Theo Walcott. Futbolista versátil, jugaba y bien en casi todos los puestos, aunque su posición favorita era en la banda izquierda, que recorría a todo lo largo, entre la defensa, el mediocampo y la delantera. Otro legendario jugador de ese equipo, Sir Bobby Charlton, decía sobre él: “Era bueno con la derecha, bueno con la izquierda, con un extraordinario remate de cabeza y muy sólido en defensa. Era capaz de ponerte un balón a sesenta metros de distancia, con lo que pesaban los balones de aquella época, y dejarlo en tu pie. Es el único jugador ante el que me he sentido inferior”.

En la temporada 1956-57 de la mano de Edwards el “ManU” se convirtió en el primer equipo inglés en jugar la Copa de Europa, ya que el año anterior, en la primera edición, la Federación Inglesa no quiso inscribir al Chelsea “en ese nuevo torneo que habían creado en el Viejo Continente”. Tanto en esa Copa como en la siguiente, el United cayó en semifinales del torneo continental, dominado por el Real Madrid de Alfredo Di Stéfano. Con 21 años en 1957, fue tercero en la elección del Balón de Oro de la temporada, detrás de Alfredo Di Stefano y Billy Wright, capitán de la selección inglesa de los mundiales de 1954 y 1958.

Dominando la escena británica y afianzándose en Europa, el Manchester United tenía por delante al imparable Madrid de la “Saeta Rubia” y a otro rival insospechado: el destino. Disputando la Copa europea de 1958, el equipo inglés viajó a Belgrado, para enfrentar al Estrella Roja en el partido de vuelta. En la ida jugada en Manchester, el triunfo fue para los “Busby Babes” por 2 – 1 y tras un épico 3 – 3 de visitante, se disponía a regresar a Inglaterra, otra vez clasificado a semifinales, tras un largo viaje que incluía una escala en Alemania.

El vuelo 609 de la British European Airways, aterrizó en Munich para hacer combustible y caía una nevada tremenda. Acuciados por la Liga Inglesa que no accedió a postergarles la fecha por el campeonato inglés, el avión tuvo dos despegues fallidos. "Todavía no sé por qué despegamos", recuerda Charlton. Al tercer intento, el avión se precipitó contra una casa y la cabina se convirtió en una trampa de fuego mortal. Era el 6 de febrero de 1958. La catástrofe aérea causó numerosos heridos y 23 víctimas fatales, entre ellas ocho jugadores. Geoff Bent, Roger Byrne, Eddie Colman, Duncan Edwards, Mark Jones, David Pegg, Tommy Taylor y Billy Whelan.

Duncan Edwards no falleció en el accidente, sino 15 días después, víctima de las terribles heridas recibidas. Moría a los 21 años el que, para todos sus contemporáneos, estaba destinado a ser el mejor jugador inglés de todos los tiempos. Llegó a jugar menos de cinco años en primera división. El cuerpo de Duncan fue trasladado a su ciudad natal y fue enterrado con honores de jefe de estado en el cementerio municipal de Dudley. Más de 50.000 personas se reunieron en el exterior del recinto para despedir a su gran ídolo. Su tumba sigue siendo un santuario de peregrinación por los aficionados al fútbol. Unos días antes de volar a Belgrado, Duncan Edwards envió a un editor el manuscrito de su libro “Tackle Soccer This Way”, una guía para aprender a jugar. En el libro aparecen cientos de consejos tales como “siempre respetar al árbitro y ser razonable en todo momento”. El texto es una rara oportunidad de entender al hombre, apreciar su amor total por el fútbol y sentir su bondad y modestia.


Luis Burgos
@chichongo
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EL SUBCAMPEÓN MÁS GRANDE


En el campo del fútbol, Alemania -reciente campeón del mundo- siempre le ha dado al ambiente futbolero buenos futbolistas, muchos de ellos grandes referentes con un temperamento bien definido que tuvieron en común su capacidad para ponerse al hombro al equipo cuando las cosas no iban bien, y de convertir en positivas las situaciones adversas. Además, ninguno de ellos rehuyó la responsabilidad que les imponía ser el eje del funcionamiento colectivo de su conjunto, ni tampoco tuvieron inconveniente en privarse de beneficios u honores individuales en bien de los demás. Dichos futbolistas, como Oliver Kahn, Rudi Voller, Franz Beckenbauer, Lothar Matthaus,Bastian Schweinsteiger Michael Ballack. Este último es sin dudas uno de ellos, pues ha sido una de las últimas glorias de la Nationalelf. Si bien el título nos marca otra cosa, Ballack fue uno de los mejores jugadores del país germano de la última década.

Nació un 26 de septiembre de 1976, en Görlitz. Es el único hijo de Stephan (padre) y Karin (madre) Ballack, quienes lo enviaron a entrenarse en el Chemnitzer FC (hoy llamado BSG Motor Karl-Marx-Stadt) cuando sólo tenía 7 años de edad. Allí, Balle -así fue apodado tiempo después- enseguida se hizo notar por su habilidad para controlar el balón. Comenzó su carrera tras sobresalir en las categorías inferiores. En 1995 firmó su primer contrato como profesional, donde pasó al primer equipo, que militaba en la segunda categoría del fútbol alemán. No comenzaron bien las cosas para el joven al consumarse el descenso del equipo a la tercera divisional. Sin embargo, en la temporada posterior fue uno de los destacados del equipo, lo que le valió dar el salto al FC Kaiserlautern, club recién ascendido a la Bundesliga. Su debut como títular se produjo el 28 de marzo de 1998 en el encuentro ante el Bayer Leverkusen. El cambio había sido radical: Pasó de jugar en la tercera división a hacerlo en la Bundesliga y, no sólo eso, ya que sorprendentemente el equipo dirigido por Otto Rehhagel conquistó dicho título doméstico.

A mediados de 1999, Michael Ballack firmó con el anteriormente mencionado Bayer Leverkusen, un equipo que en aquella época luchaba por conquistar la Bundesliga (algo que todavía no consiguieron). La coronación se les escapó en dos ocasiones durante la estadía de Balle, ambas en el último suspiro. Especialmente dolorosa fue la pérdida del campeonato 1999-2000. El equipo de la aspirina necesitaba un punto en la última jornada y debía visitar al Unterhaching, club que no peleaba por nada. Sin embargo cayeron por 2-0 con un gol en contra suyo. La temporada siguiente fue muy decepcionante para el club y no tanto para el. A pesar de que su nivel individual fue uno de sus mejores - fue elegido futbolista alemán del año por primera vez- los werkselfts volvieron a dejar escapar una liga que ya acariciaban y de yapa, fueron derrotados en la final de la Champions League por el Real Madrid en Glasgow (2-1). La etapa del fornido centrocampista en Leverkusen estaba acabada. Tras perder la final de Corea/Japón 2002 frente a Brasil, el Kleine Kaiser fue transferido al gigante Bayern Munich. Su posición en el campo pasó a ser más ofensiva, con lo que su producción goleadora aumentó considerablemente, llegando con facilidad a los 15 goles por temporada. Además, cosechó tres ligas
En el Bayern Munich se dotó de experiencia. Sólo le
faltó el título europeo.
alemanas y tres DFB Pokal en sus cuatro temporadas en la entidad bávara, sin embargo, sus continuos fracasos en Europa hicieron que su relación con los dirigentes y los aficionados del club no fueran todo los cordiales que deberían, lo que motivó su traslado al Chelsea en el verano del 2006Balle fue fichado por el conjunto blue el 15 de mayo de 2006, a pesar del interés expuesto por el Manchester United, Real Madrid e Inter de Milan. Oficialmente, en la Premier League debutó el 27 de Agosto de 2006 en el juego ante el Blackburn Rovers, y su primer tanto lo convirtió el 12 de septiembre contra el Werder Bremen por Champions League. En abril del 2007 sufrió una complicada lesión en su tobillo izquierdo, por lo que estuvo fuera de las canchas por casi seis meses. A pesar de que no logró alcanzar en Inglaterra el nivel que tuvo en su país (especialmente debido a sus lesiones), fue igualmente una piezaclave para el club londinense, donde ha ganado títulos como la FA Cup, Carling Cup, Copa Community Shield y la tan preciada Premier. Tras no renovar su contrato con el club londinense, el 25 de junio de 2010 firmó un contrato que decretó su retorno al Bayer Leverkusen, el equipo que lo lanzó a la fama internacional, y al cual regresó en busca de revivir glorias pasadas al terminar su aventura por el fútbol inglés. Esas páginas finales de la carrera del gran futbolista que fue Ballack tampoco estuvieron marcadas por la felicidad, pues el entrenador a cuyas ordenes estába, Robin Dutt, lo mantuvo repetidas veces en el banco de suplentes. En su despedida formal del fútbol se dieron cita tanto el público que lo admiró incondicionalmente, como entrenadores, colegas y amigos que reconocieron su inigualable talento. Después de tantos reveses, el Kleine Kaiser necesitaba entrar oficialmente a la historia del fútbol alemán en medio de una experiencia positiva.

BALLACK Y LA MANNSCHAFT


 Tras sus pasos por el Sub-21 entre 1996 y 1997, su debut en el combinado mayor teuton se produjo en 1999, en la derrota ante Escocia por 0-1. En consonancia con su meteórico ascenso de rendimiento en la Bundesliga, fue convocado por Erich Ribbeck para disputar la Eurocopa Holanda-Bélgica 2000 donde la selección alemana caería en primera ronda. Dos años después le llegaría su primera cita mundialista. Corea/Japón 2002 aparecía como una posibilidad de redención para la Nationalelf luego del traspié en tierras neerlandesas. Alemania, pese a redondear un buen certamen, no podría contra Brasil y se quedaría con el subcampeonato de la mano de Rudi Voller. Allí, Michael estuvo presente en los tres encuentros de la primera ronda como titular y anotó un gol en el 8-0 ante Arabia Saudita. En los cuartos de final, la escuadra germana doblegó a los Estados Unidos por 1-0 y él fue el autor del único gol. En las semifinales, anotó nuevamente frente a Corea del Sur y a los 71 minutos recibió una tarjeta amarilla que le impidió disputar la final que la Mannschaft perdió contra la ya mencionada verdeamarelha por 2-0.  Posteriormente, fue el capitán de la selección en la Eurocopa Portugal 2004, donde nuevamente fueron eliminados en la primera fase tras dos empates y una derrota. En la Copa Mundial de 2006 disputada en tierras teutonas no disputó el encuentro inaugural contra Costa Rica por una lesión sufrida en su pantorrilla, sin embargo estuvo presente en los siguientes cinco encuentros, siendo los dirigidos por Jurgen Klinsmann eliminados en semifinales ante la luego campeona Italia. Ya bajo la conducción de Joachim Löw, en la Eurocopa Austria-Suiza 2008 disputó el primer encuentro de la fase de grupos ante Polonia. En el tercer encuentro marcó el gol de la victoria sobre Austria, siendo elegido como el jugador del partido. Pese a marcar también en los cuartos de final contra Portugal (victoria 3-2), Alemania volvería a caer en una final, esta vez frente a la España de Luis Aragonés por 0-1 con gol de Fernando Torres. Tras su lesión en la previa de Sudáfrica 2010, Balle no volviería a vestir la casaca germana, y el sueño de ingresar al selecto club de jugadores con más de 100 partidos internacionales se estancó en 98 partidos. El entrenador Löw, pese a pregonar que las puertas estarían siempre abiertas para el ex-capitán, introdujo en su ausencia modificaciones en el sistema de juego en las cuales el mítico jugador ya no era necesario, ni como eje del equipo, ni como soporte al mismo. Por consiguiente, declaró su retiro de la selección mayor tras 11 años de trayectoria y ningún título.

EL KARMA DEL SEGUNDO PUESTO


Michael Ballack fue uno de los mejores jugadores del mundo en su época, y el más importante de su generación en Alemania. Pero, a pesar de todo su talento, la enorme calidad de su fútbol se quedó sin la gran recompensa que representan los grandes títulos internacionales: una Champions League, una Eurocopa o una Copa Mundial. En su carrera no sólo faltó el resplandor que le negaron los esquivos títulos, sino también el justo reconocimiento del entorno futbolístico en la recta final, que derivaría en su retiro. En total acumuló 14 subcampeonatos: 4 en Bundesliga (3 con Bayer Leverkusen y uno con Bayern Munich) 2 de Champions League (Bayer Leverkusen y Chelsea), 1 en DFB Pokal (Bayer Leverkusen) y 2 en Premier League2 en Community Shield y uno en FA Cup con Chelsea.


Con un fútbol lujoso se hizo de un nombre en el fútbol mundial y es
hoy en día uno de los futbolistas alemanes más laureados de la historia.
Michael Ballack, el subcampeón más grande.

Escrito por: @FacuRivera_












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ESTE ES ARRUABARRENA


El nuevo técnico de Boca Juniors, Rodolfo Arruabarrena, se ganó su título de ídolo como jugador, ya que vistió la camiseta Xeneize en 2 etapas (1993-1996 y 1997-2000) y ganó 3 campeonatos locales y 1 Copa Libertadores, en cuya final fue decisivo. A lo largo de su carrera como lateral izquierdo, también jugó en Rosario Central, Tigre, Universidad Católica de Chile, Villarreal y AEK Atenas. Se caracterizaba por su constante ida y vuelta, y forma parte de un grupo denominado como "los pupilos de Bianchi" conformado, entre otros, por Guillermo Barros Schelotto, Diego Cagna y Martín Palermo, que están hace algunos años haciendo sus primeras armas como entrenadores. Aquí un repaso sobre la corta carrera de "El Vasco" como entrenador.

Pocos meses después de retirarse como futbolista, Arruabarrena se hizo cargo de la conducción de Tigre, que estaba en serios problemas con el descenso debido a los pésimos rendimientos de sus antecesores. Desde el comienzo apostó al buen juego y tras mucho trabajar, logró excelentes funcionamientos en todas sus líneas. Dirigió 20 partidos de la temporada 2010/11, cosechando 28 puntos, cifra que aumentó de manera impresionante en la 2011/2012: donde haría 63 unidades y pelearía el Clausura. Para ese momento, ya tenía un año como técnico y había logrado plasmar su filosofía de juego en el plantel, con buenos resultados y una identificación de la gente (no solo los hinchas del Matador, muchos neutrales lo apoyaron porque jugaban un fútbol entretenido). Ese torneo lo peleó palmo a palmo con Arsenal, equipo al que caracterizaron como su contracara, por apostar al pelotazo. Diego Morales, Román Martinez y Carlos Luna fueron los estandartes de aquel equipo que llegó a la última fecha con chances de salir campeón y, paradojicamente, de perder la categoría. También, en esta etapa le dio lugar a una joyita que River había dejado escapar: Lucas Orban. En el mercado de pases invernal le desarmaron gran parte del equipo, y tras 11 fechas del Apertura,en las cuales su equipo no pudo ganar, decidió renunciar a su cargo.



En marzo de 2013 recibió una oferta para dirigir al Nacional de Montevideo, uno de los clubes más grandes de Uruguay, y aceptó. A pesar de tener a un jugador muy importante como Álvaro Recoba, duró muy poco tiempo. Sólo dirigió 24 partidos del campeonato local, de los cuales ganó 15, empató 2 y perdió 7, cifras que no parecen para nada malas, pero lo cierto es que perdió el Apertura 2013 en las últimas fechas cuando todo estaba encaminado para la consagración. Esto, sumado al mal andar en la fase de grupos de la Copa Libertadores y a reiteradas peleas con el presidente del "Bolso", Eduardo Ache, lo llevaron a la renuncia.

Rodolfo Arruabarrena, técnico de poca experiencia pero con estilo de juego definido, ya hizo su primera jugada: el nuevo capitán de Boca será Fernando Gago y no Cata Díaz. ¿Podrá plasmar sus ideas en este Boca que viene de sufrir un golpe tras otro?


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VIRREY POR SIEMPRE


Injusticia, desvalorización, bronca, falta de entusiasmo, etcétera, etcétera, etcétera. Tantos sentimientos encontrados, que chocan entre ellos, se juntan, y explotan en un llanto. Un llanto que está realizando una especie de coreografía extraña, junto a miles de otros llantos que, supongo y espero, están sucediendo en este día. Se fue el que más ganó.

Supimos amarlo. Nos dio muchos motivos para quererlo hasta el fin de lo que nos representa como hinchas de Boca. Ganó todo y más. Nos hizo más grandes de lo que ya eramos, cosa bastante complicada. Fue, es y será, el guía más importante para un grupo de jugadores. Llegó al club como un técnico más, pero se fue como una leyenda.

Carlos Bianchi supo ser todo lo bueno que nos pasó y que nos pasaba. Nos tranquilizaba saber que estaba dando indicaciones desde el banco. Nos calmaba verlo hacer declaraciones post-partido, más allá de que hubiéramos perdido 4 a 0. Es que el resultado pasaba a segundo plano. Sabíamos que en el otro partido ya nos habíamos recuperado. Bianchi era así, no andaba con chiquitas.

La definición de prócer es de alguien respetado, elevado y de la más alta distinción social. Bianchi fue eso y más. Nos dejó la alegría de haber ganado todo. Representó un estilo, combativo y poderoso futbolísticamente. Se plantó a los que lo criticaron, respondiendo con copas y torneos locales. Por eso estamos tan dolidos. No porque se haya ido, sino por cómo se fue. Por la puerta de atrás, sin una despedida, un adiós, o tal vez, sin un hasta luego.

Mucha tristeza nos invade en este momento. Una catarata de cosas nos pasa a los hinchas de Boca ahora. Para el que quería que se quedara, como para los pocos que querían que se fuera. Alguien tan pequeño, tan poco relevante como Daniel Angelici, nos sacó al mejor y más grande director técnico de la historia Xeneize. Molesta, lastima, provoca dolor.

Pero por otro lado, me hizo darme cuenta de todo lo que realizó este señor por Boca Juniors. Me hizo darme cuenta los títulos y el respeto que generó, tanto en el jugador como en el hincha. Me hizo darme cuenta lo lindo que este club. Me hizo darme cuenta de que a los ídolos se los respeta, y se los apoya hasta el final. Me hizo darme cuenta de tanto, que le debo todo.

Me alegra también el saber que te fuiste con la frente en alto. Ni insultado, ni odiado. La Bombonera estalló cada vez que se nombró tu apellido, se cantó fuerte por vos, y creímos. Creímos en vos, porque nos hacías creer, y no cualquiera puede hacer eso. No le sale a muchos. Pero vos sos diferente, Carlos. Vos sos el verdadero Virrey.

Es por eso que mi gratitud será eterna. Si me alegré cuando triunfábamos con vos, no me iba a borrar ni te iba a criticar cuando fracasamos juntos. En las buenas estoy, pero en las malas mucho más. Así que ahora andá. Sin reproches, ni remordimientos. El pueblo Xeneize está muy agradecido. Nunca nos vamos a olvidar de todo lo que hiciste. Gracias, Virrey. Gracias para siempre.


Federico Tinelli
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CHELSEA BUSCA REVANCHA EN EL VIEJO CONTINENTE


Tras una temporada en la que se quedó en la puerta de levantar trofeos a nivel local e internacional, el Chelsea de José Mourinho buscará revancha impulsado por una renovada plantilla que además de mostrar el cambio de nombres, promete plasmar una idea de juego diferente a la que desarrollaba el equipo en el año anterior.

Las salidas de David Luiz -PSG- y Frank Lampard -Manchester City- sumada a la libertad de acción de Samuel Eto'o -no renovó por diferencias con 'Mou'- y Ashley Cole, obligaron al Chelsea a realizar incorporaciones, pero con estas llegadas de Cesc Fabregas, Diego Costa, Filipe Luis, Kurt Zouma y Thibaut Courtois, no solo se reforzó el equipo, sino que la propuesta del conjunto 'Blue' en el campo de juego cambió considerablemente con los nuevos protagonistas.

Al hablar de un cambio de nombres, hay que destacar la salida en el equipo titular del histórico Peter Cech, quien se sentará en el banco para darle lugar al recién arribado de Atlético de Madrid, Thibaut Courtois. En la defensa, si bien hubo dos incorporaciones, la idea fue no tocar demasiado y renovarle la confianza sobre el lateral izquierdo a César Azpilicueta. De derecha a izquierda, Ivanovic, Terry, Cahill, Azpilicueta completan la última línea del conjunto de Londres. En el mediocampo sí se aprecian variantes: Matic y Fábregas son el dúo de recuperación y generación elegido por Mourinho. Delante de ellos, una línea de 3 jugadores promete desestabilizar defensas rivales y asistir al punta, Schürrle, Oscar y Hazard fueron los elegidos por ‘Mou’ para esa misión y Diego Costa es quien debe definir.

ANALIZANDO EL SISTEMA TÁCTICO: 

Bajo un esquema de 4-2-3-1, el equipo inglés basa su idea en un juego de tenencia de balón con repentinos cambios de ritmo que realizan sus volantes ofensivos. En caso de una defensa con muchos jugadores, la clave pasa por las subidas de Ivanovic y Azpilicueta para ensanchar el campo de juego y lograr asistir a quien llegue por el centro, algo que veremos en breve. Es para destacar el papel de Oscar, que además de trabajar como 'enganche' tiene la posibilidad de aparecer por los carriles -preferiblemente por izquierda- para relevar a Schürrle o Hazard cuando pasan al ataque.


LAS CLAVES:

Presión y salida en limpio: Los defensores y el mediocampo están bien cerca. En forma de triángulo marcan a los rivales y también utilizan la misma técnica con el fin de una salida limpia de abajo, ¿Qué gana con esto Mourinho? Tener siempre opciones de pase y recuperar rápido el balón con una marca escalonada. Es para destacar la labor de los centrales, que se mueven con el fin de darle opción de pase a los laterales. Ivanovic y Azpilicueta son claves para eso. 

En imagen, Cahill con la pelota en los pies, la opción de pase clara es Terry, entre los jugadores rivales se encuentra Matic, por detrás Fábregas. Si bien en la foto no se ve, Azpilicueta está libre por el sector izquierdo de la defensa, lo cual habilita al central Inglés con dominio del balón a hacer uso de un recurso tan viejo como el fútbol, el cambio de frente. Ivanovic acompaña en la banda derecha para favorecer una buena salida.
Generación: Todo nace en los pies de Cesc Fábregas. Es quien tiene que encargarse de romper líneas y llevar la pelota a su socio más cercano, quien cuida su espalda es Matic, el centrocampista defensivo que eligió ‘Mou’ para su nuevo equipo, que además de defender también puede servirle de rueda de auxilio al Español, ya que tiene buen juego con los pies.En los partidos que ha jugado el Chelsea se pudo apreciar una relación perfecta entre ambos, para poder manejar los tiempos del equipo como si lo hicieran hace muchas temporadas, aunque la realidad indica que hace poco tiempo son claves en la medular del Club de Londres.

En la imagen se aprecia a Fábregas cediéndole la pelota a Hazard, atrás del Belga aparece Schürrle, a las espaldas del español, Matic y sobre la izquierda se encuentra Oscar. La referencia de área (Diego Costa), es la última clave de la foto, arrastrando marcas. El nuevo nº8 del Chelsea se muestra como izquierda en un movimiento de cambio de posiciones del equipo, es Eden Hazard quien se encargará de asociarse con el ex Barcelona para generar juego. 
La función de Fábregas: El ex Barcelona es clave en el sistema de juego que desarrolla el equipo, no solo es la salida limpia, sino el que genera con la pelota en sus pies, arrancando como mediocampista ofensivo y terminando como enganche, el último pase que destroza las líneas de las defensas rivales. Claro está que para esto necesita socios que mantengan la posesión del balón mientras la nueva cara del Chelsea gana terreno.

En esta imagen, podemos notar el movimiento de rotación del equipo, y si nos remontamos a las anteriores fotos, veíamos a Fábregas iniciando la jugada con Hazard. Es este último quien abre la cancha para Ivanovic, que ubica a Cesc en la puerta del área, y tras una deliciosa asistencia, aparece Schürrle a toda velocidad para definir. ¿Qué se destaca aquí? La precisión del español, el movimiento a toda velocidad del Alemán y la idea clara de José Mourinho para ‘su’ Chelsea.
Las diferencias con el equipo anterior, al que analizamos en su momento, es que la idea de jugar de contra y aprovechar la velocidad de los volantes se dejó de lado para tener una propuesta en campo rival con posesión de balón, y para favorecer esta tenencia, los jugadores tienen varias funciones ¿Ejemplos que pudieron apreciarse hasta ahora? Hazard no está fijo en la izquierda, Oscar pasa a ese sector cuando el Belga se mueve por el frente de ataque en una especie de segunda punta. La actividad de los laterales para ensanchar la cancha y tener una opción más ante una defensa cerrada es clave.

¿Objetivos? Claramente el conjunto de Londres buscará llegar a lo más alto de Europa en la Champions League y hacerse con la Premier League, competición que no gana desde la temporada 09-10, para esto deberá afianzar esta nueva idea y solucionar de manera eficaz las dificultades que vayan surgiendo según los rivales que se le presenten a Mourinho y sus muchachos, por que está claro que no todos saldrán a jugar golpe por golpe.

¿Alcanzará con este nuevo equipo y su renovada idea? ¿Fracasará nuevamente? Está claro que la llegada de nuevos jugadores con otras cualidades tácticas permitieron al entrenador proponer en lugar de agruparse y salir rápido de contra, si con esto alcanza, el Chelsea seguramente tenga una fantástica temporada, de no ser así, el plantel que tiene Mourinho ofrece opciones como Willian, Ramires y Filipe Luis que podrán ser cartas determinantes para el DT en una situación difícil. 

Sebastián Abib Neman
@SebastianCai94
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UN PROYECTO VIGENTE


El adiós de Ricardo Gareca en Vélez parecía la culminación de un ciclo plagado de éxitos para la institución de Liniers, pero sin embargo, parece que el proyecto que tiene el mánager del club Christian Bassedas sigue en pie más que nunca. Esta vez, con el abanderado José "Turu" Flores a la cabeza de un plantel que, independientemente de los nombres, mantiene un alto nivel de competitividad.

Perder jugadores titulares como Allione, Canteros, Tobio o Zárate no parecen ser obstáculo para un proyecto serio como el que se lleva adelante en la institución de Liniers. Más allá de nombres, de inferiores a primera división se respeta una misma identidad. Es por eso que los más chicos rinden en categorías mayores como si hubieran jugado toda la vida. Para un club tan ordenado como es hoy Vélez Sarsfield, seguramente el primer semestre de 2014 haya sido un fracaso, ya que cayó eliminado de la Copa Libertadores en Octavos de Final y cosechó 30 puntos en el certamen local, pero eso no significó un rearmado completo del plantel, error en el que suelen caer muchas otras instituciones en cada mercado de pases.

José Flores dispuso de un sistema táctico tan viejo como el fútbol, pero con algunas picardías que hacen a Vélez un equipo simple pero complejo a la vez. ¿Por qué estas contradicciones? Distribuído tácticamente, el equipo del fortín aparenta ser un 4-4-2 común y corriente. Sin embargo, es un error apreciar solo esa disposición de origen, ya que dentro del esquema hay diversas variantes y aspectos a tener en cuenta.

La seguridad de Sebastián Sosa: En los últimos partidos del semestre anterior y del presente Torneo, el arquero uruguayo mostró una absoluta seguridad para neutralizar las situaciones de los rivales. Es clave su salida con los pies, algo que cuando ni bien había arribado al club, no era una de sus virtudes.

El liderazgo de Domínguez: El experimentado central es el patrón de la defensa. "Seba" es capaz de garantizar una salida limpia o al menos, sin complicaciones, y además, despeja cada pelota que cae en el área. Como agregado, es clave su experiencia para consolidar al juvenil Facundo Cardozo, que cada día juega más ordenado al lado del ex zaguero de Newell's.

La subida de los laterales: Fabián Cubero y Emiliano Papa son claves para asociarse con los volantes por afuera y los que se encuentran por el medio, pero eso no es todo, ya que en el caso de “Poroto”, al desprenderse Leandro Desábato del mediocampo, es quien hace el relevo de volante central defensivo, posición que antes ocupaba naturalmente. Años llevan muchos años en el club, y ese es un factor importante para consolidar un grupo que apunta a perdudar en el tiempo con su idea de juego.

El papel de Rolón y Correa: Ambos surgidos de la cantera del “Fortín”, son volantes por derecha e izquierda respectivamente, pero además de atacar por afuera a sus rivales, ambos tienen roles asignados para aportar a la hora de la rotación, los relevos, y también para saber cuando dar una mano en ataque. Otro volante mixto como Ariel Cabral es la clave de un mediocampo con buen pie y frescura. Este último es quien hace las veces de enganche o armador cuando el equipo se encuentra con la posesión del balón.

La relación de ‘Los 9’: ¿Qué dos delanteros de área no pueden jugar juntos? Lucas Pratto y Roberto Nanni parecen ser la excepción. Ambos saben tirarse atrás para recibir la pelota en el momento preciso, o bien funcionar como una distracción para hacer perder la referencia a sus marcadores. Los movimientos de los dos atacantes dan lugar a la llegada de los volantes, siempre con espacios y en buena cantidad numérica. Tanto Pratto como Nanni tienen un gran control del balón y son hábiles con los pies, algo que no todos los delanteros tienen, y además de todo esto, la capacidad goleadora de los dos es notable si se evalúa su eficacia a la hora de definir situaciones.

El equipo de Vélez no termina en los nombres mencionados anteriormente y vale decir que en el banco de suplentes hay dos jugadores que también pueden aportar muchísimas soluciones al entrenador de turno. Uno de ellos es Lucas Romero, centrocampista que puede cumplir el papel de Ariel Cabral sin ninguna dificultad y estuvo en boca de todo el país por su calidad a la hora de pasar la pelota. Sin duda alguna, el mediocampo de Liniers tiene futuro y calidad. La otra alternativa está en ataque: Milton Caraglio llegó para, con sus diferencias, suplir la baja de Mauro Zárate, y hasta el momento, cada vez que le tocó ingresar mostró cosas interesantes. Todo esto, sin dejar de lado a Brian Ferreira y Ramiro Cáseres, importantes promesas de la institución velezana.

Claramente, el objetivo para este semestre es hacerse con el campeonato local, y aparentemente, el mejor equipo de la temporada pasada tiene las herramientas en su plantel para conseguirlo. Aunque lo más destacable de todo lo anteriormente dicho es que el proyecto de Vélez Sarsfield sigue en pie independientemente de quien conduzca al primer plantel y qué jugadores salgan al campo de juego con la camiseta del “Fortín”.
Sebastián Abib Neman
@SebastianCai94
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EL DÍA QUE CHACARITA LE GANÓ AL BAYERN MUNICH


Hoy en día parece imposible que algún equipo argentino le haga partido a los grandes de Europa. Inclusive imaginarlo parecería una locura, pero la cosa era bien distinta en la década del 70, y los hinchas de Chacarita Juniors lo saben perfectamente. Si, Chacarita, ese club que ahora participa de la tercera categoría del fútbol de nuestro país, venció al Bayern Munich de Beckenbauer y Gerd Muller, entre otros.

Luego del campeonato Metropolitano obtenido en 1969, el club funebrero fue invitado por el FC Barcelona para disputar el mítico torneo Joan Gamper, el cual por aquel entonces era jugado por 4 equipos, siendo así un torneo de tipo cuadrangular. Además de Chacarita, lo disputarían Barcelona, Bayern Munich, y el Honved de Hungria. Tras un sorteo, el azar decidió que los argentinos se enfrentaran a los alemanes. Maier, Hansen, Ryzarczyk, Schwarzenbeck, Beckembauer, Breithner, Roth, Zoble, Muller, Schneider y Krrauthausen de un lado. Carnevali, Forteis, Buzzo, Bargas, Fassoldati, Recúpero, Poncio, Puntorero, Marcos, Garcia Cambón y Neumann del otro. La hazaña se haría posible.

En un partido ampliamente dominado por los del barrio San Martin, estos se impusieron por 2 tantos contra a 0 a sus pares de Alemania. Fucceneco –quien ingresó en el segundo tiempo-, de cabeza, y Marcos fueron los autores de los goles. Como si eso fuera poco, Bargas erró un penal faltando dos minutos para la culminación del encuentro. Podría haber sido baile. Un día después, la final del torneo enfrentaría a los argentinos contra el Barcelona, aunque esta vez, la suerte no estuvo del lado de Chacarita, que perdió 1 a 0, con gol de Roxach.

Pese a la derrota, los guerreros funebreros fueron reconocidos y aplaudidos por los espectadores que se habían acercado al Camp Nou esta noche de 25 de agosto. Porque las epopeyas merecen ser recordadas por siempre.

 Juan Ignacio Glade
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ESE GORDO DEFORME


Todos sabemos que Palermo tapó a varios centrodelanteros en Boca. Marioni, Bueno, Boselli, Viatri, Blandi y algunos otros. Dentro de esos "otros", hay uno que salió del país siendo un Don Nadie. Y en medio de esa historia aparece Vélez. Un equipo en el que no todas las decisiones son acertadas, pero si muchas de ellas. Ampliaron el campo de análisis y miraron a Sudamérica. Alguien debe haber seguido a un 9 gordito, algo jorobado, lento de movimientos. Lo debe haber hecho durante varios partidos, en los que anotó 12 goles en 28 partidos con la camiseta de Universidad Católica, ganándose la transferencia al Genoa de Italia. Y allá en Europa, donde las cosas son muy distintas, a este excéntrico delantero le costó adaptarse. Vélez le abrió las puertas y arriesgó desembolsando una suma de dinero que hoy, años después, parece un vuelto para la calidad del jugador.

Y qué buena resultó aquella transferencia para el fútbol argentino. Ayer en la cancha escuché a alguien decir "yo no entiendo cómo ese gordo deforme les puede pintar la cara". No es una locura. Ese gordo deforme hace de sus deformidades una virtud. Pone el cuerpo como pocos y tiene una potencia increíble. Sin la pelota, se mueve bien. Sabe aguantar, descargar, tirarse atrás y asistir. Puede ser nueve de área o jugar como acompañante. Hasta le da el cuero para dar una mano por algún costado y partir desde ahí para atacar.

Dentro de lo malo de la derrota de mi equipo, ayer por lo menos pude disfrutar de ese tipo que raramente, sigue en nuestro fútbol. Se acostumbró a ganar y a hacer goles. Ganó títulos y peleó copas. No tengo dudas que hoy por hoy, es el mejor delantero del fútbol argentino.


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UN DILEMA DE JUEGO



Siempre es bueno intentar jugar. El tema es tener con que. Hoy en la popular escuché "una cosa es intentar jugar y otra es ser pelotudos", y por ahí anda la cosa. No se sabe si Independiente es un equipo que apuesta a la posesión o a atacar y poner muchos hombres en campo rival. Si jugamos a la posesión, no se entiende que no juegue Bellocq, el mejor pasador del equipo, y si lo haga Jesús Méndez, que contra Vélez jugó un partido pésimo: tiró alrededor de 25 pelotazos predecibles y exigidos a un limitado Villalba. Ni siquiera se entiende que haya venido y sea titular, tapando a Bellocq y Vidal. Si jugamos a la ofensiva, ¿por qué juega Montenegro? se arrastra en la cancha hace más de seis meses. No se sabe de que juega. Ni siquiera hoy, que arrancó jugando medianamente bien, terminó influyendo. Ralentiza todo. Pura pausa y pases a los costados. ¿Tan grave fue lo de Pisano? Lo sacó y le quitó confianza e identidad al equipo en ataque. Si jugamos a la posesión, ¿qué aporta Lucero? No gana de arriba, no pivotea una bien, le cuesta asociarse y se pierde entre los centrales como único delantero. Penco, con lo malo que es, gana de arriba, genera fouls, sabe poner el cuerpo, aguantar la marca y descargar para los que llegan. Y hasta suena raro que el jugador con más moral del equipo en estos momentos, Pizzini, no haya salido de titular en ninguno de los 3 partidos.

Hay otras cuestiones a tener en cuenta. Figal es bueno en la salida, pero la línea entre aprovechar las virtudes y depender de ellas es finísima. El pibe la agarra y nadie se mueve. Y encima, terminó jugando en una posición que no es la suya, sufriendo por la derecha como había sufrido antes Drupi Gómez, gambeteador compulsivo que juega acelerado y con una responsabilidad enorme de hacer algo que no sabe: marcar.

Lección para los que se creyeron el Barcelona por dos triunfos. Lección para los que cuestionaban planteos de Omar De Felippe. ¿Querían que pruebe variantes, que sea ofensivo, que intente jugar? Miren estos últimos dos partidos sin tiros al arco y pregúntense qué hubiese pasado si el entrenador se ponía a jugar en medio del torneo. De momento da la sensación que Almirón hace eso. Como si estuviese jugando un Football Manager, muta, rota, cambia constantemente e intenta algo que a los oídos suena lindo, pero termina siendo difícil plasmarlo en la cancha. Para peor, no lo vi levantarse en todo el segundo tiempo. Sinónimo de fastidio, de descontento o de no saber para donde agarrar. Es un torneo de transición, pero los próximos dos partidos son fundamentales.




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LA PATADA QUE EMPEZÓ UNA GUERRA



























Zvonomir Boban, enganche técnico y cerebral, no pasó a la historia por un caño, ni por un pase entre líneas o un sombrero, sino por una patada. Una patada que comenzó una guerra.

Los comienzos del año 1990 eran agitados para la región balcánica, ya que tras la caída del comunismo, en Yugoslavia comenzaban a acrecentarse el odio existente entre las distintas etnias y religiones que lo componían. Macedonios, serbios, croatas y bosnios  empezaron una escalada de pleitos entre sí, y pedidos de independencia de un país liderado por el genocida Zlobodan Milosevic.

El 6 de mayo de ese año se celebraron las primeras elecciones autónomas en Croacia y el pueblo eligió a Franjo Tudjman, representante del partido nacionalista croata y acérrimo rival de Milosevic. Una semana más tarde se enfrentaban por la liga yugoslava el Dinamo Zagreb de Croacia y el Estrella Roja de Serbia. 3.000 hinchas del Estrella Roja, denominados  Delije (héroes), partieron desde Belgrado con cánticos como “mataremos a Tudjman” o “Croacia es Yugoslavia”. Eran  liderados por Zelkjo Raznatovic, alias Arkan y que años después comandaría un grupo paramilitar dedicado a exterminar croatas. En Zagreb los esperaban los Bad Blues Boys, hinchas del Dinamo. Los incidentes comenzaron en la previa, en las puertas de ingreso al estadio Maksimir, pero aún así se decidió proseguir con el “espectáculo” planteado y ambas parcialidades ingresaron.

Los  equipos realizaban el calentamiento previo. Por el lado del Dinamo se veía a Boban (de tan solo 21 años) junto a Davor Suker mientras que en el Estrella Roja a Robert Prosinecki y a Dejan Savicevic. A menos de una hora del comienzo el polvorín explotó. Los dos bandos se encentraron en la cabecera de una de las tribunas comenzando la pelea con golpes de puños, armas blancas, sillas, piedras y todo lo que tenían a mano. La policía yugoslava, controlada por Milosevic, solo reprimió a los croatas que ingresaron al campo de juego para escapar de los gases lacrimógenos y perseguir a los serbios. Muchos de los jugadores buscaron refugio en el vestuario, incluso los del Estrella Roja se retiraron del estadio en un helicóptero perteneciente a una televisora. Pero Boban no se fue ni se quedó de brazos cruzados.  Cuando vio como un policía se ensañaba a macanazos con un hincha que estaba en el suelo, decidió ir a defenderlo, propinándole una patada voladora al pecho del agente. Inmediatamente, los hinchas lo ayudaron a para salir sin que nadie se acercara. Boban acababa de convertirse en un prócer.

El saldo fue un centenar de heridos, 132 detenidos (en su mayoría croatas), Boban sancionado y apartado de la Selección, y el preludio de una guerra que provocó miles de muertos.  Años más tarde se conoció que el policía agredido era un bosnio-musulmán que perdonó al jugador ya que “lo entendía”. 

Hoy en día en el Maksimir hay un placa de bronce que conmemora esos hechos: “Para los seguidores del equipo, que comenzaron la guerra con Serbia en este estadio el 13 de mayo de 1990".


ACÁ LOS INCIDENTES:


"Ahí estaba yo, una cara pública, dispuesto a arriesgar mi vida, mi carrera, todo lo que la fama puede comprar, todo por un ideal, todo por una causa: la causa croata". Zvonomir Boban.

Martín Olivé



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