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AMÉRICA DEL PINCHA


El trajín de las efemérides nos remite hasta hace 5 años, cuando Estudiantes de la Plata conquistaba su cuarta Copa Libertadores en el Mineirao ante Cruzeiro. El león, liderado por Alejandro Sabella y con Juan Sebastián Verón, Mauro Boselli, Leandro Desábato y compañía, supo reponerse a un comienzo difícil tras la salida de Leonardo Astrada y con la llegada de Pachorra se consolidó un equipo eficaz y firme en todas sus líneas que como recompensa obtuvo su cuarto lauro de esta índole. 


El debut del por entonces equipo dirigido por Leo Astrada se produjo el 29 de enero de 2009 en Lima, donde el Pincha cayó por 2 a 1 ante Sporting Cristal. Cinco días mas tarde, en la revancha, los platenses vencieron 1-0 con gol de Ramón Lentini y por regla de gol de visitante accedieron a fase de grupos. Con lo justo, pero Estudiantes estaba adentro. La fase de grupos no comenzaría de la mejor manera, pues Cruzeiro se hacía fuerte en Brasil y lo vencía por 3-0 (Fernandinho de penal y Kléber, en dos ocasiones). Había que reponerse rápido del traspié en tierras brasileñas, por eso, Universitario de Perú en el Único de La Plata se presentaba como una opción inmejorable para volver a la senda del triunfo y así fue, 1-0 al conjunto incaico con gol de Juan Manuel Salgueiro tras una carambola. Sin embargo, un comienzo magro en el Torneo Clausura 2009 sumada a la tercera derrota copera frente a Deportivo Quito en Ecuador enrarecieron el clima más de la cuenta y Astrada optaría por la inesperada decisión de dejar el cargo. Luego de que la ''danza de nombres'' expresara nombres propios como los de Fernando Gamboa, Américo Rubén Gallego o Nery Pumpido, el encargado de tomar la posta del elenco rojiblanco sería Alejandro Sabella, ex jugador de la institución y con experiencia como ayudante de Daniel Passarella.
El hombre, que habitaba por entonces en el barrio de Tolosa recibió el llamado de “su” Estudiantes y no dudo en aceptar el desafío y de encarar una nueva etapa en su carrera profesional. 

En un comienzo firme, los dirigidos por Pachorra aprovecharon la doble jornada con localía y batieron a Deportivo Quito y Cruzeiro por 4-0. Días mas tarde, el León selló su clasificación como segundo de la zona en la altura de Lima en un tibio 0-0 ante Universitario, sin embargo, los de la ciudad de las diagonales miraban con buenos ojos los Octavos de Final.  Con la llegada de Sabella. La nave se había enderezado para ellos.

OCTAVOS DE FINAL - ESTUDIANTES vs. LIBERTAD DE PARAGUAY
En el partido de Ida disputado en el Único de La Plata, el Pincha entró despierto y desde los 30' segundos ganaba 1 a 0 gracias a un gol de Gastón Fernández. En el complemento, Boselli aumentó la diferencia por medio de un doblete producto de un penal inexistente y un centro de Verón. Durante la revancha jugada en Asunción, el trámite fue discreto y ajustado al juego de los visitantes, que lograron así la clasificación a Cuartos.
Con un gol tempranero y fruto de Boselli y Verón encendidísimos,  Estudiantes
sacó la chapa, eliminó al elenco guaraní y comenzó a ilusionarse.
CUARTOS DE FINAL - ESTUDIANTES vs. DEFENSOR SPORTING DE URUGUAY
Los dirigidos por Sabella comenzarían a mostrar sus pergaminos de candidato en esta serie. 1-0 en La Plata con gol de Leandro Benítez y primer triunfo como visitante en esta edición tras el 1-0 en Montevideo con gol de Leandro Desábato gracias a un certero golpe de cabeza. En la revancha, una multitud acompañó al equipo hasta tierras uruguayas y el elenco platense no defraudó para nada. Venció en ambos cotejos mostrando una solidez propia de un candidato. Las semifinales estaban a la vuelta de la esquina.
Gritalo, Chavo. El zaguero marcó un gol que comenzaba a abrir las
puertas del cielo. 
SEMIFINALES - ESTUDIANTES vs. NACIONAL DE URUGUAY
La Gloria era perseguida por sólo 4 equipos y el poderoso Nacional de Uruguay era el rival en esta instancia. Con un partido fantástico del mediocampo, el León hizo los deberes de local y venció por 1-0 en condición de local por intermedio de un solitario cabezazo de Diego Galván. El primer paso estaba dado y había que volver al Centenario, en Montevideo. Allí, tras un primer tiempo parejo, Mauro Boselli capitalizó un error en la salida del tricolor y estampó el primero. Sin embargo, el '9' del equipo Bolso, Alexander Medina, igualaba las acciones tras una media vuelta. Pero el rojiblanco estaba despierto, y en tiempo adicionado nuevamente Boselli liquidaba la serie con una definición de derecha. El Pincha estaba en la final después de casi 3 décadas basándose en el orden táctico y el sacrificio de sus hombres.
Con firmeza y algo de oportunismo, al Pincha le alcanzó para batir a Nacional
 en el mítico estadio Centenario.

FINAL - ESTUDIANTES vs. CRUZEIRO DE BRASIL
Llegó la hora. O afuera o dentro. Cruzeiro, mismo rival que lo humilló en el debut copero, era su contrincante en la instancia decisiva. Ante un Estadio Único repleto de hinchas pincharratas, la primer final terminó igualada en cero. Los dirigidos por Pachorra tuvieron las mejores chances pero no pudieron romper el cerrojo de la escuadra Raposa. La ida había terminado y Estudiantes no había podido sacar la diferencia. La revancha sería en el mítico Mineirao y ante una multitud de fervorosos hinchas. Sin embargo, el León sacaría a relucir su tan conocida ''mística copera'' y, tras comenzar perdiendo con gol de Henrique, se repuso a las adversidades y lo dio vuelta por intermedio de la Gata Fernández y el goleador de la Copa, Mauro Boselli. El árbitro Carlos Chandía pitó el cierre y la cosa se terminó. Estudiantes de La Plata volvía a conquistar la cima de América de la mano de Alejandro Sabella y su gran plantel. Las lágrimas de Verón, la algarabía de los colaboradores y el júbilo de toda una hinchada aclamaban al elenco plantense en una de sus hazañas más importantes. El camino había sido duro, pero con solidez defensiva, un mediocampo bien trabajado y la eficacia de su principal goleador, estos muchachos sorprendieron a todo un continente.
Sentilo, campeón. Verón y Enzo Pérez se trenzan en un abrazo de desahogo.
Estudiantes volvía a conquistar América casi 40 años después.

ASÍ JUGÓ EL CAMPEÓN
 Aquella noche en suelo brasileño, Estudiantes dio una lección de como jugar en Brasil. A continuación el análisis táctico en base a puntos claves de aquel partido de vuelta en el Mineirao.
Así se pararon los equipos. Mismos esquemas pero con distintos modos de juego.
Cruzeiro, como buen equipo brasileño, apostó a la verticalidad y la explosión en tres cuartos.
Estudiantes, lejos de replegarse completamente, cerró espacios y se defendió con la redonda.
Defensa con pelota: En una cancha grande y ante un rival siempre vertical, el Pincha hizo correr la bola por todo el rectángulo frenando así el ritmo al rival y haciendo circular el balón. Enzo Pérez, Verón, Benítez y compañía fueron los actores principales de un mecanismo eficiente para atenuar al rival.

Orden defensivo: Además de mover el balón, Estudiantes también se encargó de cerrarle los espacios al rival, de achicarle la cancha. Recién después del gol de Henrique el equipo Zero encontró los resquicios necesarios, aunque no pudo capitalizar por falta de precisión. Sin embargo, tras la remontada el León volvió a armarse.

Pelotas paradas: El 2-1 de Boselli fue la clara muestra del trabajo de pelotas paradas que durante la Copa fueron una constante. Los centros y pelotas largas de Verón y Benítez fueron cruciales para sacar ventajas en momentos importantes de cada partido -como en Montevideo ante Defensor- y establecer las diferencias. Dicho proceso fue alentado y mejorado con la llegada de Pachorra al equipo.


Meses después, la misma base de este equipo le peleó palmo a palmo al poderoso Barcelona de Josep Guardiola en el Mundial de Clubes disputado en Abu Dhabi. Dicho partido fue, según catalanes y hasta el mismo Pep, el partido más difícil que se le presentó al elenco blaugrana. Boselli había abierto la cuenta de cabeza y el Pincha, firme y sólido, le cerraba todos los caminos, sin embargo, Pedro igualó el partido a dos del final y Messi -quien definió con el pecho- estampó el 2-1 que decretó el título mundial para los culés. Posteriormente, se dio a conocer un video donde Sabella explica el planteo de dicho cotejo. Sin dudas, este equipo de Estudiantes se posicionó como uno de los mejores de la década y de los últimos 25 años. Pachorra y su cuerpo técnico concluyeron una gran labor un año después, consiguiendo el Torneo Apertura 2010.

@FacuRivera_




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UN LOCO SUELTO EN MARSELLA


Olympique es uno de los grandes de la Ligue 1 francesa, pero en los últimos años ha venido declinando su protagonismo y en la última temporada, finalizó sexto, quedó fuera de las competencias europeas y exhibió problemas de disciplina en los vestuarios. Así mismo los “Ultras” (barra brava) comenzaron a reprobar las actuaciones de sus jugadores y directivos. Las autoridades del OM decidieron que era tiempo de un cambio drástico, y seducidos por el impresionante currículum de Marcelo Bielsa, decidieron que el rosarino tome las riendas.

El 24 de junio pasado se produjo el desembarco del “Loco” Bielsa y su cuerpo técnico en el Olympique de Marsella y no pasó desapercibido. "Atención peligro. Un cuerpo extraño, o incluso varios, entraron en el sacrosanto centro de entrenamiento Robert Louis-Dreyfus" tituló uno de los periódicos de la ciudad.

Es que el “Loco” ni bien pisó la ciudad deportiva del OM, más parecida a un “Spa” que a un centro de entrenamiento, no paró de ordenar reformas y cambios de hábitos. Así la antigua oficina del técnico se transformó en una confortable sala para ver videos y hacer charlas técnicas. Se ampliaron las medidas de los campos de juego. Se recortó la posibilidad de la prensa de acceder a los entrenamientos a solo 15 minutos diarios. Se implementó la concentración para los jugadores, y el rigor físico en las prácticas aumentó considerablemente. 

Marcelo Bielsa es un tipo especial y lo traslada al día a día. A los entrenamientos. Esto pudieron comprobar los franceses desde el primer momento. Aún sin firmar su vínculo con el club, Marcelo ya exhibía un conocimiento avanzado de los que luego serían sus jugadores. Apasionado por los videos como es, ya había invertido unas cuantas horas en verlos. Ya contratado, y en las primeras prácticas realizadas, sorprendió a todos. Fue cuando hicieron su ingreso a la ciudad deportiva, los “alemanes”. Se trata de los muñecos inflables fabricados en Alemania que también utilizó en su paso por el Athletic de Bilbao, así como en la Selección Chilena. Los jugadores bromearon con los nuevos juguetes, pero luego en la práctica pudieron apreciar la efectividad de los “jugadores” plásticos, que el “Loco” utiliza para determinadas tácticas de juego. Cuando Bielsa llegó al conjunto francés, la prensa local destacó que lideraría una revolución en la Ligue 1. Sin lugar a dudas, será así, ya que el objetivo es competir codo a codo con el París Saint- Germain y el Mónaco.


La mano de Bielsa

La semana pasada llegó la hora del debut, en un partido de pretemporada, nada menos que enfrentando al Bayern Leverkusen. Y no pudo ser mejor. El Olympique de Marsella ganó por 4-1 ante los alemanes. El encuentro se disputó en Austria y ya se pudo ver la impronta del técnico argentino. Fiel a su estilo, Marcelo saltó a la cancha con su tradicional 4-3-3, el cual después modificó a un 5-1-3-1. Bielsa buscó fórmulas y al menos en este partido ambas le dieron resultado en la cancha.

Un comienzo que ilusiona a toda Marsella. Pero aún es demasiado pronto para apresurar pronósticos. Varios de los jugadores que llevaron al OM al título hace cuatro años, de la mano de Didier Deschamps, dejan el club; otros regresan de préstamos y la economía del club no permite hacer grandes incorporaciones. Ahora más allá de los nombres, los jugadores deberán asimilar el estilo de Bielsa, amoldarse a su estilo táctico y riguroso y brindarse al máximo, que es lo que siempre exige el técnico ¿Podrán hacerlo?

Luis Burgos
@chichongo
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EL CREADOR QUE TIENE ALMA DE DELANTERO


Frank Lampard ha sido uno de los mejores futbolistas ingleses de los últimos años. Sobre el final de su carrera representó por última vez a Inglaterra durante el Mundial de Brasil, malogrado por otra temprana eliminación. A nivel clubes su palmarés es brillante, conquistando todo con el Chelsea desde su llegada en 2001. El New York City FC de la MLS estadounidense será testigo de su exquisito fútbol. 

Podemos enumerar muchas condiciones positivas de “super frank”, tal como lo conocen en Stamford Bridge, el que ha sido su lugar en el mundo sin dudas. Así como también  donde se dio a conocer por su fútbol, a saber: desde su talento para rematar al arco, su visión ofensiva para colocar pelotas de gol, su liderazgo, la presencia que marca en la mitad de la cancha, y el ida y vuelta que lo caracteriza. Pero hay una condición que lo hace único y es, sin dudas, la capacidad innata que posee para llegar al gol, lo que le permitió convertirse en el máximo goleador del equipo londinense con 211 tantos. Una cifra que un sinfín de delanteros no llegan a convertir en toda una carrera. Una bestia del gol.

Lampard es un volante con alma de goleador, que también puede resolver bien dentro del área, sin confundirse y sin nublarse. Tiene el gol en su cabeza como una idea fija, y si no consigue filtrarse dentro de los últimos 18 metros, simplifica toda la cuestión colgándola de alguno de los ángulos. A continuación repasaremos su carrera deportiva.


INICIOS DIFÍCILES EN WEST HAM

Los primeros pasos en West Ham, club donde jugó hasta 2001
Sus primeros pasos no fueron simples. West Ham fue el club donde nació su amor por el fútbol, allí se formó y fue promovido al primer equipo en 1995. En el medio, tuvo un fugaz paso por el Swansea City galés (que hoy milita en la EPL) de la segunda división donde jugó 9 partidos y convirtió 1 gol. De nuevo en los hammers, las cosas no fueron muy fáciles para él, ya que su tío Harry Redknapp era el entrenador del equipo, asistido nada más y nada menos que por el padre de Frankie, ex jugador y gloria del equipo. 

Esta situación provocó que la afición no lo quisiera en el equipo, ya que pensaban que ocupaba un lugar en el primer equipo más por parentesco familiar que por condiciones futbolísticas. Al inicio de la temporada 1996, una fractura le permitió jugar sólo 13 partidos. Al año siguiente retornó y marcó su primer gol para el equipo del martillo, ante el Barnsley. Pese a que era muy joven, logró de a poco afianzarse en el equipo y se convirtió en una pieza clave junto a Joe Cole y al controvertido Paolo Di Canio.

El equipo jugaba bien y lo demostró con la 5° ubicación conseguida al finalizar la temporada. En 1999 sumó a su primera copa internacional, al adjudicarse la ya desaparecida Copa Intertoto, competición del tercer orden en Europa.

En 2001 se hizo necesario un cambio de aire para él, y tras los alejamientos de Redknapp y su padre, Frank fue vendido al Chelsea en 2001 por 11 millones de libras.


LAMPARD Y CHELSEA, UNA HISTORIA DE AMOR

Aquí se produjo el salto de calidad que necesitaba, acompañado por un club que no paró de crecer. Los blues contaban en ese momento con la dirección técnica del italiano Claudio Ranieri, con quien pese a realizar buenas campañas, le tocó vivir a la sombra del brillante Arsenal que conducía brillantemente Henry.

Mourinho y Lampard, una dupla ganadora
En 2004 con la llegada de José Mourinho, que sería el entrenador que más influencia tuvo en la carrera del inglés, y con el gigante  aporte monetario del magnate ruso Roman Abramovich, el Chelsea se ubicó en el postergado primer lugar, conquistando el título de liga luego de 50 años sin conseguirlo. Lampard, quien indudablemente tuvo mucho que ver en el crecimiento del equipo, se dio el gusto de marcar los dos goles del triunfo ante Bolton, en el día de la consagración. Además Chelsea se alzó con el título de la Copa de la Liga ante Liverpool, obteniendo su primer doblete en el club. Sin embargo fue eliminado por los mismos reds en las semifinales de la UEFA Champions League.

Un año más tarde se repitió el título de liga con un Lampard otra vez decisivo. Vivía un gran momento y fue elegido como segundo mejor jugador del mundo, por detrás de Ronaldinho. Su nombre sonaba fuerte en Barcelona y Real Madrid pero él prefirió quedarse en la comodidad de Londres, demostrando el fuerte lazo que ya los unía.

En la campaña 2006/2007 las lesiones fueron una moneda común, por lo que su fútbol pudo aparecer en cuenta gotas. De 38 partidos de liga, sólo disputó 24 encuentros, la menor cantidad para él desde la temporada 1996/97. Pese a esto llegó a los 100 tantos con la camiseta azul, en un partido jugado ante el Huddersfield Town por la FA Cup, finalmente ganada ese año. A esta altura su nombre ya estaba marcado a fuego en la historia de los blues.

Sin embargo no todas fueron buenas. En lo personal sufrió una gran pérdida, cuando su madre Pat falleció el 24 de Abril de 2008. Seis días después, y con un brazalete de luto, le dio al Chelsea el pase a la final de la UCL con un decisivo gol de penal ante Liverpool. Además marcó en la definición ante Manchester United, después perdida desde el azar y la lotería de los penales. En el transcurso de la campaña se dio el gusto, por primera vez en su carrera, de anotar cuatro goles en un mismo partido. Fue ante el Derby County, cuando los blues se impusieron por un contundente 6 a 1.

La dedicatoria para su madre Pat, luego de marcar ante Liverpool
Lampard renovó en 2008 por cinco temporadas más, después de sonar fuertemente en Inter de Milán. Con Luiz Felipe Scolari en el banco blue, mostró su faceta de creador de juego, adelantándose en el campo y demostrando su visión y claridad en la ofensiva. Empero el ciclo duró poco ya que, tras un par de caídas en fila, la comisión directiva despidió al DT campeón del mundo con Brasil en 2002. Guus Hiddink tomó la posta, para plasmar un fútbol pragmático que a poco estuvo de ubicar a los de Londres en otra final de Liga de Campeones, pero el recordado bombazo de Iniesta en Stamford Bridge se lo impidió.

Antes de la eliminación a manos del Barcelona, y en la instancia de cuartos de final, Frank se dio el gusto de jugar un gran partido de vuelta ante el Liverpool, marcando los dos goles decisivos y que cerraron la llave. Como consuelo, al final de la campaña Chelsea se consagró como campeón de FA Cup al derrotar a Portsmouth gracias a su decisivo gol.

Ya con Carlo Ancelotti en el banco de suplentes, y junto al gran aporte de Didier Drogba en la ofensiva, arrasaron con todas las defensas rivales en la siguiente campaña. Frank alcanzó en la misma su máximo registro goleador en un año con 27 tantos. Un ejemplo de la contundencia en el arco rival fueron las goleadas por 7-0 ante Stoke City y por 8-0 ante Wigan, el día de la consagración. Así el equipo y su mítico número 8 se alzaron con otra Liga Premier, la tercera que se conseguía después de esos años largos de sequía.

Sin embargo, las lesiones volvieron a atormentarlo y no pudo decir presente en muchos partidos de la campaña 2010/11, en la cual el equipo, pese a resentirse en su juego, consiguió el segundo puesto en la EPL.

En 2012 se alzó con la Champions League
El objetivo para Lampard seguía siendo la esquiva Champions League, esa en la que acumulaba una final perdida y dos semifinales consecutivas. El equipo no jugaba bien y parecía que la campaña europea sería un fracaso absoluto, por lo que mayúscula fue la sorpresa cuando se impusieron, y contra todo pronóstico, ante el Bayern Munich en su casa y por penales, para quedarse de una vez por todas con la esquiva orejona. Lampard convirtió en la tanda desde los doce pasos. Y como premio otra vez la FA Cup se marchó hacia el paquete barrio de la capital, fue la cuarta y última de Super Frank con el equipo.

Con 16 tantos se erigió en el máximo anotar del equipo en todas las competiciones. Además se convirtió en el único jugador en anotar 10 o más goles en 10 temporadas consecutivas en la Liga Premier.

Todo era redondo pero faltaba un lauro a nivel europeo para Lampard: la UEFA Europa League. Torneo al que el Chelsea ingresó en 2013, después de quedar eliminado en la zona de grupos de la UCL, y que ganó tras vencer en Ámsterdam al Benfica por 2-1. Quien fue su capitán aquella noche, estuvo a punto de marcar con un remate que dio en el travesaño. Sin embargo vio frustradas sus chances de conquistar el Mundial de Clubes, en el mes de diciembre, al caer derrotado por el Corinthians 1 a 0.

Fue el último título que pudo saborear en el club. Una vez finalizada la temporada 2014, los rumores sobre su salida crecieron y fue el mismo jugador quien lo confirmó, al anunciar su salida con una carta de agradecimiento al club y a los fans. Según los medios ingleses, la ida de Lampard se dio por la rebaja sustancial de su salario, el cual ya había sido modificado previamente. Así la directiva del club aplicó su estricta política para aquellos futbolistas mayores a 30 años, esto es: ofrecer sólo un año de extensión de contrato con la ya mencionada reducción de haberes. Sin embargo, enfrente no había un nombre más, quien se sometía a esto era alguien que arribó al club en un momento de transición, cuando la institución era poco menos que anónima para el fútbol mundial, y que en buena base a su esfuerzo, logró posicionarlo como uno de los mayores equipos de Europa. Erigiéndose él, y sin dudas, como el mayor ídolo en más de cien años de vida.

El 24 de julio del 2014 se develó el misterio sobre su futuro. Ese día fue presentado como nuevo jugador de la franquicia New York City, equipo de la MLS norteamericana, que había acordado previamente el desembarco de David Villa. Dicho equipo debutará en el fútbol americano en 2015.


SU DEUDA: LOS TRES LEONES

El primer gran torneo con su país: la Eurocopa 2004 en Portugal
El mayor déficit de Lampard se dio en la selección nacional de su país. En la cual el inglés debutó en 1999 pero no fue tenido en cuenta durante la conducción del sueco Sven Goran Eriksson. Recién en 2004 se pudo afianzar en los tres leones, disputando una buena Eurocopa, en la que marcó dos goles, quedando eliminado en cuartos ante el local Portugal.

En 2006 le llegó la oportunidad de disputar su primera Copa del Mundo. El equipo presentaba un buen plantel, con experiencia y juventud, y era una de las candidatas a llegar a las instancias finales del torneo. Pero el juego no apareció y otra vez Portugal fue verdugo. Ricardo, el arquero luso, se lució en la ronda de penales que definió el juego de Cuartos de Final al tapar cuatro penales, incluido el de Lampard.

La Euro de 2008 asomaba en el horizonte pero el equipo decepciono aún más y no pudo ni siquiera clasificarse. La selección inglesa necesitaba ganar en el último partido de la fase previa. Pero fue derrotado 3-2 por Croacia y de local, pese a levantar un 0-2 inicial y con Frank anotando el gol del empate.

En 2011 se afianzó como capitán inglés, alternando con Gerrard
Se exigía un recambio en la mayor pero Lampard se mantuvo dentro del equipo inicial, pese a que las críticas llovían hacia todos por parte de la prensa. Cuatro años más tarde, Sudáfrica, lo vería disputar su segundo mundial. Y tras una zona de grupos donde Inglaterra apenas consiguió pasar con susto, se cruzó con Alemania. Los teutones los eliminaron al vencerlos por 4-1, quedando para el recuerdo un legítimo gol inglés no convalidado por el árbitro Larrionda. Con el juego 2-1 abajo, Lampard remató al arco, le pelota superó por encima al arquero Neuer, y tras dar en el travesaño, ingresó en su totalidad por una distancia muy considerable. A la postre, una situación que posibilitó el ingreso de la tecnología a FIFA, organismo que hizo uso de la misma en el reciente Mundial de Brasil. 


La fría estadística marcó que Lampard alcanzó, durante el torneo, el número de 37 remates al arco sin poder concretar un tanto siquiera, la mayor cantidad para un jugador inglés desde el Mundial de 1966. 

La despedida de Brasil 2014, en el que fue su último Mundial
Una racha que no pudo quebrar en el reciente Brasil 2014, ya que se disputó solamente el encuentro ante Costa Rica, válido por el tercer cotejo de la fase de grupos y que terminó igualado en cero. Fue la despedida de Inglaterra del certamen, en el que además cayó en forma ajustada ante Italia y Uruguay por 2-1 en ambas ocasiones.

Ese partido ante los “ticos”, máxima revelación del torneo, decretó con seguridad su adiós de los “tres leones”, seleccionado en el que anotó 29 goles en 106 partidos internacionales, haciéndose acreedor en 2013 de la clásica gorra dorada del selecto “club de los cien”.


GENIO DENTRO Y FUERA DE LA CANCHA

La historia cuenta que un día el médico del Chelsea arribó al entrenamiento matutino y sorprendió a los jugadores al anunciarles que les iba a realizar un test de inteligencia. Al llegar el turno de Lampard, el profesional comprobó que su IQ era de 160 puntos. Lo que lo ubicó al nivel de personalidades tales como Albert Einstein.

No sólo sabe demostrar inteligencia en el terreno de juego
Para tener una referencia, sólo el 2% de toda la población mundial logra superar la marca de 110. Quizá tenga algo que ver la educación de elite que recibió Frankie, quien curso estudios en el prestigioso colegio Brentwood en Essex, al cual asisten los hijos de aquellos distinguidos por la corona con el título de Sir. Por lo que la presencia del hijo de un futbolista molestaba a las demás clásicas familias.

Se dice que domina en especial el latín, idioma en el cual lee frecuentemente en las concentraciones.


ALGUNAS OPINIONES SOBRE ÉL

"Es un jugador excepcional. Una pieza clave para su equipo. Cada vez que juega, viaja de área a área sin problema y es muy difícil que se pierda un partido. Si uno observa los jugadores que convierten desde el centro del campo, se da cuenta de su nivel. Promedia 20 goles por año. No hay dudas, Frank Lampard es un futbolista excepcional para cualquier equipo". (Sir Alex Ferguson)

"Lampard es el mejor profesional con el que he trabajado nunca". (José Mourinho)

“Es uno de los mejores jugadores que vi en mi carrera como director técnico. Si tuviera que votar por el premio FIFA al mejor jugador del mundo, elegiría a Frank Lampard”. (Luiz Felipe Scolari)

"Admiro cómo juega y cómo se comporta en el campo". (Lionel Messi)


TÍTULOS COMO JUGADOR

-FA Cup: 4 (2006/07, 2009/10, 2011/12)
-Premier League: 3 (2004/05, 2005/06, 2009/10)
-Copa de la Liga Inglesa: 2 (2005, 2007)
-Community Shield: 2 (2005, 2009)
-Champions League: 1 (2011/12)
-Europa League: 1 (2012/13)
-Copa Intertoto: 1 (1999)


DISTINCIONES INDIVIDUALES

-Balón de Plata de la FIFA (2005)
-Mejor jugador de Inglaterra (2004, 2005)
-Jugador de la década en la Premier League (2009)
-Incluido en el equipo del año de la FIFA (2005)
-Seis nominaciones al Balón de Oro
-Máximo goleador del Chelsea


VIDEOS

 Su exitoso ciclo en Chelsea a través de jugadas, asistencias y goles 


 Los 100 primeros goles en los blues 



 El gol que lo convirtió en el máximo anotador del Chelsea 


 Lo mejor de su paso por los "tres leones" 




Maximiliano Santini
@santinimaxi
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PORQUÉ BANCO A SABELLA



En el año 93 la selección ganó la última Copa América, el último torneo importante. Yo tenía 12 años y vi el partido en la casa de mi abuelo con mis tíos, como siempre. Mi abuela estaba dando vueltas por ahí haciendo sus cosas mientras los hombres miraban el partido. A ella no le importaba un carajo el fútbol pero sabía cada vez que jugaba Lanus porque nos íbamos a la cancha o cuando jugaba la selección porque nos juntábamos en el comedor a verlo. En fin, vuelvo: decía que estábamos todos ahí alrededor de la mesa con la vista clavada en un Hitachi de 32 pulgadas, año 93. La historia es conocida: el cholo Simeone saca rápido el lateral, Bati gira y fusila a Campos. Golazo y 2-1 a México, 14ta copa América para Argentina, un número que aún hoy sigue siendo infernal, casi pornográfico.

En esa época Argentina era un equipo jodido y respetado. En Sudamérica no había una selección que le toque el culo: Brasil nos tenía miedo (lo del 90 estaba muy fresco), Uruguay estaba con una generación en retirada y los demás no existía ninguno. Solo Colombia asomaba con una camada de jugadorazos que se consolidó el día del famoso 5 a 0 en El Monumental y que después desbarrancó como un amor de verano en USA 94 con un papelón que los devolvió en primera ronda. Formábamos parte de la elite del fútbol junto con los alemanes, Brasil, Italia y pará de contar. Jugar contra Argentina para cualquiera era un clavo: te ganaba. Bien, mal, regular, te ganaba. Y sino ibas a tener que pelarte el lomo para ganarle. El país se paraba cada vez que jugaba la selección, no era joda. Era un orgullo.

Pero algo pasó, hubo un quiebre. Como el ingrediente secreto de una comida algo se perdió, una esencia, un sentido de pertenencia se fue arrastrado por el viento. Y para mi ese momento nace en la enfermera que le cortó las piernas al Diego. 





Estados Unidos fue (para mí) el comienzo de una etapa oscura para la Selección Argentina de fútbol. El último mundial de una generación de tipos a los cuales tenías que matar para ganarle se fue de la mano de esa gorda nefasta que se llevó al Diego para hacerle una cama con la firma de Havelange. No hubo retorno. Tanto es así que salvo alguna medalla defendida en los juegos olímpicos, hasta el mundial de Brasil el hito más sobresaliente de una selección fueron los guantes de Roa para eliminar a Inglaterra. Nada más. Poco, muy poco para una camiseta que pesa una tonelada, que está entre las más grandes del mundo y que está obligada siempre a ganar. Con mas fútbol, con menos fútbol, con 4 o 3 en el fondo, con un enganche clásico o con dos volantes mixtos, con uno por afuera y uno por adentro o con tres ligeritos sin posiciones fijas Argentina, la selección de fútbol por historia y peso de camiseta tiene que salir a ganar siempre. No hay vuelta de tuerca, no hay forma de dibujarla, le guste a quien le guste. Nos pusimos a discutir si estaba bien o mal que Passarella mande a cortar el pelo a los jugadores, si Bielsa era la revolución del fútbol, si Cruz por Riquelme, si el chamuyo alemán, si Tevez o Messi, si…. En el medio Brasil dejó atrás el gol del Cani y ganó 2 copas del mundo y 3 Copas Américas, Uruguay renació de las cenizas, terminó 4 en Sudáfrica y se nos llevó la copa organizada en casa, Alemania empezó a darse cuenta que el fútbol había cambiado y mientras una generación fantástica de españoles ganaba todo e incluso por primera vez una copa del mundo, iban gestando una camada nueva de maquinitas. Italia se sacudió el polvo y ganó la 3er estrella en el 2006 y hasta Francia, comandada por un Zidane que superó las buenas (pero frescas) aspiraciones de Platini, fue campeón.

Nosotros en cambio fuimos acumulando decepciones: Passarella todavía surfeaba en su soberbia cuando Bergkamp bajaba un pelotazo de 60 metros y nos mandaba a casa mientras Ayala pedía un cortado en el área. La revolución bielsista se fue en primera ronda con ese zapatazo de Svensson, la dignidad de Pekerman se sostuvo hasta el machete de Lehmann y la simpatía del Diego y el “ahora sí, mística” armó las valijas con una goleada lapidaria.

Pasamos de ilusionarnos por prepotencia histórica bien ganada a ver hasta donde llegábamos. A relegarnos a una selección que ya no estaba entre las mejores, que había bajado un escalón y que los rivales respetaban solo frente al micrófono para quedar bien con la prensa. Para peor, el fútbol se empezó a emparejar y el “cualquiera hoy en día te hace partido” a nosotros se nos hizo carne en serio, fue literal. Hasta Holanda, que nunca ganó nada, era considerada una potencia. Subieron Francia y España ( España!) y nosotros vimos a una generación de jugadores más preocupados por el discurso y tener amigos en los medios que por romperse el culo en la selección. Hasta nos tuvimos que bancar que algunos canten “se va a la puta que lo parió”, que te quitaba prestigio, que “no comulgo con las ideas del entrenador” por TV y porque la madre le había dicho que le hacía mal. Increíble, la camiseta que todos quisieran tener ya no valía nada. Las nuevas camadas de pibes empezaron a gasta guita en remeras del Manchester United, el Real Madrid y sobre todo el Barcelona tiki-tiki. La ola de comentaristas líricos y DT vendehumo con Angel Cappa como referente armaron un discurso filosófico, le dijeron al público futbolero que este deporte era un arte y que la selección una mala bailarina de cabarute, que miremos el de afuera que era mejor y venía por cable los sábados a la mañana, que lo otro no valía la pena.


Así, en silencio y casi sin que nadie se enterase Alejandro Sabella llegó a dirigir a la selección. Los líricos charladores de café, los que creen que la vida se resuelve en un bar rodeado de whisky, cigarros y una mina en tanga, lo fustigaron. Que juega feo, que viene de la escuela de Estudiantes, que es defensivo, que le va a quedar grande el puesto. Mientras, este tipo de perfil bajo y mirada tranquila, que hablaba lo justo y necesario y solo de fútbol (una rareza en un medio que necesita siempre de quilombo), fue haciendo su trabajo. Entendió que el mejor jugador del mundo (Messi) era argentino pero no un superhéroe y lo rodeó para que sea una pieza fundamental pero que no juegue solo. Armó con paciencia de hormiga y tenacidad rusa un grupo humano donde todos tirasen para el mismo lado. Confió en jugadores que sabía que la gilada le iba a cuestionar pero no le importó: adentro Rojo, Basanta y Campagnaro. Afuera Tevez. No le tembló un músculo para bancar a un arquero que era suplente en su club y básicamente sobre todas las cosas no permitió que nadie (nadie es NADIE) ni de AFA, ni de los medios de comunicación le pusieran media condición a su laburo.

Llegó como llegaron todos los DT´s y grupo de jugadores argentinos a todos los mundiales: con el ojo de la gente en ver contra quien nos íbamos a volver a casa en 4tos de final. En la primera ronda el equipo tuvo dificultades con rivales mucho menores en camiseta pero este hombre sabía que un mundial es un río traicionero y que lo importante es siempre primero llegar a la orilla. Así pasó la fase de grupos y así eliminó a Suiza en un partido para morirse de angustia. Pero después algo cambió. El hombre de mirada tranquila y pocas palabras pareció mirar a sus jugadores y colaboradores para decirles “ahora sí”. Adaptó tácticamente el partido para ganarle a Bélgica y que su DT se queje del juego argentino mientras elegía qué perfume llevarle a la señora en el Free Shoop del aeropuerto, sacó del 11 titular a dos de sus fijas y puso a otros que consideraba en mejor nivel, maniató a Holanda para eliminarlo en los penales con ese arquero que todos puteaban y de repente querían poner su cara en la bandera nacional y llegó a una final después de 24 años para aguantarle al campeón que le ganó pero necesitó sudar el culo como nunca en el mundial, como era antes, como cuando nadie quería jugar con Argentina.

Los argentinos, siempre atentos al exitismo, entendimos que este tipo al final valía, que no había ganado dos campeonatos y una Copa Libertadores con Estudiantes porque sí. Que algo de este bendito deporte sabía y que su filosofía no era otra que el trabajo y la capacidad de poner al “nosotros” por sobre el “yo”.

Volvimos a las calles por la selección. Una generación de pibes que no sabía qué carajo era el orgullo que sentíamos los de más de 30 por la celeste y blanca se hicieron carne de eso. A los de mi generación nos remontó a una ola de nostalgia del pasado (y me emociono mientras lo escribo, la puta madre) y volvimos a llorar de alegría por la selección, nos abrazamos con esos pibes que lloraban por primera vez y nos fusionamos de un sentimiento hermoso, de esos que solo el fútbol sabe dar, y no me rompan las pelotas con otro deporte.

Siempre será hincha de Lanús por sobre todas las cosas pero también fui fiel a la Selección toda la vida. Sufrí y lloré decepciones mientras la gilada se quería despegar con el discurso de “a mí la selección me importa un carajo”, yo la sufrí. Varios lo hicimos en silencio, vimos pasar los años con el anhelo de que alguna vez volviéramos a estar ahí. Es verdad que aún no se ganó nada y que falta mucho camino por recorrer. Pero este hombre, su formas y su trabajo nos devolvió lo más importante: la esencia, el volver a ser.

Hoy Argentina vuelve a su lugar de equipo grande y no lo puede discutir nadie. Y eso, por lo menos para mí que amo al fútbol, me resulta maravilloso e invalorable.



Sebastián Moreira.

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EL NUEVO DESAFÍO


Antes de su llegada a Godoy Cruz hace seis meses, Jorge Almirón era un hombre muy poco conocido en Argentina. Contaba con una experiencia de tres años como jugador en San Miguel y dos ocasiones como técnico en Defensa y Justicia. Hoy, apenas seis meses después, es el flamante DT de Independiente. Conocé la historia de este argentino con sabor mexicano y con línea de tres en el corazón.

El fútbol argentino siempre arroja historias particulares. Exportador de jugadores y técnicos por excelencia, es habitual que aparezcan personajes totalmente desconocidos pero con vastas experiencias en el exterior. Jorge Almirón, nuevo DT de Independiente, es uno de esos (en este caso, con seis clubes mexicanos como futbolista y otros cuatro detrás de la línea de cal).

Nacido el 19 de junio de 1971 en San Miguel, Almirón daría sus primeros pasos como volante en el club de su ciudad con el que jugaría la Primera B Metropolitana entre 1991 y 1994 (recién decretada tercera división). Pero sus mejores momentos, sin ser del todo brillantes, los tendría en el exterior. Ese año sería vendido al Santiago Wanderers de Chile, equipo que lo albergaría hasta 1996 y con el que lograría un ascenso a Primera División en 1995. Luego recaería en el Atlas de Guadalajara en 1997 para desarrollar una modesta pero correcta carrera en México. Entre este paso y el 2009 (año de su retiro) se pondría las camisetas de Monarcas Morelia (con el cual ganaría el torneo de invierno 2000), Querétaro (campeón de liga de ascenso 2008), Atlante, León y Dorados.

Tras colgar los botines, el siguiente paso llegaría muy rápido: se pondría el buzo del mismo Dorados de Sinaloa para intentar corregir el rumbo del humilde equipo en la segunda división. Casi como un calco de su paso como futbolista, su carrera continuaría en clubes menores de México: los Tiburones Rojos de Veracruz y Correcaminos UAT. Luego, sería ayudante de Juan Carlos Chávez en el Atlas de Guadalajara hasta 2012. Pero lo mejor estaría por venir.

En 2012, llegaría a Defensa y Justicia para corregir la pésima campaña de Julio Ricardo Villa que lo había dejado en la última posición. 12 triunfos, 10 empates y 5 derrotas dejarían a Defensa y Justicia en la sexta posición y con un muy buen sabor de boca de la tarea de Almirón como director técnico. También cabe destacar que allí tendría la posibilidad de mostrarse con su estilo de juego favorito de tres defensores y volantes con mucho ida y vuelta que serían fundamentales para los clubes posteriores. A su vez, sería la oportunidad de sacar a relucir su obsesividad por las tácticas, lo que derivaría en el descubrimiento de varias versatilidades en muchos de sus jugadores (incluyendo a Juan Martín Lucero, primer refuerzo suyo en Independiente, al que hacía jugar en ocasiones como 8 corriendo por la banda).

Tras este excelente paso llegaría su primer traspié. Tras la partida de Antonio Mohamed, se haría cargo del Tijuana, con el que apenas lograría obtener 5 triunfos, 6 empates y 6 derrotas. El resultado final: un décimo puesto y la rescisión de su contrato. Sin embargo, aquí también tendría su curiosidad, ya que no perdió nunca como local pero tampoco obtuvo triunfos en condición de visitante.

Finalmente, le llegaría el turno de regresar a la Argentina para hacerse cargo de Godoy Cruz, complicado con el descenso tras una floja actuación de Martín Palermo. En su primera experiencia como entrenador de Primera División retomaría su formación ideal y tras grandes actuaciones obtendría un cuarto puesto (fruto de 32 puntos) con el que mantuvo la categoría. Luego, la falta de refuerzos y la venta de grandes pilares como Gonzalo Castellani, harían que Almirón renunciara a su cargo. Sin embargo al día siguiente asumiría como DT de Independiente, que se encontraba en la misma situación.

Con un estilo de juego claro y ofensivo, Jorge Almirón tendrá su primera experiencia como técnico de un club grande. ¿Será con resultados positivos como en Defensa y Justicia y Godoy Cruz o volverá a fracasar como en Tijuana?

Licha Machado

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HOY JUEGA RONALDINHO


Hace 11 años, un morocho pisaba el Camp Nou ante una multitud que lo recibía con amor y esperanza. Aquel morocho se la pasaba sonriendo. Difícilmente en su rostro se percibía otro gesto. Y ese ya era un rasgo característico suyo. Ronaldinho ya había surgido de las inferiores de Gremio y deslumbrado a Francia con la camiseta del Paris Saint Germain. También había conquistado el mundo con Brasil en 2002, junto a otras estrellas como Rivaldo y Ronaldo. Barcelona lo esperaba para con los brazos abiertos, luego de invertir 24 millones de euros.

Lo que siguió a aquella presentación es historia del fútbol. Difícilmente el mundo pueda haber visto antes tanta alegría adentro de la cancha. Gambetas, lujos, caños. Ronaldinho hizo del fútbol el arte más hermoso de todos. Cuando Barcelona jugaba, sentarse en las butacas del Camp Nou o simplemente al frente del televisor, significaba pasar un buen momento. Disfrutar y gozar con cada intervención de aquel brasileño simpático y divertido. El que bailaba adentro de la cancha, humillaba rivales, y era admirado por propios extraños. Ronaldinho, si. Al que nosotros quisimos pese a ser propiedad de los vecinos. El mejor jugador del mundo en el año 2004. El tipo al que veíamos en Youtube haciendo magia con una pelota. La tenía atada, de verdad. Si hasta el mismísimo Santiago Bernabéu se entregó en aplausos luego de que convierta un golazo de los suyos. Cómo no quererlo además, si fue una especie de padre futbolístico de quien es hoy el mejor jugador del mundo: Lionel Messi. Ahora, con la historia escrita, uno imagina que Dinho siempre supo qué clase de jugador era el rosarino. Por eso lo mimó y lo ayudó. Sin recelos, lo elogió cada vez que pudo. Porque con Leo comparten el amor por la pelota, y ven al fútbol como un lugar para disfrutar. Ambos aman estar adentro de una cancha. Se desviven por tener la pelota en los pies, y hacen cosas que pocos pueden. Por eso y por mucho más, ¿cómo no querer a Ronaldinho?

Y así, extrovertido como lo ven, el tipo lo ganó todo eh. Porque al Barcelona lo llevó a la cima. Y cuando se cansó un poco de la presión y la vida europea, se vino para este continente. Muchos lo bastardearon tras su paso por Flamengo, pero al morocho éste no se lo puede subestimar. Se reconvirtió sin dejar de lado su esencia, y llevó al Atlético Mineiro a conquistar América. Pocos se dieron el lujo de ganar los trofeos más importantes de América y Europa. Y además ligas locales, un Mundial, Copa América, Copa Confederaciones. Es un ganador nato, y su forma de ganar lo hace aún más grande.

Y hoy señor amante del fútbol, hoy le recomiendo se haga dueño del control remoto y busque fútbol. Verá a aquel morocho intentando conquistar otro título. Seguramente lo vea sonriendo. Y le aseguro, que también le sacará alguna sonrisa a usted. Porque en estos tiempos la forma de jugar de ese muchacho es para valorar. Más aún si sabemos que estos serán sus últimos conciertos. Si, claro que el Mundial se extraña. Pero hay un consuelo. Hoy hay fútbol. Hoy juega Ronaldinho.


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EL PRECURSOR HOLANDÉS


La copa de Europa ganada por el Feyenoord en el 70, fue el comienzo de la exitosa época para los equipos holandeses, pues tras su título, llegarían los triunfos del Ajax.


Forma junto con el Ajax y el PSV la tripleta mágica de clubes holandeses que se han proclamado campeones de Europa. Históricamente se ha desmarcado de la imagen de exquisitez y virtuosismo que se tiene del fútbol de su país. Para entender su filosofía es necesario recordar su himno: “Unidos codo con codo por el Feyenoord. Palabras no, ¡hechos!." Estas rotundas palabras cobran en el equipo holandés especial relevancia, ya que casi la totalidad de sus seguidores son gente sencilla que en su mayoría trabajan en el puerto de Rotterdam.

El triunfo de 1970, cuando ganaron la Copa de Europa derrotando al Celtic de Glasgow, hacía justicia con un equipo que inauguró su palmarés internacional con este título. El equipo continuó en una excelente linea de juego ganando ese año la Copa Intercontinental y la Copa de la UEFA en el 74.

Muchas figuras han pasado por su estadio, el De Kuip. Los Gullit, John de Wolf y el gran Johan Cruyff. Ahora, vuelven a soñar con las más altas cotas. Su juego, basado en el ataque, permanece invariable al paso de los años: hay que marcar un gol más que el contrario. Claro si que está.

Fuerza y agresividad. Su rivalidad con el Ajax va más allá de lo futbolístico:

Popularmente conocido como el equipo de la reina, se fundó en 1908. A lo largo de la historia ha sido bautizado con tres nombres diferentes: uno de ellos fue el de Wilhelmina, nombre de la reina de Holanda. Su definitiva denominación la adquirió del barrió donde está asentado, en la orilla izquierda del rio Meuse.

Logró su primer ascenso en el año 1921, ganando el título de liga dos temporadas después. Durante la Segunda guerra Mundial, la ciudad fue destruida por los bombarderos alemanes, pero su estadio no sufrió desperfectos.

La época dorada le llegó a principios de los años setenta, cuando se proclamaron campeones de Europa y de la copa de la UEFA, además de dominar el campeonato holandés.

Durante los años ochenta estuvieron a la sombra del PSV y el Ajax, recuperando en los últimos tiempos el lugar que antaño ocupó.

Kindvall abrió la veda holandesa:
El partido fue de talante conservador y primó en todo momento el centrocampismo. Aunque los holandeses llevaron la iniciativa, fue el Celtic quien consiguió adelantarse en el marcador. El empate tardó poco en llegar y el Feyenoord controló todavía más el partido. El individualismo escocés no pudo con el orden de los holandeses, los cuales lograron el triunfo en la prórroga con un gol del sueco Kindvall, aunque debieron lograrlo mucho antes.

Marco Casinos

@marcocasinos

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TE VAMOS A EXTRAÑAR, DIEZ


No voy a hablar de lo que hizo, de lo que hace o de lo que hará afuera de la cancha. No me interesa, no lo veo necesario, y menos en este momento. El último diez se fue del jardín de su casa. Duele el alma. Lastima el corazón. 

Yo a Riquelme lo empecé a conocer en la Libertadores del 2007. Tengo que ser sincero, soy muy jóven y no disfruté de las grandes hazañas que este pibe introvertido proveniente de Don Torcuato hizo antes de irse a desplegar su magia a Europa. Pero esa Copa Libertadores fue distinta a las demás. Se vivió de manera diferente, se sintió de una manera extrema, casi de vida o muerte

Ese año, Riquelme no hizo la Pretemporada. Venía con un bajo nivel de juego, volviendo de a poco al club. Russo agarraba un equipo en formación, con buenos jugadores pero con falta de unidad. La derrota ante Estudiantes que lo dejaba sin Tricampeonato al club fue detonante para el plantel. Más allá de esto, los nombres eran prometedores. Riquelme, Palacio, Palermo, Morel Rodríguez, Clemente. Jugadores había, lo que faltaba era un equipo. 

Recuerdo que Russo fue seguido a hablar a los medios, ya que todos se habían sorprendido con el hecho de que el técnico se la jugara una vez más por el 10. "Si usted cree que con Riquelme en el equipo podrá ganar la Copa, está muy equivocado" comentaba un periodista. Román, por su parte, callado volvía a los entrenamientos. Y en la Copa, Riquelme fue el Riquelme que todos conocemos. Deslumbró. Nos llenó de fútbol los ojos. Nadie podía entender como ese muchacho con la número diez en la espalda hacía lo que hacía. Empezó contra Vélez en octavos, marcando un golazo infernal al ángulo en la ida. Después en la vuelta, haría un gol olímpico. Esto fue Riquelme. 

Ni hablar del gol a Libertad, en Paraguay, por los cuartos de final. Arranca de la mitad de la cancha, se saca a uno, luego a otro, luego a otro y remata fuerte abajo. Era insano lo que hacía ese jugador con la pelota. Increíble. ¿Se acuerda el día de la niebla? Bueno, imagino se acordará el golazo de tiro libre que hace este señor. Un hermoso toque sutil que se incrusta en el ángulo derecho del arco que da a Casa Amarilla. Maravilloso, nada para acotar. 

Pero si en verdad uno quiere darse cuenta que es Riquelme y que es el fútbol, tiene que mirar la ida y la vuelta de la final de esa Copa Libertadores frente a Gremio. Eso fue Riquelme. Eso es Riquelme. Arte, pasión, locura, sorpresa, amor, sutileza, hambre de gloria. Millones de adjetivos calificativos puedo aportar para esa final, por el simple hecho de que fue de otro planeta.

Se preguntará que tiene que ver la Copa Libertadores de Riquelme con su turbulenta salida del club del que fue parte por más de 10 años. Todo. Todo tiene que ver. Porque este es el Riquelme con el que nos tenemos que quedar. Con el habilidoso, sagaz, rápido de cuerpo y mente Riquelme. No con el Riquelme afuera de la cancha. Ese a mi no me consta. Yo, como hincha de Boca, me quedo con el Riquelme jugador, que le dio todo al club y fue y es un hincha más. 

Se va del jardín de su casa, el último diez. Único e inigualable. ¿Siento tristeza? ¿Desazón? Un poco, no les voy a mentir. Pero también siento una alegría inmensa. Porque nos dio todo y mucho más. Gracias y perdón. Te vamos a extrañar. 

Federico Tinelli

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EL FUTBOLISTA QUE NUNCA FUE



Esta es la historia de Ali Dia. Un hombre realmente mágico, que increíblemente logró cumplir el sueño de muchos, jugar en la Premier League. De película.

Corría el año 1996. Había terminado el periodo de fichajes europeos y Southampton, entrenado por Graeme Souness, se había quedado sin delanteros debido a varias lesiones en el plantel. El manager, como se acostumbra en Inglaterra, manejaba además de las decisiones tácticas, el dinero del equipo en el mercado de pases como lo considerara necesario.

Salió entonces a la búsqueda de un 9, que estuviera sin contrato para poder firmar con su equipo. Los días pasaron y no pudo encontrar al jugador de calidad que llenara sus necesidades.


Ya en una situación de angustiante desesperación escuchó su teléfono sonar en medio de una noche. Era el mítico George Weah, que por entonces militaba en Milán y enterado de su búsqueda le recomendaba a un primo suyo que se había quedado sin contrato en el PSG y que además era un habitué de las convocatorias de la selección de Senegal. Ante la referencia del liberiano y sin más información del jugador, Souness aceptó darle un contrato de prueba al recomendado Ali Dia. Unos días después el senegalés de 30 años apareció en los entrenamientos feliz como pocos.


Para probar la calidad de este “9” de experiencia internacional el DT organizó un amistoso rápido entre los suplentes de su equipo y los del Arsenal pero el partido se suspendió debido a malas condiciones climáticas. Se acercaba el encuentro ante Leeds por la Premier League y Souness seguía sin su delantero y ante la falta de jugadores en ese puesto, decidió convocar al ignoto Ali Dia con apenas algunos días de entrenamiento. El día había llegado.


El 23 de Noviembre de 1996 en el estadio Elland Road de Leeds, Ali Dia se sentaba en el banco esperando su oportunidad, la cual llegaría a los 33 minutos del primer tiempo, cuando la leyenda del Southampton Matthew Le Tissier se lesionaba. Souness creyó que era el momento propicio para destapar a su fichaje estelar. Ali Dia se levantó y entro al campo de juego luciendo sobre sus espaldas la número 33. Estaba viviendo el sueño de su vida


Ya en la cancha la farsa no se pudo sostener. No sabía colocarse, no tenía ni idea de táctica, su técnica y estado físico dejaban bastante que desear y sus movimientos eran algo más que torpes, aunque increíblemente logró tener una clara de chance de gol, la cual obviamente falló. La gente, sus compañeros e incluso el DT no podían creer lo que veían. Tan malo fue su desempeño que apenas 43 minutos después de ingresar Ali Dia se fue reemplazado, y cuando la historia parecía no poder sumar capítulos bizarros, algo aún mejor sucedió. Como dato anecdótico los Saints se fueron con derrota de 2 tantos contra 0


Al día siguiente, Ali Dia no apareció por el campo de entrenamiento. Dijo que estaba lesionado y nunca más se lo volvió a ver por allí. Y fue entonces cuando se descubrió la verdad. Souness, llamó a Weah pidiéndole una explicación. El liberiano no tenía idea de que le estaban hablando. No conocía a ningún Ali Dia y mucho menos se había comunicado con Souness para recomendarlo. Increíble. El manager quedó perplejo, le habían entregado un paquete y había caído como un chico. Resulta que Ali Dia, nacido en Dakar, capital de Senegal, en agosto de 1965, no había jugado en su vida a nivel profesional. Había pasado por un puñado de equipos semiprofesionales franceses hasta llegar a Inglaterra en 1996 a Inglaterra para jugar en un equipo amateur llamado Blyth Spartans. El supuesto George Weah no era otro que un compañero de Ali Dia en la Universidad de Northumbria, donde estudiaba. Cuando Peter Harrison, entrenador del Blyth, se sentó un domingo de Noviembre delante de su tele a ver fútbol quedó anonado al ver en la Premier League al senegalés que hasta hace poco era dirigido por él.


Las burlas se multiplicaron y la opinión más interesante la brindó Matt Le Tissier, quién después de los hechos, admitió sentirse sorprendido por ver tan pronto a Ali Dia convocado con el primer equipo y recuerda que en su único partido con los Saints parecía “Bambi sobre hielo. Daba un poco de vergüenza verlo”.


Se volvió a saber Dia recién unos meses después cuando se incorporó a su último equipo amateur. Tiempo después, en 2001, terminaría sus estudios y entraría a trabajar en una suerte de Agencia de Jugadores.


En fin, un “cuento del tío” telefónico que hizo posible que un Don Nadie jugará en la Premier League, gracias a una gran actuación y a la inexistencia de medios como YouTube o Wikipedia. Una historia de película para entretener a sus nietos como pocas.



Por Emiliano Granja

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