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EL NUEVO DESAFÍO


Antes de su llegada a Godoy Cruz hace seis meses, Jorge Almirón era un hombre muy poco conocido en Argentina. Contaba con una experiencia de tres años como jugador en San Miguel y dos ocasiones como técnico en Defensa y Justicia. Hoy, apenas seis meses después, es el flamante DT de Independiente. Conocé la historia de este argentino con sabor mexicano y con línea de tres en el corazón.

El fútbol argentino siempre arroja historias particulares. Exportador de jugadores y técnicos por excelencia, es habitual que aparezcan personajes totalmente desconocidos pero con vastas experiencias en el exterior. Jorge Almirón, nuevo DT de Independiente, es uno de esos (en este caso, con seis clubes mexicanos como futbolista y otros cuatro detrás de la línea de cal).

Nacido el 19 de junio de 1971 en San Miguel, Almirón daría sus primeros pasos como volante en el club de su ciudad con el que jugaría la Primera B Metropolitana entre 1991 y 1994 (recién decretada tercera división). Pero sus mejores momentos, sin ser del todo brillantes, los tendría en el exterior. Ese año sería vendido al Santiago Wanderers de Chile, equipo que lo albergaría hasta 1996 y con el que lograría un ascenso a Primera División en 1995. Luego recaería en el Atlas de Guadalajara en 1997 para desarrollar una modesta pero correcta carrera en México. Entre este paso y el 2009 (año de su retiro) se pondría las camisetas de Monarcas Morelia (con el cual ganaría el torneo de invierno 2000), Querétaro (campeón de liga de ascenso 2008), Atlante, León y Dorados.

Tras colgar los botines, el siguiente paso llegaría muy rápido: se pondría el buzo del mismo Dorados de Sinaloa para intentar corregir el rumbo del humilde equipo en la segunda división. Casi como un calco de su paso como futbolista, su carrera continuaría en clubes menores de México: los Tiburones Rojos de Veracruz y Correcaminos UAT. Luego, sería ayudante de Juan Carlos Chávez en el Atlas de Guadalajara hasta 2012. Pero lo mejor estaría por venir.

En 2012, llegaría a Defensa y Justicia para corregir la pésima campaña de Julio Ricardo Villa que lo había dejado en la última posición. 12 triunfos, 10 empates y 5 derrotas dejarían a Defensa y Justicia en la sexta posición y con un muy buen sabor de boca de la tarea de Almirón como director técnico. También cabe destacar que allí tendría la posibilidad de mostrarse con su estilo de juego favorito de tres defensores y volantes con mucho ida y vuelta que serían fundamentales para los clubes posteriores. A su vez, sería la oportunidad de sacar a relucir su obsesividad por las tácticas, lo que derivaría en el descubrimiento de varias versatilidades en muchos de sus jugadores (incluyendo a Juan Martín Lucero, primer refuerzo suyo en Independiente, al que hacía jugar en ocasiones como 8 corriendo por la banda).

Tras este excelente paso llegaría su primer traspié. Tras la partida de Antonio Mohamed, se haría cargo del Tijuana, con el que apenas lograría obtener 5 triunfos, 6 empates y 6 derrotas. El resultado final: un décimo puesto y la rescisión de su contrato. Sin embargo, aquí también tendría su curiosidad, ya que no perdió nunca como local pero tampoco obtuvo triunfos en condición de visitante.

Finalmente, le llegaría el turno de regresar a la Argentina para hacerse cargo de Godoy Cruz, complicado con el descenso tras una floja actuación de Martín Palermo. En su primera experiencia como entrenador de Primera División retomaría su formación ideal y tras grandes actuaciones obtendría un cuarto puesto (fruto de 32 puntos) con el que mantuvo la categoría. Luego, la falta de refuerzos y la venta de grandes pilares como Gonzalo Castellani, harían que Almirón renunciara a su cargo. Sin embargo al día siguiente asumiría como DT de Independiente, que se encontraba en la misma situación.

Con un estilo de juego claro y ofensivo, Jorge Almirón tendrá su primera experiencia como técnico de un club grande. ¿Será con resultados positivos como en Defensa y Justicia y Godoy Cruz o volverá a fracasar como en Tijuana?

Licha Machado

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HOY JUEGA RONALDINHO


Hace 11 años, un morocho pisaba el Camp Nou ante una multitud que lo recibía con amor y esperanza. Aquel morocho se la pasaba sonriendo. Difícilmente en su rostro se percibía otro gesto. Y ese ya era un rasgo característico suyo. Ronaldinho ya había surgido de las inferiores de Gremio y deslumbrado a Francia con la camiseta del Paris Saint Germain. También había conquistado el mundo con Brasil en 2002, junto a otras estrellas como Rivaldo y Ronaldo. Barcelona lo esperaba para con los brazos abiertos, luego de invertir 24 millones de euros.

Lo que siguió a aquella presentación es historia del fútbol. Difícilmente el mundo pueda haber visto antes tanta alegría adentro de la cancha. Gambetas, lujos, caños. Ronaldinho hizo del fútbol el arte más hermoso de todos. Cuando Barcelona jugaba, sentarse en las butacas del Camp Nou o simplemente al frente del televisor, significaba pasar un buen momento. Disfrutar y gozar con cada intervención de aquel brasileño simpático y divertido. El que bailaba adentro de la cancha, humillaba rivales, y era admirado por propios extraños. Ronaldinho, si. Al que nosotros quisimos pese a ser propiedad de los vecinos. El mejor jugador del mundo en el año 2004. El tipo al que veíamos en Youtube haciendo magia con una pelota. La tenía atada, de verdad. Si hasta el mismísimo Santiago Bernabéu se entregó en aplausos luego de que convierta un golazo de los suyos. Cómo no quererlo además, si fue una especie de padre futbolístico de quien es hoy el mejor jugador del mundo: Lionel Messi. Ahora, con la historia escrita, uno imagina que Dinho siempre supo qué clase de jugador era el rosarino. Por eso lo mimó y lo ayudó. Sin recelos, lo elogió cada vez que pudo. Porque con Leo comparten el amor por la pelota, y ven al fútbol como un lugar para disfrutar. Ambos aman estar adentro de una cancha. Se desviven por tener la pelota en los pies, y hacen cosas que pocos pueden. Por eso y por mucho más, ¿cómo no querer a Ronaldinho?

Y así, extrovertido como lo ven, el tipo lo ganó todo eh. Porque al Barcelona lo llevó a la cima. Y cuando se cansó un poco de la presión y la vida europea, se vino para este continente. Muchos lo bastardearon tras su paso por Flamengo, pero al morocho éste no se lo puede subestimar. Se reconvirtió sin dejar de lado su esencia, y llevó al Atlético Mineiro a conquistar América. Pocos se dieron el lujo de ganar los trofeos más importantes de América y Europa. Y además ligas locales, un Mundial, Copa América, Copa Confederaciones. Es un ganador nato, y su forma de ganar lo hace aún más grande.

Y hoy señor amante del fútbol, hoy le recomiendo se haga dueño del control remoto y busque fútbol. Verá a aquel morocho intentando conquistar otro título. Seguramente lo vea sonriendo. Y le aseguro, que también le sacará alguna sonrisa a usted. Porque en estos tiempos la forma de jugar de ese muchacho es para valorar. Más aún si sabemos que estos serán sus últimos conciertos. Si, claro que el Mundial se extraña. Pero hay un consuelo. Hoy hay fútbol. Hoy juega Ronaldinho.


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EL PRECURSOR HOLANDÉS


La copa de Europa ganada por el Feyenoord en el 70, fue el comienzo de la exitosa época para los equipos holandeses, pues tras su título, llegarían los triunfos del Ajax.


Forma junto con el Ajax y el PSV la tripleta mágica de clubes holandeses que se han proclamado campeones de Europa. Históricamente se ha desmarcado de la imagen de exquisitez y virtuosismo que se tiene del fútbol de su país. Para entender su filosofía es necesario recordar su himno: “Unidos codo con codo por el Feyenoord. Palabras no, ¡hechos!." Estas rotundas palabras cobran en el equipo holandés especial relevancia, ya que casi la totalidad de sus seguidores son gente sencilla que en su mayoría trabajan en el puerto de Rotterdam.

El triunfo de 1970, cuando ganaron la Copa de Europa derrotando al Celtic de Glasgow, hacía justicia con un equipo que inauguró su palmarés internacional con este título. El equipo continuó en una excelente linea de juego ganando ese año la Copa Intercontinental y la Copa de la UEFA en el 74.

Muchas figuras han pasado por su estadio, el De Kuip. Los Gullit, John de Wolf y el gran Johan Cruyff. Ahora, vuelven a soñar con las más altas cotas. Su juego, basado en el ataque, permanece invariable al paso de los años: hay que marcar un gol más que el contrario. Claro si que está.

Fuerza y agresividad. Su rivalidad con el Ajax va más allá de lo futbolístico:

Popularmente conocido como el equipo de la reina, se fundó en 1908. A lo largo de la historia ha sido bautizado con tres nombres diferentes: uno de ellos fue el de Wilhelmina, nombre de la reina de Holanda. Su definitiva denominación la adquirió del barrió donde está asentado, en la orilla izquierda del rio Meuse.

Logró su primer ascenso en el año 1921, ganando el título de liga dos temporadas después. Durante la Segunda guerra Mundial, la ciudad fue destruida por los bombarderos alemanes, pero su estadio no sufrió desperfectos.

La época dorada le llegó a principios de los años setenta, cuando se proclamaron campeones de Europa y de la copa de la UEFA, además de dominar el campeonato holandés.

Durante los años ochenta estuvieron a la sombra del PSV y el Ajax, recuperando en los últimos tiempos el lugar que antaño ocupó.

Kindvall abrió la veda holandesa:
El partido fue de talante conservador y primó en todo momento el centrocampismo. Aunque los holandeses llevaron la iniciativa, fue el Celtic quien consiguió adelantarse en el marcador. El empate tardó poco en llegar y el Feyenoord controló todavía más el partido. El individualismo escocés no pudo con el orden de los holandeses, los cuales lograron el triunfo en la prórroga con un gol del sueco Kindvall, aunque debieron lograrlo mucho antes.

Marco Casinos

@marcocasinos

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TE VAMOS A EXTRAÑAR, DIEZ


No voy a hablar de lo que hizo, de lo que hace o de lo que hará afuera de la cancha. No me interesa, no lo veo necesario, y menos en este momento. El último diez se fue del jardín de su casa. Duele el alma. Lastima el corazón. 

Yo a Riquelme lo empecé a conocer en la Libertadores del 2007. Tengo que ser sincero, soy muy jóven y no disfruté de las grandes hazañas que este pibe introvertido proveniente de Don Torcuato hizo antes de irse a desplegar su magia a Europa. Pero esa Copa Libertadores fue distinta a las demás. Se vivió de manera diferente, se sintió de una manera extrema, casi de vida o muerte

Ese año, Riquelme no hizo la Pretemporada. Venía con un bajo nivel de juego, volviendo de a poco al club. Russo agarraba un equipo en formación, con buenos jugadores pero con falta de unidad. La derrota ante Estudiantes que lo dejaba sin Tricampeonato al club fue detonante para el plantel. Más allá de esto, los nombres eran prometedores. Riquelme, Palacio, Palermo, Morel Rodríguez, Clemente. Jugadores había, lo que faltaba era un equipo. 

Recuerdo que Russo fue seguido a hablar a los medios, ya que todos se habían sorprendido con el hecho de que el técnico se la jugara una vez más por el 10. "Si usted cree que con Riquelme en el equipo podrá ganar la Copa, está muy equivocado" comentaba un periodista. Román, por su parte, callado volvía a los entrenamientos. Y en la Copa, Riquelme fue el Riquelme que todos conocemos. Deslumbró. Nos llenó de fútbol los ojos. Nadie podía entender como ese muchacho con la número diez en la espalda hacía lo que hacía. Empezó contra Vélez en octavos, marcando un golazo infernal al ángulo en la ida. Después en la vuelta, haría un gol olímpico. Esto fue Riquelme. 

Ni hablar del gol a Libertad, en Paraguay, por los cuartos de final. Arranca de la mitad de la cancha, se saca a uno, luego a otro, luego a otro y remata fuerte abajo. Era insano lo que hacía ese jugador con la pelota. Increíble. ¿Se acuerda el día de la niebla? Bueno, imagino se acordará el golazo de tiro libre que hace este señor. Un hermoso toque sutil que se incrusta en el ángulo derecho del arco que da a Casa Amarilla. Maravilloso, nada para acotar. 

Pero si en verdad uno quiere darse cuenta que es Riquelme y que es el fútbol, tiene que mirar la ida y la vuelta de la final de esa Copa Libertadores frente a Gremio. Eso fue Riquelme. Eso es Riquelme. Arte, pasión, locura, sorpresa, amor, sutileza, hambre de gloria. Millones de adjetivos calificativos puedo aportar para esa final, por el simple hecho de que fue de otro planeta.

Se preguntará que tiene que ver la Copa Libertadores de Riquelme con su turbulenta salida del club del que fue parte por más de 10 años. Todo. Todo tiene que ver. Porque este es el Riquelme con el que nos tenemos que quedar. Con el habilidoso, sagaz, rápido de cuerpo y mente Riquelme. No con el Riquelme afuera de la cancha. Ese a mi no me consta. Yo, como hincha de Boca, me quedo con el Riquelme jugador, que le dio todo al club y fue y es un hincha más. 

Se va del jardín de su casa, el último diez. Único e inigualable. ¿Siento tristeza? ¿Desazón? Un poco, no les voy a mentir. Pero también siento una alegría inmensa. Porque nos dio todo y mucho más. Gracias y perdón. Te vamos a extrañar. 

Federico Tinelli

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EL FUTBOLISTA QUE NUNCA FUE



Esta es la historia de Ali Dia. Un hombre realmente mágico, que increíblemente logró cumplir el sueño de muchos, jugar en la Premier League. De película.

Corría el año 1996. Había terminado el periodo de fichajes europeos y Southampton, entrenado por Graeme Souness, se había quedado sin delanteros debido a varias lesiones en el plantel. El manager, como se acostumbra en Inglaterra, manejaba además de las decisiones tácticas, el dinero del equipo en el mercado de pases como lo considerara necesario.

Salió entonces a la búsqueda de un 9, que estuviera sin contrato para poder firmar con su equipo. Los días pasaron y no pudo encontrar al jugador de calidad que llenara sus necesidades.


Ya en una situación de angustiante desesperación escuchó su teléfono sonar en medio de una noche. Era el mítico George Weah, que por entonces militaba en Milán y enterado de su búsqueda le recomendaba a un primo suyo que se había quedado sin contrato en el PSG y que además era un habitué de las convocatorias de la selección de Senegal. Ante la referencia del liberiano y sin más información del jugador, Souness aceptó darle un contrato de prueba al recomendado Ali Dia. Unos días después el senegalés de 30 años apareció en los entrenamientos feliz como pocos.


Para probar la calidad de este “9” de experiencia internacional el DT organizó un amistoso rápido entre los suplentes de su equipo y los del Arsenal pero el partido se suspendió debido a malas condiciones climáticas. Se acercaba el encuentro ante Leeds por la Premier League y Souness seguía sin su delantero y ante la falta de jugadores en ese puesto, decidió convocar al ignoto Ali Dia con apenas algunos días de entrenamiento. El día había llegado.


El 23 de Noviembre de 1996 en el estadio Elland Road de Leeds, Ali Dia se sentaba en el banco esperando su oportunidad, la cual llegaría a los 33 minutos del primer tiempo, cuando la leyenda del Southampton Matthew Le Tissier se lesionaba. Souness creyó que era el momento propicio para destapar a su fichaje estelar. Ali Dia se levantó y entro al campo de juego luciendo sobre sus espaldas la número 33. Estaba viviendo el sueño de su vida


Ya en la cancha la farsa no se pudo sostener. No sabía colocarse, no tenía ni idea de táctica, su técnica y estado físico dejaban bastante que desear y sus movimientos eran algo más que torpes, aunque increíblemente logró tener una clara de chance de gol, la cual obviamente falló. La gente, sus compañeros e incluso el DT no podían creer lo que veían. Tan malo fue su desempeño que apenas 43 minutos después de ingresar Ali Dia se fue reemplazado, y cuando la historia parecía no poder sumar capítulos bizarros, algo aún mejor sucedió. Como dato anecdótico los Saints se fueron con derrota de 2 tantos contra 0


Al día siguiente, Ali Dia no apareció por el campo de entrenamiento. Dijo que estaba lesionado y nunca más se lo volvió a ver por allí. Y fue entonces cuando se descubrió la verdad. Souness, llamó a Weah pidiéndole una explicación. El liberiano no tenía idea de que le estaban hablando. No conocía a ningún Ali Dia y mucho menos se había comunicado con Souness para recomendarlo. Increíble. El manager quedó perplejo, le habían entregado un paquete y había caído como un chico. Resulta que Ali Dia, nacido en Dakar, capital de Senegal, en agosto de 1965, no había jugado en su vida a nivel profesional. Había pasado por un puñado de equipos semiprofesionales franceses hasta llegar a Inglaterra en 1996 a Inglaterra para jugar en un equipo amateur llamado Blyth Spartans. El supuesto George Weah no era otro que un compañero de Ali Dia en la Universidad de Northumbria, donde estudiaba. Cuando Peter Harrison, entrenador del Blyth, se sentó un domingo de Noviembre delante de su tele a ver fútbol quedó anonado al ver en la Premier League al senegalés que hasta hace poco era dirigido por él.


Las burlas se multiplicaron y la opinión más interesante la brindó Matt Le Tissier, quién después de los hechos, admitió sentirse sorprendido por ver tan pronto a Ali Dia convocado con el primer equipo y recuerda que en su único partido con los Saints parecía “Bambi sobre hielo. Daba un poco de vergüenza verlo”.


Se volvió a saber Dia recién unos meses después cuando se incorporó a su último equipo amateur. Tiempo después, en 2001, terminaría sus estudios y entraría a trabajar en una suerte de Agencia de Jugadores.


En fin, un “cuento del tío” telefónico que hizo posible que un Don Nadie jugará en la Premier League, gracias a una gran actuación y a la inexistencia de medios como YouTube o Wikipedia. Una historia de película para entretener a sus nietos como pocas.



Por Emiliano Granja

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EL GENIO VAN GAAL



Ajax, Barcelona, Az Alkmaar, Bayern Munich. ¿Qué tienen en común estos clubes? En que en todos y cada uno de ellos, Louis Van Gaal ha dejado una huella imborrable en su fútbol. Temperamental, metódico y detallista, siempre aspiró a dirigir algún seleccionado en copas del mundo, y ahora, pese a que en sus mas placenteros sueños se encontraba dirigiendo a España o Argentina –como lo dijo en una entrevista en la cual con mucha seguridad afirmo que con ellas tendría amplias chances de levantar la copa-, está cumpliendo su anhelo con la selección de su país de origen, Holanda. Sus 11 títulos a nivel local, y 5 a nivel internacional nos muestran por qué los más altos directivos de la KNVB (Real Federación Holandesa de Fútbol) decidieron confiar nuevamente en Van Gaal para que se haga cargo de su selección. Otros que ni tontos ni lerdos acordaron contrato con el holandés, fueron los hombres del Manchester United, quienes buscan que con la llegada del experimentado DT, su club vuelva a la élite mundial.

Pero no todo es color de rosas en la trayectoria del nacido en Amsterdam. Su temperamento y mal carácter provocaron que tenga conflictos con muchos de sus dirigidos, compañeros, y personalidades televisivas. En Barcelona, borró a Óscar García de la plantilla por defender a su propio hermano, Roger, a quien Van Gaal había criticado duramente en un entrenamiento blaugrana. También en el club catalán, tuvo un fuerte cruce con Rivaldo. Post discusión sobre táctica, el holandés criticó fuertemente al carioca, acusándolo de mal compañero, debido a que según él, había contado detalles de la intimidad del vestuario: “¡Tu eres muy malo, rompiste el pacto del vestuario!” fueron las palabras del DT en una conferencia de prensa a los medios españoles. Supo trabajar en la TV, cumpliendo la función de analista para un conocido programa televisivo alemán, pero todo acabó cuando tuvo un fuerte cruce al aire, con el conductor del programa, debido a que este último comunicó a los televidentes que en futuras emisiones, escucharían el análisis de otros dos DT´s locales. Ahí fue cuando el ex futbolista estalló, y tildó a la producción del programa de ignorantes por creer que él no era lo suficientemente buen analista. Acto siguiente, se quitó su auricular, y se fue. Su mala relación con la prensa ya venía de hace rato, más precisamente, cuando llegó al ya mencionado Barcelona. El holandés prohibió terminantemente que periodistas y jugadores compartan el mismo hotel en las concentraciones, logrando así medios como Sport y TV3 iniciaran una campaña anti vangaalista, la cual finalizó al mismo tiempo que la estadía del DT en el club catalán. En su última conferencia de prensa les dijo a todos los periodistas presentes: “Felicidades, me voy”, dando a entender que estaba más que enterado del odio de los informadores para con su persona.




Él mismo se define como un estratega, y selecciona al 4-3-3 como su sistema de juego favorito, utilizando dos extremos con mucha llegada para poder aprovechar cada contra, cada jugada, o cada desborde. Cuenta también que según su opinión, su filosofía de juego lo hace uno de los mejores DT de Europa, y por qué no, del mundo. “En mi carrera tuve muchísimos jugadores, y puedo asegurar que en su mayoría, por no decir todos, quedaron encantados con mi filosofía” fueron las palabras brindadas a FIFA TV semanas antes de que comenzara la copa del mundo. “Las características individuales son lo último que miro de un jugador, debido a que los partidos los gana un equipo, y no una figura individual, por eso primero miro su adaptación grupal, y luego sus atributos personales” agregó cuando se le preguntó acerca de las características preferidas a la hora de fichar a un nuevo jugador. Con respecto al capitán, dejó en claro que es él quien decide quién será el encargado de llevar la cinta, y no los compañeros, como pasa en muchos clubes, pero también se lo notó comprensivo a la hora de fijarse en la edad del “guía”. “La edad no importa mientras el jugador sea responsable, profesional y ambicioso, sumado obviamente a que debe tener una buena llegada al grupo” soltó. Cuando llega a un nuevo club, le gusta dedicar su tiempo en asistir y dirigir practicas de los juveniles, y así es como descubrió a la joya del Bayern Munich y la selección alemana, Thomas Muller, jugador al cual le guarda mucho aprecio, ya que logró que se fusione con su táctica fácilmente, consiguiendo que el germano se amolde fácilmente a las diferentes posiciones que Van Gaal quería, y con el cuál logró la obtención de la Bundesliga 2012.

Hace poco tiempo, en el partido que enfrentó a Holanda y Costa Rica en los 4tos de final de la copa del mundo, Van Gaal decidió mandar al campo de juego al arquero Tim Krul, en remplazo del titular, Jasper Cilessen, a un minuto de que el arbitro finalizara el encuentro y todo debiera definirse por penales. En una movida un tanto curiosa, Krul no solo atajó los dos penales que le permitieron al seleccionado de casaca naranja avanzar a semifinales, si no que también adivinó, aunque con un poco menos de fortuna, a donde irían dirigidos los disparos restantes. ¿Era el jugador del Newcastle inglés un especialista en definiciones desde los 12 pasos? No, ni se le acercaba: atajó 2 penales de 20 jugando para su club. Entonces, ¿Fue una genialidad de Van Gaal, para comerles la cabeza a los poco experimentados jugadores Ticos? Si, lo era, y hay que tener coraje para jugársela de esa manera.

Todo esto, sus locuras, enfados, y ocurrencias, hacen de él un genio. El genio Van Gaal.


Juan Ignacio Glade


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HABÍA UNA VEZ...


No es nueva la pasión de los niños por el fútbol. Hace aproximadamente 50 años, cuando la palabra Internet aún no asomaba en la mente de ningún científico ni técnico y menos en los diccionarios de la Real Academia Española, era un lujo tener televisores a color, por lo que en general, las familias debían conformarse con escuchar las noticias y novedades sobre el mundo del fútbol a través de radios y diarios. En éstas épocas mencionadas, que muchos podrían considerar prehistórica, el balonpié ya era un fenómeno a nivel Mundial. Los niños escuchaban, veían, leían acerca de los fenómenos que arrasaban en las ligas y copas más importantes del otro lado del Océano Atlántico. Uno de esos muchachos, José, creció y tiene 2 nietos; Eugenio y Manuel. Imposible que no quede en su recuerdo todo lo que vivió mientras era un joven, en su adolescencia, en su juventud. Tan dificil le sería olvidarlo que decide transmitirselo a dichos nietos. Divide las historias, sabe que ellos pueden leerlas o mirar las hazañas de los jugadores de los que él habla en las computadoras, en las video-casetteras, en los DVD, en los especiales que transmiten en los canales deportivos. Pero decide, sin embargo, contarlo desde su punto de vista. Le parece importante. Le gusta hablar de ello. Una tarde lluviosa de invierno, cuando su hijo le llevó a sus nietos para que pasen el resto de la tarde con su abuelo, no había Internet. Tampoco había televisión. Ni siquiera había luz. Edesur había vuelto a tener problemas y los chicos estaban aburridos. Nada que hacer. Y el viejo empezó a contar algo...


''Sabían que hace 35 o 40 años no teníamos computadoras? Bueno, yo tuve la suerte de que mi papa, su bisabuelo, era un hombre de mucho dinero. Muy rico. Era un estanciero muy ocupado pero estaba siempre muy a favor de sofisticar la casa, de la tecnología. En fin, recuerdo el momento en que nos llegó nuestro primer aparato en blanco y negro, a pesar de que en el país se vendían desde una década antes. Se podía ver lo que pasaba en el Mundo. Habían cinco o seis canales. Y en uno de ellos, transmitían los partidos del Mundial, que había iniciado un 13 de Junio, un día después del que vivimos ahora. Había leído días antes que Alemania, la selección anfitriona y la que llamaba más mi atención, venció a Chile con gol de un muchacho de pelo afro, bastante robusto, Paul Breitner. Pero quien realmente me sorprendió fue un joven que llevaba la pelota pegada al pie, con mucha destreza y era muy extraño. No entendía si era improvisado o qué hacía pero arrancaba desde atrás de todo, casi pegado al arco e iba gambeteando rivales hacia el centro del campo, incluso llegando hasta donde se encontraban los defensores del equipo contrario. Me río de solo pensar en mi sorpresa; un defensor que pasaba a distribuir juego a la mitad de la cancha y que luego avanzaba hasta el área para atacar el arco. Increíble. Fue el inicio de una revolución en el fútbol, la creación de una nueva posición, la del Líbero. Estando tan viejo me olvido de mencionar ciertas cosas, disculpen. Su nombre era Franz Beckenbauer, tal vez lo han escuchado en algún momento. Desde ahí, no me cansé de buscar información de él y averigué millones de cosas. Nació en Munich, una de las ciudades más importantes de la más grande potencia del Viejo Continente. Su capital es Berlín, pero en ciudades como ésta nacieron importantes talentos y ocurrieron grandes hechos históricos. Desde muy jovencito, el alemán había destacado en un club llamado Munich 1860. A los 14 años de edad, un gran club del país que en ese momento era muy mediocre, decidió ficharlo: el Bayern Munich. La NationalMannschaft vio el talento de este pibe y decidió hacerlo debutar en 1966, cuando la Copa se hizo en el país de la Reina. Sorprendió a todos, marcando 4 goles. Y desde ahí, el modesto equipo de Munich empezó a hacerse un espacio entre los grandes del Mundo, ganando Ligas y Copas tanto nacionales como internacionales. En 1970, cuando Beckenbauer ya había empezado a ser apodado como el Kaiser, fue el capitán indiscutible de un firme candidato al título. Le faltó muy poco, disputó un partido maravilloso contra Italia y terminó en tercer lugar al vencer a Uruguay. En uno de esos encuentros, jugó el resto del partido con el brazo roto, inmóvil. Qué luchador. Tantos bebes hoy tirándose al piso en cancha, cada vez se juega menos, más faltas, menos fútbol. Por eso digo que como éstos ya no hay eh.'' 

Los muchachos estaban mirando con los ojos entreabiertos a su abuelo, cuyo relato empezaba a hacerse algo pesado, sin mencionar sus errores técnicos. Pero él no se daba cuenta, se encontraba haciendo lo que mucha gente suele hacer a esa edad; recordaba el pasado con anhelo, angustia y nostalgia, escapándose alguna lágrima mientras continuaba el relato con incesante emotividad.

''Ya los siguientes años Alemania y el club del Kaiser empezaron a hacer eco en todo el Mundo; ganaron la Eurocopa, la medalla de oro en los Juegos Olímpicos y él con el Munich ganó la Copa de Europa, ahora Champions. Llegó el Mundial que planteamos al principio, el de 1974. Me volví fan de los alemanes y hasta esperaba una final entre Argentina y los europeos. Claro que al estar en un grupo con Brasil y Holanda, eso se volvió imposible. Esos holandeses jugaban un fútbol que no sabes, era invencible. Me parecía muy complicado que Alemania ganara esa final. Pero confiaba en mi ídolo. Mi nuevo ídolo. No metió goles pero siempre fue fundamental. Siempre. Nunca defraudó. En ningún momento. En ningún lugar. Y no decepcionó, otra vez. Alemania ganó 2-1 con un gol del Bombardero Gerd Muller, uno de los máximos goleadores de los Mundiales. Notable trabajo. En 1984, cuando había terminado su carrera, se volvió técnico de la Mannschaft. Hasta ahí causó problemas al Mundo. El Mundial se lo ganamos, con la magia del Diego y luego nos ganó la final de 1990. Y sumó otro logro: el único jugador en la historia que ganó Mundial como jugador y como entrenador, tras haberlo concretado con anterioridad Mario Zagallo. Después ayudó a organizar la Copa del 2006 y...''

Se escuchaba la solitaria voz del hombre mayor de edad en la sala de estar, cuando la luz había acabado de volver. El televisor se encendió de repente y el Módem de la computadora volvió a prenderse. Sus dos nietos se encontraban durmiendo en el gran sillón que se encontraba frente a él, sentado en una de esas viejas sillas de madera. Sonriendo, se levantó a tomar el control remoto y puso un canal donde pasaban un partido del Bayern Munich. Manuel Neuer había acabado de salir a despejar una pelota hacia afuera del área, con una entrada muy correcta a Marco Reus, delantero del Borussia Dortmund. De repente, el viejo oprimió el botón de apagado y se sentó nuevamente en su silla:


''¿Son éstos los líberos de ahora? ¿Entran fuerte, van a los pies a romper huesos y se limitan a defender? Ja, como los de antes no hay. Nunca habrá otro como Franz.''

Adriano Savalli

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EL HOMBRE QUE PATENTÓ UN PENAL


Hasta la Eurocopa de 1976 Antonin Panenka era un nombre más en el fútbol. Pero su temeraria manera de ejecutar el decisivo cobro para Checoslovaquia en la final ante Alemania, lo hizo entrar en la historia grande. Y consiguió así que su figura siempre sea recordado en definiciones desde los doce pasos.

El 20 de junio de aquel 1976 quedó para siempre plasmado en la memoria colectiva del fútbol. Checoslovaquia venció ni más ni menos que a Alemania y alcanzó la gloria europea, alzándose con la Copa de Europa, un torneo que ha sido esquivo a grandes selecciones del viejo continente como Inglaterra por ejemplo. Ese día la ya desaparecida nación (dividida luego en República Checa y Eslovaquia) se alzó con el triunfo desde el azar de los tiros penales, y con una última ejecución que quizás es más recordada que el título conquistado.

Sus primeros pasos en el Bohemians
“Los penales los erran aquellos que los patean”. Esos valientes que pese a contar con toda la presión de sus hinchas sobre sus espaldas, tienen el valor, el coraje, y la “sana locura” de hacerse responsables de tamaña situación. Se trata de un momento límite. De convertir será aquel jugador recordado por siempre como lo que es: un valiente; sí por un designio del destino llegara a fallar su ejecución, la situación será diferente, e indudablemente verá marcado su nombre como responsable de la desgracia de la derrota, sea quien sea el interprete.

Aquí no importan los nombres propios. La “chapa” que pueda tener el ejecutante queda de lado apenas el juez le otorga la potestad de decidir su destino: él será el máximo responsable de su suerte. Maradona, Zico, Del Piero, no son pocos aquellos grandes jugadores que han malogrado la pena máxima.

“Penal bien pateado es gol”, así lo aseguraba Carlos Nai Foino, aquel recordado juez del famoso penal que enfrentó a Delem contra Roma, en el famoso Boca-River de 1962. Si tenemos en cuenta esta frase, nunca podría considerar como correctamente ejecutado el lanzamiento de Panenka, aquel que dio motivo a esta nota. Una forma que se hizo y se hace presente en las mayores competencias futbolísticas a lo largo del globo.

Por un momento póngase usted en la cabeza de Antonin Panenka. Es una época cruda, con una cortina de hierro que todavía separa al viejo continente. Su equipo (y su nación) se encuentra a un paso de conquistar algo que es un verdadero anhelo. La tensión es palpable en la noche de Belgrado. ¿Pero cómo romper esa atmósfera? ¿Cómo salir de los esquemas que agobiaban a un continente? Creo que esto pensó Panenka al desarrollar su particular tiro.

La serie estaba 4-3 a favor del más débil, aquel que luchó los noventa minutos para igualar con Alemania en dos tantos. Era cuestión de calidad y azar, un cincuenta por ciento para cada lado. Hace instantes Ulrich Hoeness, gloria teutona y sobreviviente del título mundial conquistado en 1974, ha fallado. Sí, Checoslovaquia estaba a la puerta de su primer gran título. La nación que vivió momentos de gloria en 1934 y 1962, al caer en ambas finales de la Copa del Mundo, se encuentra ahora con la chance clara de enterrar estas más que decorosas derrotas bajo el ala de un histórico triunfo. Su camino hasta esta final no fue sencillo. Si bien el sistema de la Euro era totalmente distinto a cómo lo es hoy en día, ya que sólo cuatro equipos arribaban a la fase, Checoslovaquia debió dejar en el camino a Inglaterra y Portugal en la fase de clasificación y hacer lo mismo con Holanda, vigente subcampeona del mundo, en semifinales.

Panenka se aisló de todo el ambiente, tomó la pelota con decisión y encaró los que seguramente han sido los metros más difíciles en su trayectoria dentro de una cancha de fútbol, para colocarse solo y cara a cara con Sepp Maier. En ese instante y por un momento estos hombres son iguales, no hay logros y reconocimientos personales que los distancien. Son sólo futbolistas, dispuestos a derrotarse mutuamente.

El momento previo de un partido con la selección checoslovaca
El hombre anónimo de bigote, comienza su carrera. El público observa y “cae” en procesar aquello que ven sus ojos. Silencio. Antonin Panenka ha burlado al gigante alemán. Es gol de Checoslovaquia, un tanto que vale un título. La nación  de reparto venció a la estrella principal, y de qué forma sutil. Con un toque al balón que ha marchado manso y tranquilo hasta el fondo de la red. Otra vez David ha vencido a Goliat. Aunque este hito será diferente a cualquiera.

Años después Panenka declaró sobre los orígenes de su controvertida técnica que: "Solía quedarme con el portero después del entrenamiento. Nos apostábamos cosas a tandas de penalties (cervezas, chocolate…) y el portero era bastante bueno y casi siempre me ganaba. Una vez por la noche pensé en ese tiro centrado y flojo, que sorprendería al portero vencido ya a un lado".

La manera de ejecutar ideada y practicada por primera vez aquella noche se ha convertido en un sello de calidad para quienes se atrevan a tirar de tal arriesgada manera. Djalminha, Totti, Zidane, Abreu, Riquelme, Henry, Pirlo y Neymar son algunos de los nombres que han osado a lanzar de tal manera, muchos de ellos conociendo el sabor del éxito y el de la derrota también.

Está claro que la decisión y el convencimiento del ejecutante es clave para llevar a cabo el tiro, en este sentido declaró que: "meses antes de la final sabía que llegaríamos a los penaltis, que yo dispararía el definitivo y estaba seguro al 100% de marcarlo. Algunas veces cuando se tiene fe en algo llegas a convertirlo en realidad". Lo que además tiene muy en claro el otrora delantero es que de haberlo fallado "probablemente ahora sería un operario de fresas en una fábrica con una carrera de 30 años detrás".
Panenka actualmente es el presidente del Bohemians, su club de toda la vida
El checo Panenka nació el 2 de diciembre de 1948 en Praga y tuvo una carrera prolífera en equipos de segundo orden. Entre 1967 y 1981 se destacó en el Bohemians de su ciudad natal. Luego mudo sus goles al fútbol austríaco, en el cual debutó con el Rapid de Viena, permaneciendo en él hasta 1985. Para luego actuar en equipos como el St. Pölten, el Slovak Viena, el Hohenau y el Kleinwiesendorf. A nivel clubes conquistó dos ligas en  Austria y una copa nacional además de una subcampeonato de Recopa, todos con el Rapid.


Sin embargo tuvo un largo andar en la selección de su país. Representó a Checoslovaquia en 59 ocasiones y marcó 17 goles internacionales. Incluso llegó a disputar dos encuentros con su selección en la Copa del Mundo de España de 1982 y marcó en ambas duelos, cómo sino a través de la vía del penal, aunque finalizaron detrás de los clasificados Inglaterra y Francia. Pero sin lugar a dudas será recordado por su singular ejecución, aquella que todos rememoran cuando son testigos de una definición desde los doce pasos.


 El momento que quedó grabado en la historia, contado por su protagonista: 















 Aquellos que han conseguido emularlo exitosamente: 



 Los que no han tenido la misma suerte: 



Maximiliano Santini
@santinimaxi
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MI RIQUELME


Cuando era chico no era un gran amante del fútbol. Cualquiera que me conoce hoy no puede entender cómo este fanático de Argentinos y admirador compulsivo del deporte más lindo de todos, no miraba partidos a los 6 o 7 años. Lo cierto es que el primer partido del que tengo memoria es el de la Promoción que el Bicho le ganó a Talleres en 2004, el “Cordobazo”. Recuerdo ver feliz a mi viejo y a los jugadores festejando. A partir de ahí, con 7 años, empecé a mirar un poco más e interiorizarme. Ese momento coincidió con una de las etapas de mayor esplendor de Juan Román Riquelme: su estadía en Villarreal.

Lo veía gambetear, mostrársela a los rivales y pisarla como ninguno. Tiraba caños y luego hacía algo productivo, no como esos cancheros que hacen puro chiche. Daba pases de gol. “A lo Bochini” decía mi viejo. Yo no entendía, pero suponía que eso era bueno. Le pegaba de afuera, metía tiros libres. Cada vez que podía, lo miraba. Empezaba mi memoria futbolísitica y ese tipo se empezaba a convertir en mi referente, mi ídolo.

Un año después, me compraron mi primera camiseta de la Selección Argentina, y obviamente, pedí que me estampen la número 8 con el nombre de Román. La usaba todo el día. En mi club, algunos hasta pensaban que yo me llamaba de esa manera. Una vez, tras el partido que Argentina le ganó 3 a 1 a Brasil en el Monumental por las Eliminatorias al Mundial de Alemania 2006, me agarré a piñas con un compañero porque el decía que “Crespo es el más importante porque metió 2 goles”, y yo, ofendido, e incrédulo ante su pensamiento de que sólo importa quién mete los tantos, retrucaba “pero el de Román fue más lindo”. Claro, no todos entendían su fútbol. Claro, ahora sigue habiendo quienes no lo entienden.

El tiempo seguía pasando, cada vez más hincha de Argentinos, cada vez más hincha de Riquelme, y cada vez más orgulloso de que el mejor jugador de mi mundo había salido de mi club. Lloré cuando erró el penal definitorio ante el Arsenal en la semi de la Champions y después lo disfruté en el Mundial. Volvió a Boca. La puta madre, mi ídolo volvía a mi liga pero para jugar en otro equipo, en un equipo que jugaba contra el mio.

Sin Argentinos en la Libertadores, celebré sus goles ante Gremio. Lo volví a disfrutar en la Copa América de Venezuela, porque ahí sí me defendía a mi. Sufrí sus renuncias a la Selección, lo defendí hasta lo indefendible y me comí varias cargadas de mis amigos: “Preguntale a la mamá de Román”.

Seguí sufriendo los goles que nos metía, porque para colmo era su costumbre: embocarnos. Un buen día, peleado con Angelici y aduciendo estar vacío, renunció a Boca. Durante algunos meses estuvo negociando con varios clubes argentinos y del exterior, y el Bicho era uno de ellos. La ilusión que tuve fue casi tan grande como la tristeza que sentí cuando volvió al xeneize. Qué chance desperdiciada.

Ya un poco más grande y con 6 meses en el lomo trabajando de periodista partidario, llegó otra oportunidad de repatriarlo, de convencerlo, apelar a su sentimiento y lograr que vuelva al club que lo formó, que tanto le dio, y al que Román nunca pudo retribuir. La historia es conocida, hoy firmó su contrato y el domingo lo presentan con bombos y platillos. Como prometí, voy a tener que caminar ida y vuelta a Plaza de Mayo (la última cuadra en boxers) y comprar pizza para todos mis amigos, pero lo va a valer. Porque ahora ese Riquelme de Boca, el ídolo de muchos otros, es mío, va a defender mi camiseta, mis colores y va a desparramar su talento por mi cancha.

Seguramente llore en la presentación, y también cuando lo vea entrar en el Estadio Diego Armando Maradona, cuando lo vea gambetear, mostrársela a los rivales y pisarla como ninguno. Cuando tire caños y luego haga algo productivo, no como esos cancheros que hacen puro chiche (aunque ojo, ahora inventó una nueva modalidad, la de tirar caño sin tocarla). También me emocionaré, seguramente, cuando desde la tribuna vea que tire una milimétrica habilitación. “A lo Bochini” me va a decir mi viejo. “No boludo, a lo Riquelme”, le voy a responder yo.

David Kreimer

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LAHM, EL PEQUEÑO DE TODA LA CANCHA


Se retira campeón. Philipp Lahm, a sus 30 años, guió a la selección de Alemania hasta la cúspide del fútbol y allí la deja, sabiendo que dio todo y con la confianza de que sabrán mantenerla.

Oriundo de Münich dio sus primeros pasos en una cancha en el humilde FT Gern de su ciudad siendo dirigido por su madre Daniela. Ambos, junto a su padre Roland, celebraron en el club el gol de Andreas Brehme durante la final de Italia 1990.

Su talento y sus ganas de siempre jugar con la pelota en los pies llamaron la atención del poderoso del país, Bayern Münich. A sus 11 años ingresó a las divisiones juveniles y su entrenador de por aquel entonces Hermann Hummels (padre de Mats Hummels) expresó: “Lahm hará cosas que nadie ha visto en la Bundesliga.

Y esas cosas se empezaron a ver en 2003 pero en Stuttgart. El francés Bixente Lizarazu era el “3” indiscutido del equipo bávaro por eso Philipp fue cedido para agarrar rodaje. Una gran campaña en los Die Schwaben maravillo al entrenador de la selección, Rudi Völler que lo convocó para la Euro 2004 en Portugal. Su debut en competencias internacionales fue diametralmente opuesto a lo que sería su carrera: Rotundo fracaso tras quedar eliminado en primera ronda detrás de República Checa y Holanda, solo por encima de Letonia.

Sin embargo el gigante de 170 centímetros dejó una buena imagen y se ganó su regreso a Bayern, donde una vez que se asentó comenzó a contar trofeos: 4 Títulos de Bundesliga (2005-2006, 2007-2008, 2009-2010, 2012-2013, 2013-2014), 1 UEFA Champions League (2012-2013), 1 Supercopa de Europa (2013-2014) y  3 Copa de Alemania (2005-2006, 2007-2008, 2009-2010).

Entró por izquierda al área como si fuera un wing, recortó hacia el medio y con la derecha la colgó del ángulo más lejano del arquero. Esta descripción que podría ser la de un gol de Lionel Messi o Cristiano Ronaldo fue su carta de presentación en un mundial, a los 5’ de haber comenzado el juego inaugural ante Costa Rica en el Olímpico de Berlín. Ese torneo se subió al podio y nunca más bajo. Luego de caer ante Italia en semifinales, logró la medalla de bronce ante Portugal. 4 años después, y tras haber logrado el subcampeonato en la Euro 2008, llegó a Sudáfrica como capitán de la “Mannschaft” luego de que Joachim Löw lo asignara tras la lesión de Michael Ballack. “No veo el motivo para devolver la cinta” expresó. Y no lo hizo, ya que con el apoyo de sus compañeros la lució en su brazo hasta el día de la final ante Argentina en la que levanto el trofeo en el mismísimo Maracaná.

“El mejor lateral no brasileño de la historia” lo catalogó en una ocasión el periodista Juan Pablo Varsky. Pero no solo se pegó a la raya sino que transformo en jugador de toda la cancha. En 2009, con Louis Van Gaal como entrenador, pasó del lateral izquierdo al derecho donde ya que maneja con excelencia ambos perfiles, aplicado a la marca pero incansable para ir hasta el fondo para ser siempre una opción en la cual descargar y hacer el 1-2 en banda. Con la llegada de Pep Guardiola al Bayern Münich pasó a jugar las veces de mediocampista central, mostrando sus dotes para sacar el balón del fondo con criterio e inteligencia para estar siempre bien ubicado.

Lahm junto a su esposa Claudia.
Fuera del campo muestra la misma tranquilidad que dentro. Casado con Claudia Schattenberg fue acosado por la prensa que dudaba de su sexualidad. En su autobiografía explico: “Yo no soy homosexual. No estoy casado con Claudia a mi esposa para guardar las apariencias, ni tengo un novio en Colonia con quien realmente vivo”.  En 2008 fue premiado con Tolerantia-Preis por su aporte en la lucha contra la homofobia dentro del fútbol: “Es una pena que ser gay en el fútbol sea un tema tabú. No tengo nada contra los homosexuales y encuentro que no hay nada rechazable en la homosexualidad pero temo que a alguien le ocurriera lo mismo que al futbolista Justin Fashanu, que después de salir del armario acabó suicidándose” confesó.

Se autodefine como “seguro de sí mismo” y orgulloso. Tal es así que a principio de año le preguntaron en una entrevista para el portal de la FIFA ¿Qué se vería haciendo el 13 de julio? A lo que respondió: “Espero tener partido ese día…”. Sí Philipp, lo sabías, tuviste partido. Tu último partido como internacional alemán.

Martín Olivé


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RETAZOS Y PERCEPCIONES SOBRE BRASIL 2014


El Mundial de fútbol es un producto que demanda cuatro años de elaboración para ser consumido en apenas 31 días. La Copa del Mundo de 2014 ya es pasado, su desarrollo y desenlace ya están en los volúmenes de historia de la FIFA. Alemania se adjudicó su cuarta Copa del Mundo, superando en la prórroga y agónicamente por 1-0 sobre Argentina en la final. Pero ahora es el momento de mirar hacia atrás y recordar lo que fue el mejor Mundial de la historia reciente.

En base a todas las proyecciones y estudios previos al Mundial, y cuáles serían los puntos destacados, voy a desglosar este análisis varios temas.

A pesar del Balón de Oro, este no fue el Mundial de Lionel Messi

Después de haber perdido la final, Leo Messi subió los escalones del Maracana para recibir el premio al mejor jugador en el torneo. Lo hizo con el rostro serio y un aire de distancia sobre lo que estaba viviendo. No era para menos, recibía este premio después de perder el partido más importante de su carrera.

Esta Copa del Mund  era la suya, la de su consagración final. Y alzarse con el trofeo más importante del planeta, era considerado por todos, como su ascensión definitiva a los altares del fútbol. Por lo tanto, muchos estaban desesperados, patrocinantes y prensa primordialmente, para que Messi dominara y disfrutase de un buen torneo. Sus cuatro goles en la fase de grupos, abonaron toda la teoría previa, pero en el resto del torneo, aunque sin defraudar, no logro dar ese salto definitivo. ¿Las razones? Muchas y variadas. Pero esto pertenece a otro análisis.

Alemania finalmente cerró su gran trabajo con el éxito

El equipo de Joachim Löw llegó al torneo después de haber terminado tercero en las dos últimas Copas del Mundo. En un proceso que comenzó con Klinsmann como técnico y Löw su ayudante, Alemania trabajo incansable y seriamente para obtener el triunfo. Esta camada de jugadores es su llamada "generación dorada" y regresaron a casa con la gloria, como toda Alemania esperaba.

En el transcurso del torneo, la Mannschaft manejó la presión de alzarse con el título. Fue de menor a mayor en el torneo y tocó su techo, estético y futbolístico, en el demoledor 7 – 1 sobre Brasil, en semifinales. Este partido será recordado como uno de los mejores momentos en la historia de la Copa del Mundo. Con la victoria final sobre Argentina, confirmó su supremacía y validó un excelente trabajo a largo plazo.

La consagración de James Rodríguez


Esta Copa del Mundo era promovida y anunciada como la de los grandes jugadores. Neymar, Arjen Robben, Thomas Müller, Cristiano Ronaldo y Messi robaban la escena. Pero otro nombre fue el destacado: el colombiano Rodríguez. El joven mediocampista o mediapunta, de buen paso por el fútbol argentino, fue siempre considerado como un jugador de gran presente, pero que debía dar el salto. Pues bien en este torneo Rodríguez confirmó su brillantez. Ganó la Bota de Oro tras marcar seis goles en cinco partidos, pero su impacto fue más allá de su presente goleador. Messi se quedó con el premio oficial, pero Rodríguez, a mi entender fue el mejor jugador de la Copa del Mundo.

Holanda tiene futuro

No era candidato a priori en este torneo. Los más agoreros predecían que el equipo de Louis Van Gaal no pasaría la fase de grupos. Por supuesto, Holanda no tuvo en cuenta estas afirmaciones, y tuvo una buena marcha que lo hizo llegar a semifinales.

Van Gaal le dio a su equipo una arrogancia y una confianza en sí mismo, que se vio reforzada luego de la sorprendente goleada 5 - 1 a la defensora del título, España. Holanda demostró su espíritu en el partido de octavos frente a México, dando vuelta el resultado y ganando 2 – 1. Ya en cuartos le tocó otro difícil rival, Costa Rica y la victoria llegó desde los 12 pasos. Y en la semifinal frente a la Argentina, en un partido muy táctico, sucumbió por la vía de los penales. Los de naranja se quedaron con el tercer escalón del podio al vapulear a Brasil por 3 – 0.

Las figuras rutilantes del equipo fueron Arjen Robben, Wesley Sneijder y Robin van Persie, pero a su alrededor un grupo de jóvenes talentos; Memphis Depay, Paul Verhaegh, Bruno Martins, entre otros; fueron consolidándose y creciendo. Alrededor de ellos ira formándose la próxima generación.

Es hora del recambio en España

Dicen que las casas de apuestas nunca se equivocan. Cuando España se colocó muy abajo en las chances, muchos se sorprendieron, pero al final las probabilidades eran muy acertadas. España fue la mayor decepción en este Mundial, ya que se estrelló en la fase de grupos.

Después de su tremenda derrota ante Holanda en el primer partido, Vicente Del Bosque se negó a hacer cambios masivos y ató su suerte a la vieja guardia, Xavi, Xabi Alonso e Iker Casillas, dejando a jugadores como Koke, Juan Mata y David De Gea en el banco. Es hora que España se abrace a la próxima generación. La mayoría de la actual ya ha cumplido y con creces su tarea, al situar a su país en lo más alto del firmamento futbolístico.

Jürgen Klinsmann y EE.UU. ya miran el 2018

Jürgen Klinsmann
Cuando en diciembre pasado, el sorteo colocó a los EE.UU. en el mismo grupo de Alemania, Ghana y Portugal, los pronósticos no eran buenos y preveían que a los americanos les costaría avanzar a octavos. Pero los dirigidos por Klinsmann superaron sus propias expectativas y no solo clasificaron, sino que realizaron muy buenos partidos. Contra Portugal se intuyó cómo jugaría el equipo norteamericano, tras ir perdiendo por el tempranero gol de Nani, dominaron el encuentro y pudieron dar vuelta el resultado y pecando de ingenuidad los lusos lo empataron en el minuto 95’. El triunfo ante Ghana por 2 – 1 y la derrota por la mínima ante Alemania, le dieron los puntos necesarios para clasificar a octavos.

La ajustada derrota ante Bélgica por 2 – 1, le impidió avanzar a cuartos de final, pero dejó en evidencia el crecimiento futbolístico de EE.UU. Será esta buena actuación el punto de partida de Jürgen Klinsmann, quién estará al frente del seleccionado hasta el 2018 y en donde seguramente se verá el gran trabajo que el alemán está desarrollando también con los juveniles.

Éste Brasil no pudo con la presión

La vista de los jugadores brasileños, muy emocionados cada vez que cantaban su himno, antes de los encuentros, señalaba sin dudas la presión que sentían sobre sus hombros. Estas imágenes serán sin dudas de las que perduraran de esta Copa del Mundo. Un scratch que depositaba sus esperanzas en Neymar, un pibe de 22 años, que encima se lesionó.

La victoria por penales sobre Chile demostró lo frágil que Brasil era, especialmente desde lo emocional, y con el tiempo tuvo su efecto. Aunque tuvo un pequeño repunte en cuartos frente a Colombia. La canarinha, ya sin su líder espiritual Neymar, en cancha, sufrió su peor derrota en Mundiales contra Alemania.  Una goleada por 7 – 0 que pudo ser mucho peor, de no mediar la piedad germana. Al final, la presión los destruyó.

El ocaso de los técnicos italianos en los mundiales

Hubo una vez un tiempo en que los dirigentes de las federaciones nacionales, procuraban un técnico italiano. Al contratar a estos entrenadores, suponían contar con un plus ya que algunos de los entrenadores más exitosos en el fútbol han sido italianos.

A nivel de clubes, el país de Calcio sigue aportando entrenadores de gran éxito, con Carlo Ancelotti a la cabeza. Carlo entrenador del Real Madrid, obtuvo la última Liga de Campeones de Europa. Pero en la Copa Mundial, de los tres entrenadores italianos - de Rusia, Fabio Capello, de Italia Cesare Prandelli y de Japón, Alberto Zaccheroni - fracasaron en la fase de grupos. Es tiempo de que los entrenadores italianos adecuen sus métodos, para volver a dirigir con éxito a las selecciones nacionales que los requieran.

Francia una fuerza a tener en cuenta en el Campeonato Europeo 2016

Este no fue un equipo lleno de estrellas, a los que nos tenían acostumbrados los galos. No hubo Thierry Henry, Patrick Viera o Zinedine Zidane. En su lugar, Didier Deschamps trajo a Brasil un plantel joven, pero con talento. Con Franck Ribéry lesionado, quedó Karim Benzema como la única superestrella de Les Bleus. Antoine Griezmann, Paul Pogba y Raphael Varane entraron a cubrir el espacio vacío, llevando a Francia a cuartos de final, donde cayeron ante Alemania por la mínima.

Francia será la sede del Campeonato de Europa 2016. La última vez que el país fue sede de un torneo importante - la Copa del Mundo de 1998 - lo ganó. Quizás la historia vuelva a repetirse.

El buen trabajo de los técnicos argentinos
Sampaoli, Sabella y Pekerman
Tres fueron los compatriotas que dirigieron en Brasil 2014. José Pekerman al frente de Colombia desde principios de 2012, ha realizado un trabajo estupendo, llevando a la selección cafetera a disputar un mundial después de 16 años. Ganó la fase de grupos invicto y recién cayó en cuartos de final, ante el local Brasil por 2 – 1, en lo que fue su partido más flojo. Recibidos como verdaderos triunfadores en Colombia, fue el merecido triunfo para un técnico serio y trabajador. Jorge Sampaoli comenzó su proceso a finales de 2012 como técnico de Chile. Tras su exitoso paso por Universidad de Chile, asumió con el desafío principal de lograr la clasificación al Mundial de Brasil 2014. No solo lo logró sino que tuvo una destacada actuación en el mismo, cayendo por penales ante Brasil en octavos de final, en un partido que por merecimientos debió ganar. Y por último Alejandro Sabella, técnico cuestionado y resistido, pese a clasificar holgadamente a la Argentina en las eliminatorias. Ya en Brasil consiguió llevar a la albiceleste a disputar la final del mundial, luego de 24 años. Demostrando la importancia de su trabajo y acallando las críticas.

Antes del torneo, la estadística indicaba que ningún equipo europeo había ganado la Copa del Mundo en suelo sudamericano, finalmente un equipo europeo pudo levantar el trofeo, pero esta fue la Copa del Mundo de América del Sur. Neymar y Messi se destacaron en la fase de grupos, pero no fueron sólo Brasil y Argentina quienes animaron el torneo. Chile y Colombia fueron dos equipos emocionantes y apasionantes, destacándose en la Copa del Mundo, con figuras excluyentes como Alexis Sánchez y James Rodríguez. Brasil 2014 ya es recuerdo, ahora comenzó el tiempo de Rusia 2018.


Luis Burgos
@chichongo
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